El Valencia sufre ante el Málaga pero voltea el partido

Victoria de penalti tras la expulsión de Miquel. Los de Marcelino iban perdiendo el partido a falta de 10 minutos para el final

Ideye, autor del gol del Málaga.
Ideye, autor del gol del Málaga.JORGE GUERRERO (AFP)

El Valencia volteó un 1-0 en contra y ejecutó al Málaga en La Rosaleda en un partido que se decidió a balón parado y que cayó del lado visitante en el tramo final. Una conexión entre Guedes, el mejor jugador del duelo, y Rodrigo, que fue suplente, provocó el penalti que transformó Parejo y le dio la victoria al grupo de Marcelino, que sangra frente al balón parado del rival. El Málaga, que defendió bien hasta el tramo final y ahogó al Valencia, se queda tiritando de frío en la cola de la tabla. Trujillo Suárez anuló un gol de Ignasi Miquel que pudo sentenciar el partido para los andaluces.

Brown Ideye, casi sin querer, derribó el muro estadístico que detenía al Málaga en La Rosaleda. En el podio de las estadísticas más desastrosas de la Liga, a los de Martiricos los lastraba el hecho de no marcar en casa desde el 19 de noviembre en la victoria por 3-2 ante el Depor. El gol se había marchado. Ideye dinamitó esa pared tres meses después. Fue a balón parado, donde más le duele al Valencia durante todo el campeonato.

El nigeriano levantó la pierna izquierda para golpear el balón pero este le dio en la derecha y se metió dentro de la meta de Neto. La defensa zonal del Valencia para neutralizar el córner local fue calamitosa. Vezo, encargado de la marca de Ideye, se despistó y Coquelin no atacó el balón para despejarlo. Ideye, cargado de fortuna, abrió el marcador.

En el cuarto córner que sacó el cuadro local se cayó la defensa del Valencia, que recuperaba a Murillo. El colombiano volvió a la convocatoria y al once tres meses después de ser operado dos veces. Marcelino tiró de Vezo para el lateral derecho. El portugués, protagonista esta temporada por las bajas del Valencia en el eje central de la defensa, suele pisar también el lateral derecho. El Valencia tiene un agujero en ese costado. Martín Montoya no ofrece la suficiente fiabilidad y Marcelino ha intentado hasta el cierre del mercado de invierno fichar un lateral. Vezo flaqueó en su banda y en la defensa de la pelota parada del rival estuvo fallón. En el gol le sacaron los colores.

El Málaga pasaba a mandar en un partido que parecía muy cómodo para el Valencia. El bloque de Marcelino, sin generar ocasiones claras, se había sacudido el inicio presionante del Málaga, que solo duró un par de minutos pero volvía a moverse de forma muy pesada. La fluidez y la rapidez de ideas que lo adornaban en el inicio del campeonato ha desaparecido. Tenía la pelota pero era previsible. En el flanco izquierdo Gayà y Guedes generaban peligro pero el portugués no armaba su cañón. Arriba, en cambio, no había velocidad y Parejo no encontraba la conexión con Santi Mina y Vietto porque el Málaga estaba acorazado con tres centrales, uno de ellos, Diego González, metido con calzador como lateral izquierdo. Taponar a Soler, que apenas participó, era el objetivo. La banda derecha del Valencia estaba ciega.

A poco de arrancar la segunda parte el Málaga golpeó otra vez a balón parado pero Trujillo Suárez anuló el gol de Ignasi Miquel. El balón, colgado desde la derecha por Rosales, cayó a los pies del central que ha llegado en invierno, que hizo gol, pero el árbitro interpretó falta sobre los centrales del Valencia. José González protestó con energía. Los centrales del Valencia tampoco estuvieron contundentes. La Rosaleda se encendió con esa jugada que pareció gol. El grupo de Marcelino, bloqueado en ataque y muy dependiente de Guedes, tampoco defendía bien. El Málaga con Iturra y Recio muy sólidos, cerraba todos los espacios y cortaba líneas de pase.

El Valencia había botado un córner en la primera parte. El segundo llegó en el minuto 80. Sacó Parejo desde la esquina y Coquelin, escondido en el segundo palo, subió hasta el primero, se anticipó a Ideye y cabeceó a gol. El partido se decidía a balón parado.

Aparecieron los espacios entonces y con Rodrigo en el campo el Valencia pudo correr. Rodrigo recibió de Guedes al espacio y el central Ignasi Miquel derribó al hispano brasileño. El pase de Guedes, sin socios en la primera parte, fue de superclase y el desmarque y el control de Rodrigo, magníficos. El penalti lo transformó Parejo. En la última jugada de partido el meta Roberto remató de cabeza fuera en otra acción errónea defensiva del Valencia, que sangra a balón parado. 

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