El Betis salva un punto ante el Getafe

Los madrileños perdonaron mucho para que los de Setién igualaran un 0-2 en el tramo final con dos disparos desde fuera del área

Javi García despeja ante Amath.
Javi García despeja ante Amath. JULIO MUÑOZ (EFE)

El Betis salvó un punto ante un Getafe. Lo hizo, posiblemente, en el peor choque de la temporada, donde su juego talentoso y de toque fue apenas una anécdota. Los de Setién tuvieron el mérito de igualar un 0-2 gracias al empuje postrero en la segunda mitad y gracias, también, a la increíble falta de pegada del Getafe. Los madrileños ganaban 0-2 cuando quedaban 20 minutos para el final. Antes, habían perdonado una cantidad impresionante de ocasiones frente a un Betis rendido, desguarnecido por un Setién que se la jugó y que acabó empatando en dos disparos desde fuera del área. Le salvó la pegada al Betis, muy endeble en defensa, sin circulación de balón esta vez, pero con más calidad arriba. A pesar de que Cala dejó maniobrar a Sanabria y Boudebouz, los lanzamientos de los jugadores verdiblancos desde fuera del área fueron producto de la calidad y la pegada. El partido, en sí, fue un misterio. El Getafe fue mejor durante 70 minutos, pero pagó su falta de pegada y sus escasas dotes físicas. Pudo golear al Betis y acabó pidiendo la hora porque los locales estuvieron cerca de remontar el partido. Esta forma de jugar al fútbol de los verdiblancos hace de cada encuentro un enigma. En el Villamarín se juega sin red. Son ya 25 goles en total los que se han visto en el estadio bético en seis partidos jugados. No hay control en el Betis. Pero hay más pegada que en anteriores temporadas. El gol lo tapa todo. Lo demuestra Sanabria, que ya lleva siete dianas. 

Anda algo atascado el Betis. El rutilante equipo de Setién dio muestras de fatiga en Cornellà, donde cayó ante el Espanyol. Las sensaciones fueron aún peores en un primer tiempo donde los andaluces fueron superados de cabo a rabo por el Getafe. Bordalás, al que se le acusa de conservador, le dio un soberano repaso a Setién. La valentía fue la principal virtud del conjunto madrileño. El Getafe salió a jugar con dos delanteros, Jorge Molina y Ángel, escoltados por dos interiores, Amath y Portillo, de una incuestionable vocación ofensiva. Los madrileños, además, diseñaron una presión muy adelantada que impidió la salida de balón del Betis. Un remate de Amat al larguero a los dos minutos abrió un primer tiempo de dominio del Getafe. Jorge Molina y Ángel convirtieron en peligro cada balón en largo de sus compañeros. Con movilidad y velocidad destrozaron a Amat y Mandi, claramente señalados en los goles. Al primero le ganó el balón Ángel en una acción de delantero listo. Antunes sacó la falta y Bergara marcó. En el segundo gol, la carrera de Jorge Molina encontró un inesperado aliado en el despeje de Mandi, que dejó el balón a los pies de Portillo, que marcó con una eficacia desconocida en el exfutbolista bético. El Betis solo inquietó en una gran acción de Sergio León muy bien resuelta por Guaita. El resto de su floja primera parte fue un ejercicio de impotencia y lentitud ante una defensa bien organizada y agresiva.

La puesta de la largo de los de Setién en la segunda mitad fue muy endeble. El Getafe llegó en oleadas al área de Adán, que se salvó de milagro del tercer gol. Ángel, dinámico y rápido, lo tuvo en sus botas hasta en tres ocasiones, prácticamente seguidas. El Betis era un auténtico coladero, pero el Getafe lo perdonó. Setién lo arriesgó todo, dejando a su equipo con dos defensas, acumulando delanteros y futbolistas con llegada. En los peores momentos, fue Mandi, en un enorme derroche, el que mantuvo al Betis. Sanabria hizo el 1-2 y Boudebouz anotó el empate cuando quedaban tres minutos para el final. Bendita pegada. El Getafe se tambaleaba después de un buen partido, pidiendo la hora tras perdonar lo imperdonable. En la ruleta rusa que son los choques en el Villamarín, el empate fue el mal menor para unos y para otros. El Betis, horrible 75 minutos, salvó un punto. El Getafe, infame en el tramo final, no tiene más remedio que consolarse con otro.

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