Marc Soler: “El problema sería creerme que soy Indurain”

El último ganador de la París-Niza responde perfectamente a los ideales de la escuela del navarro, la del elogio de la paciencia y la modestia

Marc Soler, en el podio de la París-Niza.
Marc Soler, en el podio de la París-Niza.JEFF PACHOUD (AFP)

Los aficionados ya lo han decidido: Marc Soler (Vilanova i la Geltrú, 22 de noviembre de 1993) será el jefe del ciclismo español, su hombre Tour, dentro de tres o cuatro años. Él, educado en la escuela navarra, tan de José Miguel Echávarri, del elogio de la paciencia y la modestia de la que salió Miguel Indurain, prefiere hablar de Mikel Landa, de David de la Cruz, de Rubén Fernández, otro que también ganó, como él, el Tour del Porvenir... “Hay gente antes que yo, sí, pero si llega ese momento de liderar el ciclismo español estaré encantado, y trabajaré para que llegue”, dice Soler en mitad de una Volta en la que trabaja para su líder, Alejandro Valverde.

Pregunta. ¿Viene de ganar la París-Niza, una de las pruebas más importantes del calendario, y acepta sin más ser gregario en la Volta?

Respuesta. El equipo tiene tres líderes, Landa, Nairo y Alejandro, y los demás sabemos que cuando están ellos te toca trabajar, y cuando te dejan tus oportunidades, como fue la París-Niza, pues toca aprovecharlas al máximo. Y es lo que hice.

P. ¿Pero no es más normal pensar después de haber ganado una gran carrera que su nivel ha subido y hay que exigir otras prerrogativas?

R. No, eso no ha pasado por mi cabeza. Las cosas están yendo bien, y con esta mentalidad, trabajando como estamos trabajando, no hace falta tocar esas cosas. Me gusta más estar tranquilo a la sombra de estos tres grandes líderes, y aprovechar la oportunidad que me dejen.

P. Dice Eusebio Unzue, el jefe del equipo, que le sorprende su calma, su casi frialdad, que cuando le dijo que sería el líder en la París-Niza ni se inmutó. ¿De verdad no se puso nervioso?

R. Me pongo nervioso cuando toca. Cuando te dan una responsabilidad creo que no es el momento porque, es lo que digo, hay que aprovecharla porque al cabo del año no te dan muchas, dos o tres. Hay que responder cuando se tienen.

P. ¿La paciencia es un valor?

R. Sí. Es lo que me ha enseñado Eusebio estos años: yendo tranquilo, trabajando bien, los resultados salen, y por eso no tengo ninguna prisa. Prefiero explotar a los 26-27 años que a los 24.

P. Por supuesto, le influye estar en un equipo como el Movistar, con su historial y su mitificación de la paciencia, e Indurain...

R. Y los tres líderes que tenemos, claro. Eso es. Te saben llevar bien cuando eres joven y te hacen explotar en el momento en el que tu cuerpo ya lo pide, o tú lo pides. Se trata de aprender y responder.

P. Después de su París-Niza, no ha habido periódico que no ha titulado recordándole a Indurain y Contador. ¿Qué sentía al leerlo? ¿Es tan tranquilo como mitológicamente lo era Indurain, que nunca se exaltaba?

R. No, hombre, a veces sí que se exalta uno en la carretera cuando ve cosas que no le gustan... hay momentos en los que hay que mostrar el carácter, pero se tiene que estar tranquilo, y por eso no me gusta que me comparen con ellos. Son corredores con grandes resultados, y sí, he ganado una París-Niza, que tiene mucho nombre, pero al final es una París-Niza, y miras el palmarés de estos y.... Creo que no es lo correcto. Quiero seguir progresando a ver hasta dónde puedo llegar. Y llegar donde estos dos es muy complicado.

P. Pero es el deseo de los aficionados...

R. Sí, lo entiendo, pero el problema sería creérmelo o querer serlo, porque es imposible, digámoslo.

P. ¿Sagan decía el otro día que nunca había pensado que llegaría adonde ha llegado sencillamente porque nunca había pensado en el futuro. ¿Usted piensa en lo su futuro como ciclista, en lo que será?

R. Siempre hay sueños, como en todo, pero lo mejor es el ahora porque nunca sabes el mañana lo que te puede pasar... Pero, sí, uno siempre sueña en cosas grandes que le puedan pasar en el futuro.

P. Eso, ¿en qué sueña?

R. Todo el mundo sueña con ganar el Tour... Pero solo pienso en seguir trabajando, y poco a poco soñar con objetivos más grandes.

P. Valverde el año pasado, después de que usted llegara con Contador y Froome en la Volta, proclamó que le veía a usted capaz de ganar grandes cosas, lo que no dice de cualquiera. ¿Qué cree que vio en usted para decirlo?

R. Nada, nada. Le ayudé a ganar la Volta y en el momento de euforia le salieron palabras buenas solo para mí pese a que le ayudó todo el equipo, porque hice el trabajo que se veía más. Pero esas palabras a veces no son buenas del todo... Gusta que te halaguen, claro, pero tampoco tengo que hacerlas mucho caso. Es mejor seguir trabajando.

P. Usted ganó en Niza atacando de lejos a todo el pelotón, el espíritu del campeón que va a por la victoria...

R. Sí, como una guerra, sí. Hay que buscar la debilidad del rival y atacar entonces. Quizás como Nibali en la San Remo. Él atacó cuando vio indecisión y yo cuando el equipo del líder tenía menos corredores para controlar. Me gusta el ciclismo así, pero a veces contra equipos muy fuertes como el Sky es imposible. Te tira para atrás un bloque tan potente y no te arriesgas. Hay siempre que esperar el momento.

P. Con Valverde herido, el año pasado debió asumir un poco la responsabilidad del equipo en una Vuelta en la que sufrió al principio...

R. Y aprendí que la carretera pone a cada uno en su sitio. Antes de salir se te llena la cabeza leyendo la prensa u oyendo a la gente, 'Soler puede estar ahí, en la general', y es peor. Te lo crees un poco, vas allí, y te dices, y por qué no, lo vamos a intentar. Y una vez allí, el segundo día llegas a Andorra y, pam, te dan la primera colleja... Y dices, ‘pues quizás le tenía que haber hecho caso a la gente mayor, que lleva más tiempo...’

P. Pero el joven está siempre obligado a probar que el mayor se equivoca...

R. Sí, claro, uno sueña... ¿Y por qué no un top diez en la Vuelta? Pero comprobé que ese no era el momento.

P. Y estaría bien poder llevar la contraria a eso de que de los errores se aprende pudiendo aprender antes de cometerlos, claro...

R. Eso siempre... Pero hay que cometerlos, hay que cometerlos. Y no repetirlos, por supuesto.

P. Con equipos de ocho y tres líderes, parece complicado que pueda debutar este año en el Tour. ¿Le molesta?

R. El Tour es la carrera de mis sueños, siempre pienso en llegar a París, pero no habrá sitio para uno que vaya solo a aprender. Pero lucharé por estar, y si no es este año, el siguiente... o el siguiente.

Sobre la firma

Carlos Arribas

Periodista de EL PAÍS desde 1990. Cubre regularmente los Juegos Olímpicos, las principales competiciones de ciclismo y atletismo y las noticias de dopaje.

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