Las Chivas buscan el pase al Mundial de Clubes frente al Toronto FC

El Guadalajara supera al New York Red Bulls; su eterno rival, el América, es vencido por la fuerza del conjunto canadiense y se frustra el clásico en la final

Cota celebra el pase de las Chivas.
Cota celebra el pase de las Chivas. I. Black (Getty|)

La final soñada por los mexicanos ha sido anulada. Las Chivas se clasificaron a la final de la Concachampions tras aguantar la ventaja contra New York Red Bulls; el América, deslucido, no pudo remontar un 3-1 frente al Toronto y sólo empataron 1-1 como locales.

Las Chivas sobrevivieron en Nueva York. En la ida sacaron una ventaja insípida de 0-1.  Los de Guadalajara, ya en la vuelta, estuvieron bajo el yugo del equipo neoyorquino que, a diferencia de la semana pasada, se arriesgaron a crear fútbol. Durante el primer capítulo del partido, el club mexicano se dispuso a correr detrás del balón por las bandas y por los túneles que había en el centro del campo. Los del rebaño detenían el frenesí de Red Bulls con lesiones oportunas e intervenciones del portero Rodolfo Cota. Con nueve atajadas frustró cualquier festejo local.

Cuando el Guadalajara trataba de salir a todo galope sus futbolistas más ágiles estaban entumidos. Rodolfo Pizarro y Alan Pulido no estaban conectados, ni de cerca. En New York Red Bulls pusieron especial énfasis en jugadas elevadas, lejanas del césped y cercanas a los saltos de los locales.

El juego fue un descontrol en el que se lucieron los centrales Carlos Salcido y Oswaldo Alanís. Ninguno de los atacantes del rebaño remató a portería. El juvenil Jesús Godínez se limitó a mostrar el músculo contra los rivales y Pulido mostró algunos chispazos al ataque. Con el susto en el cuerpo, las Chivas − teñidas de verde, blanco y rojo − solventaron el partido contra unos estoicos New York Red Bulls con un empate 0-0 y así aspiran a su segundo título internacional.

América y la gesta que no llegó

Las águilas de Miguel Herrera tenían en su lista de pendientes remontar un 3-1 frente al Toronto FC. El conjunto canadiense de la Major League Soccer (MLS) tuvo 12 minutos convulsos. En los primeros cinco minutos perdieron a su goleador Jozy Altidore y en la siguiente jugada encontraron un gol afortunado de Jonathan Osorio. 4-1 para exigirle una proeza al América.

Los azulcremas pusieron el sazón. Oribe Peralta y Paul Aguilar tuvieron oportunidades para acercarse en el marcador. Lo único que encontraron fueron desilusionantes jugadas que terminaron en lances del guardameta Alexander Bono. Herrera mandó como revulsivos urgentes a dos jóvenes como Alejandro Díaz y Diego Lainez, quienes no encendieron los cañones de su equipo.

Bradley, del Toronto, durante el partido contra el América.
Bradley, del Toronto, durante el partido contra el América.E. Verdugo (AP)

Tras conseguir el 0-1, los de Canadá se compactaron en la línea de defensores con Bradley como el quinto defensor para parar los ataques frontales. El América se deshidrató pese a ostentar en sus vitrinas siete campeonatos de la Concacaf. En el último minuto, el colombiano Mateus Uribe cobró un penalti para maquillar el partido, 1-1 (4-2 en el marcador global).

El Toronto FC tuvo el partido de su vida la semana pasada al ganar 3-1, pero el resultado en el estadio Azteca se ha sido uno de los mejores en sus 13 años como conjunto deportivo. El nivel del Toronto FC ha supuesto un golpe en Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de la mano de Michel Bradley y del italiano Sebastian Giovinco. Su obsesión por triunfar en la Concachampions se notó en la semana que dedicaron para entrenar en Pachuca, a 110 kilómetros de Ciudad de México.

Fue un torneo de la Concacaf de mucho jaleo entre los equipos del fútbol mexicano y el estadounidense. Tras la restructuración de la Concachampions, en la que se eliminó la fase de grupos, dos clubes de la MLS tumbaron a dos favoritos de México, los Tigres y los Xolos. De 52 ediciones del torneo de clubes en la Concacaf, los representantes mexicanos lo han ganado 34 veces. Los de Toronto quieren cortar esa estadística.

Sobre la firma

Diego Mancera

Es portadista de EL PAÍS América y periodista de la edición mexicana desde 2016. Está especializado en temas de deportes. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación y Periodismo por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Vive en Ciudad de México.

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