El vendaval Saúl Ordóñez bate el récord de España de 800m

El atleta berciano deja en 1m 43,65s la plusmarca en la Diamond League de Mónaco

Ordóñez, a la izquierda, pantalón naranja, en la última recta tras Amos.
Ordóñez, a la izquierda, pantalón naranja, en la última recta tras Amos.ERIC GAILLARD (REUTERS)

La noche anterior, Saúl Ordóñez, un atleta feliz, bromeaba cenando acompañado de su mánager, Miguel Mostaza. “Me estoy poniendo…”, decía. “Comiendo como nunca”. Hablando más serio, no negaba que se encontrara bien, pero no sabía qué iba a salir de su 800m en la Diamond League de Mónaco. “No sé, he bajado ya dos veces este año mi mejor marca [el 30 de junio la había dejado en 1m 44,36s, la mejor marca europea del año], y tengo que llegar bien a Berlín, a los campeonatos de Europa, donde, si quiero ganar, tendré que volver a mejorar mi marca…”

La lógica no se puede aplicar a los más grandes, cuyo tempo lo marca el genio y la impaciencia. Tres semanas antes de los Europeos de Berlín, Ordóñez, 24 años, berciano de nacimiento y universitario en Valladolid, mejoró una vez más su mejor marca, y la mejoró tanto que batió el récord de España con un extraordinario 1m 43,65s, nueve centésimas mejor que la plusmarca establecida por Kevin López Yerga hace seis años justos en la misma pista, la del Estadio Luis II de Mónaco.

“No pensaba que tuviera aún una mejor marca en las piernas este año”, dice, por teléfono desde Mónaco, Ordóñez, que comenzó la temporada con una mejor marca al aire libre de 1m 45,28s y, ganando en marzo el bronce en el Mundial en pista cubierta, empezó a acelerar las expectativas. “Pero hablé por la mañana con Kevin y él mismo me dijo que me equivocaba, que iba a poder con su récord. ‘Recuerda que esta pista tiene metros de menos’, me dijo bromeando. Y no sé si tiene metros de menos, pero estoy seguro de que él está contento de que haya sido yo quien le haya quitado el récord. Yo le admiro y él me quiere, es un récord que nos lo hemos pasado entre amigos. Sabe que conmigo estará en buenas manos”.

Cuando cuenta cómo fue la carrera que ha terminado hace media hora, y desde entonces solo ha tenido tiempo de superar el mareo con el que suele acabar sus pruebas, tan agónicas son su recta, cargadas de láctico, el atleta entrenado por Uriel Reguero aún se emociona, y habla como corre, como un vendaval que no teme nada. “Salí a fuego, como siempre [pasó el 200m en 24,1s] e iba tan fuerte que no me atreví a mirar el paso por 400m [fueron 50,2s] por miedo a agobiarme. Luego ya vi el 600m [1m 16,6] y me dije que ahí estaba el récord”, cuenta. “Pero a falta de 150m por poco lo pierdo todo, no sabía por donde salir y choqué con un keniano en la curva. Si le molesté, lo siento, pero no podía dudar, tenía un récord que batir… Y luego en la recta vi que tenía mucha fuerza, mucha fuerza…”

En la carrera, Saúl Ordóñez entró tercer tras Nijel Amos, quien, con 1m 42,14s, logró la mejor marca mundial del año y el récord del mitin, y el canadiense Brandon McBride, que batió el récord de su país con 1m 43,20s. Entre los batidos, algunos grandes nombres: el campeón del mundo Bosse, el keniano Kitilit, el polaco Lewandowski…

Después, ya sin bromear, contó lo que había cenado la noche anterior, lo que le hizo correr como corrió para marcar la séptima mejor marca mundial del año y convertirse en el tercer español, tras Kevin López y Antonio Manuel Reina, que baja de 1m 44s. “Pues cené de todo, en serio”, relata. “Pasta, salmón, solomillo, pasteles y, luego, dando un paseo, un helado…”

Tal aporte nutritivo seguramente le llegará para cumplir con su trabajo el fin de semana en los Campeonatos de España que se disputan en Getafe.

Sobre la firma

Carlos Arribas

Periodista de EL PAÍS desde 1990. Cubre regularmente los Juegos Olímpicos, las principales competiciones de ciclismo y atletismo y las noticias de dopaje.

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