Anna Montañana: “No se trata de demostrar nada sino de alcanzar la igualdad de oportunidades”

La exjugadora internacional se convierte en la primera mujer entrenadora en un equipo de la ACB, como integrante del cuerpo técnico del Montakit Fuenlabrada de Néstor García

Anna Montañana, entrenadora ayudante del Montakit Fuenlabrada
Anna Montañana, entrenadora ayudante del Montakit Fuenlabradamontakit fuenlabrada

“Ni en mi retirada, ni cuando gané la Euroliga, ni con las medallas conquistadas con la selección, ni cuando estuve en la WNBA… esto ha superado todo. Imaginaba que habría revuelo porque aún estamos así, pero no esperaba una repercusión tan grande”, cuenta Anna Montañana mientras gestiona el tropel de mensajes de felicitación por su nuevo trabajo. A los 37 años y dos temporadas después de su retirada, la exjugadora internacional fichó el jueves por el Montakit Fuenlabrada y se convirtió en la primera mujer entrenadora en un equipo de la ACB, como integrante del cuerpo técnico de Néstor García. La enciclopedia del baloncesto español solo recoge un precedente, con la colaboración voluntaria y episódica de Carme Lluveras en el Unicaja de Scariolo en 2005.

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Montañana llegó con 11 años a las categorías inferiores de la selección española, debutó en la Liga Femenina con 13 y a los 28 comenzó los cursos de entrenadora hasta sacarse el título nacional. “Desde pequeña he vivido el baloncesto con pasión y tenía muy claro que quería ser entrenadora”, sentencia. Tras colgar las botas llevó la dirección deportiva del Dorna Godella, fue asistente de la selección española sub-16 que ganó el oro de la categoría en 2016 y, el año pasado, ejerció de ayudante en el equipo de Liga Femenina 2 del Valencia Basket. “Esta temporada, por diferentes razones, me alejé de la pista y, según pasaban los meses, me estaba entrando de todo. Me llamó el Fuenlabrada y el monstruo se despertó dentro de mí. No lo podía dejar pasar”, cuenta la exjugadora valenciana.

Licenciada en Administración y Marketing por la Universidad George Washington, Montañana escapó de los despachos en cuanto pudo. “Soy una perseguidora de sueños y siempre sueño muy alto. Pensar en ser asistente en un equipo de ACB dos años después de retirarme es un sueño un poco loco, pero tengo muchos amigos entrenadores en el baloncesto masculino y lo había comentado alguna vez. No por ser pretenciosa, sino por desearlo. Me ha pasado eso que dicen de ‘ten cuidado con lo que sueñas porque se puede convertir en realidad”, relata.

Le ha abierto las puertas el revolucionario Che García, artífice del mejor Fuenlabrada de la historia. “Es un gran líder y pide que todos se involucren como lo hace él. Llego a un vestuario en el que se respira esfuerzo, compañerismo y generosidad. Puedo aportar la visión de juego que tenía en la pista, el trabajo con los interiores, el conocimiento de los sentimientos del jugador… Las mujeres además tenemos muy acentuado el gen luchador y la disciplina porque nos ha tocado muchas veces ir a contracorriente”, analiza Montañana, con 20 años de expediente profesional, cuatro medallas con la absoluta y 129 internacionalidades. “Somos un equipo que crece desde la diversidad y con la incorporación de ideas y visiones. La hemos fichado como algo normal, para sumar. Aquí no diferenciamos entre la ‘o’ y la ‘a’. Nos va a ayudar mucho. Tiene un currículo al que solo se acercan Popovic y Sekulic. Dice cosas a los jugadores que yo puedo saber, pero no las transmito igual de bien porque ella jugó a gran nivel”, desarrolla Néstor García. La idea del entrenador del Fuenlabrada contó con el impulso y respaldo del presidente, José Quintana, y la sugerencia de Amaya Valdemoro. “Recurrí a una genia, a la bandera del baloncesto femenino español. Le conté lo que buscaba y no dudó en darme el nombre de Anna”, completa el Che, que conectó enseguida con su nueva ayudante. Una elección a modo de legado. “Por mi experiencia, las mujeres tienen más capacidad en la resolución de conflictos y aguantan mejor la presión”, apunta el técnico.

Anna Montañana (d) celebra junto a Amaya Valdemoro y Elisa Aguilar el bronce de la selección española en el Mundial de 2010
Anna Montañana (d) celebra junto a Amaya Valdemoro y Elisa Aguilar el bronce de la selección española en el Mundial de 2010afp

En 2010, Montañana compartió equipo con la pionera Becky Hammon, uno de los grandes referentes de su “popurrí de influencias” como entrenadora. “Veo vídeos de Steve Kerr y me encanta su trato con Curry; he coincidido dos años en Valencia con Pedro Martínez y me apunté muchísimas cosas de él… Después, Becky [Hammon] ha sido una referencia absoluta por la normalidad con la que ha llevado su carrera hacia los banquillos. No se trata de demostrar nada sino de alcanzar esa normalidad”, repasa. En 2014, Hammon se convirtió en la primera mujer de la historia contratada como entrenadora asistente de la NBA como parte del equipo técnico de Greg Popovich en los Spurs. Antes, en 2002, Lisa Boyer fue ayudante voluntaria de John Lucas en los Cavaliers, con plaza en el banquillo solo en los partidos de casa.

“En el pasado, las mujeres hemos visto tanta negación de oportunidades que muchas decidían no intentarlo. Ahora algo está cambiando. Hay una concienciación global de que hay que cambiar esto para que haya una igualdad de oportunidades. Esa es la verdadera igualdad. Mi caso era algo que todo el mundo quería que pasara. Me ha alucinado. Esto es bueno para toda la sociedad. Me ha tocado la oportunidad a mí, pero es una oportunidad para todas”, cierra Montañana.

Sobre la firma

Es redactor de deportes del diario EL PAÍS, especializado en baloncesto. Además del seguimiento de ACB y Euroliga, ha cubierto in situ Copas, Final Four, Europeos y Mundiales con las selecciones masculina y femenina. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y ha desarrollado toda su carrera en EL PAÍS.

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