“¿Necesitas que Zidane sea un líder agresivo? ¡Para eso está Ramos!”

Steve McManaman, ilustre jugador del Liverpool y dos veces campeón de la Champions con el Madrid, examina el partido que medirá a los dos equipos este sábado

McManaman durante un partido de veteranos con el Liverpool.
McManaman durante un partido de veteranos con el Liverpool.LFC Foundation (Liverpool FC via Getty Images)

El comentarista de la ESPN describió su gol en la final de la Octava como el gol de Karate Kid. La tijera fue acrobática. Él la celebró sin el más mínimo alarde. Además de jugar muy bien, Steve McManaman (Liverpool, 1972) tenía encanto. Reconocido por sus colegas como un compañero leal, generoso y siempre dispuesto a sumarse a una buena fiesta, Macca se desnvolvió con naturalidad en todos los terrenos. En Inglaterra y en España. Ningún británico ha encajado mejor ni ha sido más respetado en el vestuario del Madrid. Él lo atribuyó a su formación en el fútbol asociativo, marca de la escuela del viejo Liverpool. Este sábado en Kiev su corazón será menos rojo que de costumbre.

Pregunta. ¿Recuerda la final de 2000 en París? Usted y Redondo fueron los únicos centrocampistas en la alineación y desmontaron el medio campo del Valencia en una hora. ¿Cómo lo hicieron?

Respuesta. Escúcheme: ¡yo era muy bueno jugando al fútbol...! Fue muy fácil porque alrededor tenía jugadores brillantes. Redondo a mi lado, Raúl por delante, que aunque fuera delantero bajaba al mediocampo, Anelka en el área, y Morientes retrasado como interior izquierdo. Cuando tienes tantos jugadores maravillosos a tu alrededor puedes jugar en cualquier posición. Delantero centro, interior, lateral… Si eres buen jugador puedes jugar en todas esas posiciones. No en una: en cinco. Apostaría a que Sergio Ramos puede jugar como interior y Marcelo también. Si eres bueno con la pelota puedes jugar en cualquier parte.

P. ¿Qué recuerda de Zidane cuando llegó al Madrid en 2001?

R. Era el mejor jugador del mundo. Una enorme superestrella. Le recuerdo cambiándose en el vestuario en silencio. Muy callado. No entendía el español y solo hablaba con Makelele. Estaban muy unidos.

P. ¿Era un líder?

R. La gente siempre me ha hecho esa pregunta. ¿Tiene Zizou ese tipo de calidad? ¡Claro que sí! Siempre la tuvo. Ha sido uno de los mejores jugadores del planeta, ha ganado la Copa del Mundo para su país, ha metido goles en los torneos más grandes en los partidos decisivos… Es evidente que era un líder en el campo de juego. Cuando eres esa clase de líder y quieres transferirlo a la condición de mánager, en mi opinión, se te hace fácil. Para Zizou debió ser muy sencillo ponerse al frente de esta plantilla del Madrid. Tuvo el respeto de todos por lo que todos sabían que había hecho en el campo, y tuvo el respeto de todos porque es un caballero fuera del campo y un profesional intachable. Siempre fue un líder de hombres. Pero cuando se habla de líderes normalmente no se piensa en esa clase de líderes.

Una final de Champions con dos equipos que siempre buscan meter más goles es una bocanada de aire fresco. El Liverpool y el Madrid están hechos para entretener a la gente. Esto es fundamental

P. ¿Qué clase de líder es él?

R. ¿Qué clase de líder necesitamos? ¿Queremos un gritón? ¿Queremos un tipo agresivo? ¿Queremos un comunicador? ¿Queremos alguien como Vicente del Bosque, que se ocupaba de que todos fueran felices para sacar lo mejor de su equipo? Hay muchas clases de líderes y todos pueden liderar si cuentan con el respeto de los jugadores.

P. ¿Cómo te ganas el respeto de los jugadores en estos vestuarios?

R. Cuando yo jugaba en el Madrid necesitábamos a Del Bosque. Necesitábamos esa clase de entrenador. Era asombroso. El mismo hombre que llevó a España a ganar la Copa del Mundo. Yo necesitaba ese tipo de jefes. El gran Liverpool de los 80 tuvo en el banquillo a Joe Fagan, a Kenny Dalglish, a Bob Paisley… Todos eran amigos y todos eran gente sencilla. Como Jürgen Klopp ahora. Haces lo que tengas que hacer para sacar lo mejor de tu equipo en cada momento. Si tienes que gritar de vez en cuando, pegas un berrido. Pero… a Del Bosque le pasaba lo mismo que ahora le debe ocurrir a Zidane. Tenía nombres tan grandes en ese vestuario, Sanchis, Hierro, Raúl, Roberto Salgado, Salgado… Eran tíos agresivos. ¿Para qué necesitas que el entrenador se ponga agresivo cuando tienes cinco o seis líderes agresivos entre los compañeros? Presumo que ahora ocurre exactamente eso con Ramos o con Cristiano. Deben ser los que mandan y los que animan a salir al campo a ganar los partidos. No necesitas al mánager para eso.

