Un gran Unicaja sume a un frágil Barça en la peor de sus pesadillas

Nedovic y Augustine despedazan a los azulgrana, despedidos con una pañolada tras su quinta derrota consecutiva

Heurtel trata de superar a McCallum.
Heurtel trata de superar a McCallum.Alejandro García

El Unicaja ganó al Barcelona como el Gran Canaria, como el Real Madrid, como el Tenerife, como el Fenerbahce. El desplome del equipo de Sito Alonso es ya exorbitante. La fragilidad de su juego, extrema. No hay partido en el que, llegado el momento de la verdad, no se hunda sin remisión. Son cinco derrotas, sin atender ya con quién, en qué competición, contra quién o dónde se juega. Peor aún, precisamente el Palau, su tradicional bastión, es ahora escenario de sus peores pesadillas. Los cinco últimos partidos han supuesto cinco derrotas, cuatro de ellas en su cancha Y de los 13 duelos que ha disputado en la Euroliga, solo ha obtenido cuatro victorias. Se sume en el fondo de la tabla. La clasificación para los playoffs de cuartos de final es cada vez más utópica.

Llueve sobre mojado. Se repite el fiasco del año pasado. La afición empieza a hartarse. Despidió a su equipo con una pañolada y gritos de “¡Fuera, fuera!”. El club ya no sabe qué hacer. En menos de dos años se ha cambiado dos veces de entrenador, de director deportivo y ha desfilado una colección de jugadores. Sin resultado.

BARCELONA, 83; UNICAJA, 90

Barcelona Lassa: Heurtel (19), Hanga (8), Sanders (14), Moerman (11), Séraphin (8) –equipo inicial-; Pau Ribas (10), Vezenkov (2), Oriola (8), Koponen (0), Claver (3) y Tomic (0).

Unicaja: McCallum (10), Nedovic (26), Dani Díez (4), Brooks (13), Augustine (12) –equipo inicial-; Alberto Díaz (3), Salin (0), Milosavljevic (1), Shermadini (4), Waczynski (10) y Carlos Suárez (7).

Parciales: 24-26, 21-18, 19-22 y 19-24.

Árbitros: Belosevic (Serbia), Mogulkoc (Turquía) y Majkic (Eslovenia).

Palau Blaugrana. 5.483 espectadores. 13ª jornada de la Euroliga. El Unicaja suma cinco victorias y el Barcelona, cuatro.

El partido ante el Unicaja volvió a repetir parecidos pasajes a los últimos disputados por el Barcelona. Sus rivales parece que hagan los partidos de sus vidas. Por momentos la pinta del Barcelona da el pego. Parece capaz de alcanzar un nivel notable, lo hizo ante Unicaja en algunas fases de la primera parte sobre todo. Pero a la que su rival enlaza algunas acciones defensivas eficaces y detecta a los jugadores que más pueden dañar al equipo azulgrana, el partido queda decantado. Esos jugadores fueron Nedovic, que superó por completo a Hanga, y Augustine, que abrumó a Séraphin. El base escolta serbio sumó 26 puntos, tres rebotes y cuatro asistencias. El pívot estadounidense acabó con 12 puntos, 14 rebotes y cuatro asistencias.

El Barcelona se quedó pasmado, sobre todo en el último cuarto. Fue muchos minutos por detrás en el marcador (16-21). Pero llegó a ponerse por delante (41-35) gracias a algunos alardes de Heurtel. Pero a la que Unicaja volvió a situarse por delante, el Barcelona fue transmitiendo una sensación de fragilidad cada vez más evidente, tanta como su desacierto desde la línea de tiros libres: 9 de 17. Y cuando Unicaja, de la mano de Waczynski y Alberto Díaz, anotó dos triples seguidos en el inicio del último cuarto (66-72), el desplome azulgrana ya fue imparable. Se hicieron inocuas todas las decisiones de Sito Alonso, el descarte de Pressey, la vuelta de Vezenkov después de casi dos meses de ausencia.

El Barcelona jugó igualmente mal. Lo delató en algunos detalles. Agotó la posesión una vez sin darse cuenta. La agotó en una ocasión dejando el balón en manos de Séraphin a unos ocho metros de la canasta. El pívot francés reincidió y cometió faltas demasiado rápido, la tercera minutos antes del descanso. Sito Alonso decidió que ni Tomic ni Navarro iban a jugar. Una decisión arriesgada cuando el cariz de los acontecimientos es el que es. Y para colmo de males del equipo azulgrana, Sanders se lesionó y no pudo jugar en la recta final. La situación es límite en el Barcelona, que después de su quinta derrota consecutiva ante Unicaja, juega este viernes en la cancha del Baskonia.

Sobre la firma

Robert Álvarez

Licenciado en Periodismo por la Autónoma de Barcelona, se incorporó a EL PAÍS en 1988. Anteriormente trabajó en La Hoja del Lunes, El Noticiero Universal y el diari Avui.

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