Honores para Kerber, aplausos para Williams

La alemana conquista su tercer Grand Slam al batir por doble 6-3 (en 65 minutos) a la estadounidense, que se queda a las puertas del récord de Court después de cerrar dos meritorias semanas en Londres

Kerber alza la bandeja de campeona en Wimbledon.
Kerber alza la bandeja de campeona en Wimbledon.ANDREW BOYERS (REUTERS)

Ensombrecida y relegada de horario por la semifinal masculina, la resolución del cuadro femenino derivó en un chasco que no debe menoscabar el triunfo de Angelique Kerber, tres grandes ya la alemana, el primero en Wimbledon y solo a falta de Roland Garros para cerrar un currículo fabuloso. Honores y reconocimiento para ella, justa vencedora por doble 6-3, en un choque resuelto en 65 minutos; sin embargo, la mayoría del público de La Catedral, del tenis en general, confiaba en un desenlace distinto. La gran historia se venía escribiendo en este torneo y que al final quedó en papel mojado. Serena Williams cayó y por lo tanto se quedó a las puertas de los 24 títulos de Margaret Court, y sus fieles con la miel en los labios.

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Después de dos semanas fabulosas en Londres, a la estadounidense le faltó el último golpe de riñón. Venía con fuerza y buena inercia, en una versión menos esplendorosa aunque muy resolutiva, pero enfrente dio con una tenista que si está a punto es difícilmente desmontable. El juego de la de Bremen, de 30 años y zurda, no es quizá el más sugerente, pero su capacidad de análisis y su linealidad son dos bienes muy preciados de los que adolecen muchas otras jugadoras. En el plazo de dos años se ha hecho con Melbourne, Nueva York y ahora Wimbledon, y le queda solo un premio para completar el Grand Slam en un periodo de absoluta irregularidad en la competición femenina.

Recogió el testigo de Garbiñe Muguruza después de superar a Williams, a la que ya derrotó en la final australiana de hace dos años, privándole entonces de atrapar los 22 majors de Steffi Graf. También, no debe olvidarse, ese curso fue la primera jugadora que logró desbancarle de la cima de la WTA, tras 186 semanas consecutivas de mandato de la norteamericana. Y esta vez, en el territorio sacro de la raqueta, impidió la gran plusmarca histórica de Serena, que apenas 10 meses después de dar a luz, muy cerca de los 37 años, ya ha conseguido alcanzar una final y promete emociones fuertes de aquí en adelante.

“Hace un par de meses no sabía dónde estaba, dónde iba a estar, cómo lo haría, si iba a ser capaz de volver… Ha sido un camino muy largo hasta ver la luz, así que estas dos semanas me han demostrado que, ok, puedo competir, de que puedo luchar en un Grand Slam. Puedo salir ahí y pelear por ganar grandes trofeos”, valoró la subcampeona.

Una temporada ‘democrática’

En el día señalado para los fastos de Williams, para el relato romántico y la consecución de un logro extraordinario, Kerber irrumpió con una cifra irrisoria de errores (5) y multiplicó los de su rival (24), que en su recorrido en el torneo había ofrecido cifras sorprendentes, no más allá de los 11 (ante Rodina) en las tres últimas estaciones. Fría como el hielo, ejecutora de un plan bien diseñado, Kerber triunfó en el escenario que sueña todo y toda tenista desde la infancia. Ganó y prosiguió con el democrático reparto de la tarta esta temporada: Australia fue de Caroline Wozniacki, París de Simona Halep y Londres queda en sus brazos.

En la Era Abierta (a partir de 1968), ella y Graf son las únicas alemanas que han logrado imponerse en uno de los cuatro majors. Honores, pues, para una campeona en toda regla. “Es un honor para mí compartir una pista con Serena”, expresó con elegancia Kerber. “Intenté no pensar demasiado en que estaba jugando contra ella. Traté de estar fría, no muy emocionada […]. Recuerdo que de pequeña veía ganar a Graf aquí. Wimbledon es un torneo especial, así que ganar aquí queda para siempre”, concluyó.

Aplausos para ella. Y aplausos también para la formidable e inconformista Serena Williams, de apetito eterno, pugnando cara a cara con la Historia. Porque el deporte, en esencia, va mucho más allá de la victoria o la derrota.

Sobre la firma

Alejandro Ciriza

Cubre la información de tenis desde 2015. Melbourne, París, Londres y Nueva York, su ruta anual. Escala en los Juegos Olímpicos de Tokio. Se incorporó a EL PAÍS en 2007 y previamente trabajó en Localia (deportes), Telecinco (informativos) y As (fútbol). Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Navarra.

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