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Memoria

Un equipo de época como el que aspira a ser el Madrid de Cristiano Ronaldo se construye desde el recuerdo, la rutina

Toni Kroos celebra con Lucas Vázquez uno de los goles al Sevilla.
Toni Kroos celebra con Lucas Vázquez uno de los goles al Sevilla.Francisco Seco (AP)

A veces a los equipos de fútbol hay que estudiarlos siguiendo el escrupuloso método de Érase una vez el cuerpo humano, que Woody Allen recreó con eficacia adulta en Todo lo que usted siempre quiso saber sobre sexo y nunca se atrevió a preguntar. En esa película están dos escenas majestuosas, de las mejores de Woody Allen, a la altura de aquella de Manhattan en la que su novia le dice que quiere hacer en la cama cosas nunca vistas y él corre a buscar un traje de buzo (?). Una es la mirada de Gene Wilder cuando ve entrar a una oveja en su despacho de la que se enamora apasionadamente; hay que ser un actor de primera para interpretar un flechazo con una oveja, si bien hay que decir que se lo pusieron fácil: la oveja era guapísima. La segunda es aquella en la que puede observarse el cuerpo humano desde dentro: un hombre está a punto de eyacular, los espermatozoides se preparan para salir, blanquitos todos ellos, y de repente la cámara enfoca a un negro diciendo: “Pero qué hago yo aquí, qué hago yo aquí”. Todo ese movimiento lo dirige una gigantesca sala de mandos que es el cerebro (donde aparece, alborotado, un cardenal pidiendo explicaciones por la erección).

La primera parte del partido del Madrid el sábado fue un buen momento para observar qué ocurre cuando al cardenal se le ata a una silla y se deja trabajar al cerebro tranquilo. El Madrid no jugó bien sino que hizo algo mejor: recuperó la memoria. Se acordó del cómo, el cuándo y el qué: las tres preguntas que contestaba como una máquina la temporada pasada y a las que este año no encontraba respuesta. Con los mismos jugadores, en algunos casos con el mismo once, hasta los 45 minutos contra el Sevilla el Madrid había hecho de su juego una versión adulterada del que le llevó a Cardiff en mayo. Si uno pudiese meterse dentro de ese equipo podría observar el sábado cómo de repente, casi por arte de magia, con su parte de desesperación por no haber sabido hacerlo antes, el Real desplegó todo lo memorizado años antes. Un equipo de época como el que aspira a ser el Madrid de Cristiano Ronaldo se construye desde el recuerdo, la memoria, la rutina: la mecánica de pases que un grupo de jugadores acostumbrados realiza casi sin pensar. El Madrid tiene la creación de Modric y el big data de Kroos. Tiene una costumbre que ha costado un tiempo, en algunos casos desde 2009, fortalecer. Esas piezas imprescindibles ya no tienen que jugar bien: sólo acordarse de cuando jugaban bien.

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Sobre la firma

Manuel Jabois

Es de Sanxenxo (Pontevedra) y aprendió el oficio de escribir en el periodismo local gracias a Diario de Pontevedra. Ha trabajado en El Mundo y Onda Cero. Colabora a diario en la Cadena Ser. Sus dos últimos libros son las novelas Malaherba (2019) y Miss Marte (2021). En EL PAÍS firma reportajes, crónicas, entrevistas y columnas.

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