La victoria depende de Messi; el juego, de Iniesta

El Barça está preocupado por la involución que ha sufrido su fútbol, agravada desde la lesión del capitán

Andrés Iniesta en un partido Barça-Málaga.
Andrés Iniesta en un partido Barça-Málaga.Gtresonline

A efectos numéricos, la trayectoria del Barça es irreprochable pues lidera la Liga, así como su grupo de Champions, y resolvió prácticamente la primera ronda de Copa en Murcia después de salir goleado en la Supercopa. La buena salud futbolística de los azulgrana se explica por su excelente defensa y por los goles de Messi: únicamente ha encajado nueve tantos en 17 partidos —cinco en el enfrentamiento con el Madrid, tres en la Liga y uno en la Copa— y el argentino ha marcado 16, curiosamente los mismos que la temporada pasada a estas alturas, nada que ver con los números de Luis Suárez, que totaliza tres por 11 en 2016-2017.

Messi jugará contra el Sevilla (20.45, beIN LaLiga) su partido número 600 —ha ganado 425, empatado 105 y perdido 69 y suma 523 goles, 361 en la Liga— y Valverde podrá alinear a su defensa titular, si se exceptúa al lesionado Sergi Roberto, que ha alternado sus actuaciones como lateral derecho con Semedo. No hay dudas sobre la efectividad de la zaga ni tampoco respecto a la productividad del 10. Acaso preocupa la sequía de Luis Suárez, la capacidad de Berizzo para complicarle la vida al Barça con sus planteamientos y la dificultad de Valverde para batirse con el Sevilla —cuenta 10 derrotas en 19 partidos—.

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La fiabilidad azulgrana es tan incuestionable como discutible resulta su nivel futbolístico, circunstancia que obliga a preguntar por el protagonismo de sus medios y también por el tercer delantero que cubre la salida de Neymar. Valverde ha alineado a distintos jugadores en el puesto del brasileño; contó en los 17 partidos con Rakitic como interior derecho y Sergio Busquets es igualmente imprescindible como medio centro o en el doble pivote con Rakitic o Paulinho como se advirtió en Atenas. La plaza de volante izquierdo está reservada a Iniesta. Ocurre que el manchego no jugó en El Pireo ni en San Mamés.

Y el juego azulgrana, que alcanzó un buen nivel ante la Juve, experimentó una involución en los dos encuentros en que no participó por lesión Iniesta, cuyas actuaciones son siempre muy administradas por Valverde. “Iniesta es un jugador extraordinario, al igual que Leo, y por tanto si no está lo notas”, afirmó el entrenador del Barça, que aspira a poder disponer del capitán, en proceso de recuperación de su lesión, para recibir al Sevilla. “A veces no hemos estado brillantes”, admitió el técnico, “y la idea es mejorar tanto en este aspecto como en el de conceder menos ocasiones”. El fútbol de Iniesta es capital tanto para el equipo como para Messi.

</IL>Al Barça le cuesta atacar posicionalmente, dar amplitud, profundidad y velocidad al juego. Prefiere ataques cortos y transiciones rápidas, incluso ahora que Luis Suárez no afina en el remate y los palos han escupido 10 tiros de Messi. Ha perdido fluidez en la elaboración y no genera tantos espacios como cuando actuaba Neymar. Necesita por tanto de la mejor versión de Iniesta, el más desequilibrante con Messi, y precisa mejorar la salida de la pelota después de que los rivales hayan coincidido en que la mejor manera de anudar al Barça pasa por una marca individual o una doble vigilancia sobre Busquets.

Sin Xavi ni Neymar

Tapado el medio centro y menguada la ofensiva por los dos costados ante la falta de extremos —Dembelé está lesionado, Deulofeu juega a ratos y los mejores llegadores por las bandas son Sergi Roberto y especialmente Jordi Alba—, los azulgrana respiran a través de Iniesta y Messi. El 10 quedó impactado en Atenas por la lesión de Sergi Roberto porque sabe que su munición depende de los interiores, sobre todo del manchego y del propio Sergi Roberto.

Los barcelonistas han perdido calidad progresivamente por las salidas de jugadores como Xavi y Neymar. No extraña por tanto que los servicios técnicos perserveren en su interés por contratar en cuanto sea posible a Coutinho y se pregunten por el futuro de interiores como Aleñà ante la parálisis de Arda Turan o André Gomes mientras el entrenador se refugia a veces en un 4-4-2 en el club del 4-3-3. Iniesta se ha convertido por tanto en un jugador tan importante a sus 33 años que cada lesión que sufre es un golpe a la mandíbula del contemporizador Valverde. Hoy, contra el Sevilla, vuelve Iniesta.

Sobre la firma

Ramon Besa

Redactor jefe de deportes en Barcelona. Licenciado en periodismo, doctor honoris causa por la Universitat de Vic y profesor de Blanquerna. Colaborador de la Cadena Ser y de Catalunya Ràdio. Anteriormente trabajó en El 9 Nou y el diari Avui. Medalla de bronce al mérito deportivo junto con José Sámano en 2013. Premio Vázquez Montalbán.

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