P. ¿Qué opina de Klopp?

R. Es fantástico. Ha encajado maravillosamente bien en el Liverpool. Es apasionado, enérgico, carismático, tiene un gran sentido del humor, y cuando está en la banda, en la zona técnica, es increíblemente expresivo. Eso a los hinchas les encanta.

P. Los jugadores parecen felices. Resulta extraño ver profesionales tan entusiasmados. ¿No le parece?

R. Cuidado, esa impresión de felicidad solo se consigue cuando trabajas durísimo. Los esfuerzos que hacen para recuperar la pelota son tremendos y cuando la tienen son rápidos y van directo a portería. Sus contragolpes son muy veloces y pueden ser peligrosísimos. Firmino, Mané y Salah tienen una velocidad de ejecución increíble. Siempre juegan con una sonrisa en la boca, siempre quieren entretener al público y siempre quieren meter más goles. Es una bocanada de aire fresco. Es genial tener en la final de la Champions a dos equipos que siempre buscan meter más goles, que juegan bien y, sobre todo, que están hechos para entretener a la gente. Esto es fundamental.

P. ¿Tan importante es el entretenimiento?

R. No tengo problemas con el catenaccio. Admiro a los italianos por cómo defienden, cómo gestionan los partidos y cómo sacan los mejores resultados posibles. Pero no puedo olvidar las semifinales de 2003: cuando perdimos la semifinal en Turín y nos quedamos fuera de la final de Old Trafford. Allí llegaron Juventus y Milan. Acabó 0-0. El Milan ganó en los penaltis. Admiro a los italianos pero prefiero ver otra cosa. Cuando voy al campo prefiero ver ocasiones. Esto de que un equipo marca, defiende el resto del partido, se acaban las ocasiones y el resultado final es 1-0… El otro día fui a la final de Copa: Chelsea-Manchester United. El Chelsea marcó, defendió, y ganó 1-0. ¿Disfruté del partido? No. Lo entendí. La defensa del Chelsea defendió muy bien metida en su área. ¿Pero lo disfruté? ¿Fue eso un buen partido? ¿Me fui del estadio satisfecho? Prefiero otra cosa. Prefiero la sensación que tuve en Turín después del 0-3 del Madrid, o la sensación que tuve en el Bernabéu después del 1-3 de Cristiano en el último minuto. Salií del campo y me dije: "¡Guau! ¡Qué partido!".

P. ¿Cómo define el estilo de este Liverpool?

R. ¡Tiene que marcar muchos goles! No les queda más remedio. Klopp los empuja a hacer eso. No pueden salir al campo pensando en mantener la portería a cero. Su ventaja es salir al campo a meter más goles que el contrario. Solo así ganan partidos. Incorporan muchos jugadores a posiciones de ataque y a veces son vulnerables al contragolpe. Por eso necesitan meter más goles.

P. ¿Cuál de los atacantes es el más importante?

R. Salah se la llevado todo el crédito porque ha metido más goles. Pero los tres son complementarios. En la vuelta de las semifinales Salah pasó desapercibido y el mejor fue Sadio Mané. Por momentos, Firmino ha sido fascinante este año. Muy fuerte, muy inteligente, sabe cómo conservar el balón y filtrarlo realmente muy bien en el último pase. Firmino juega muy bien.

P. ¿Si tuviera que armar un equipo cuál sería el primer hombre de esta plantilla que ficharía?

R. Creo que Virgil van Dijk. Su contratación en enero fue realmente una gran operación porque podía inscribirse en la Champions. Ha hecho que la defensa sea mucho más sólida. Es un gran comunicador, es muy bueno con la pelota, es un buen pasador, y siempre mantiene la calma. Creo que esa tranquilidad ha elevado el nivel del portero y la línea de cuatro. Todos son mejores jugadores cuando juega Van Dijk.

Sobre la firma

Diego Torres

Es licenciado en Derecho, máster en Periodismo por la UAM, especializado en información de Deportes desde que comenzó a trabajar para El País en el verano de 1997. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos, cinco Mundiales de Fútbol y seis Eurocopas.

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