Dembélé se pide jugar

El extremo, que tuvo una oferta para ir cedido al Arsenal que el Barça no contempló, se exhibe en Tánger y cuenta con la confianza del club para ganarse un sitio de titular

Dembélé chuta a portería en la final de la Supercopa.
Dembélé chuta a portería en la final de la Supercopa.SERGIO PEREZ (REUTERS)

Messi sacó en corto la falta porque quería volver a recibir, porque veía una oportunidad que hizo realidad Dembélé. Recibió el extremo francés en el balcón del área y, sin pensárselo dos veces, soltó un obús que se estampó en el larguero antes de acabar manso en la red. Camino de un saludo militar o de otear el horizonte, Dembélé se puso la mano en la frente y corrió por la banda para alimentarse de la jarana de la grada hasta que le detuvieron sus compañeros para abrazarle y felicitarle, para festejar el que a la postre fue el tanto decisivo porque Ter Stegen paró un penalti a Ben Yedder sobre la bocina. El primer título de la temporada, la Supercopa de España, tuvo sabor a Dembélé. Un gusto que en el Barcelona esperan que sea repetitivo.

Decidió el club azulgrana fichar a Abidal este verano como secretario técnico y, además de las funciones de mercado y composición de la plantilla, desde la directiva le indicaron que fuera también una especie de tutor para Dembélé, su persona de confianza y apoyo porque apreciaron en el curso anterior que no se cuidaba demasiado, con demasiadas horas pegado a la PlayStation, con una alimentación desordenada. “Abi es muy intenso y profundo, por lo que seguro que le ayudará muchísimo”, explican con convencimiento desde las oficinas del Camp Nou. Se trata, en el fondo, de hacer profesional a un chico que lo tuvo todo sencillo con el balón entre los pies por su inmenso talento hasta llegar al Barcelona, donde por primera vez se encontró con la suplencia y una situación que no supo gobernar.

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Señalan en el Barça que el jugador se llevó algún que otro disgusto en la pasada campaña al verse fuera del once, deseoso como estaba por alcanzar el Mundial —lo disputó, pero a sorbos chiquitines— y por validar la apuesta del club, que pagó por él unos 140 millones, el fichaje más caro de la historia hasta que unos meses más tarde llegó Coutinho y elevó la cifra en 10 millones. “Tenía ansias por demostrar y quizá eso jugó en su contra”, admiten desde la entidad azulgrana. Se dudó, incluso, de que continuara esta temporada en el equipo, ahora que el Barça ha fichado a Malcom y todavía cuenta con Alcácer, Coutinho y Rafinha, además de Denis Suárez. “Él nunca nos ha dicho que se quiera ir”, desvelan desde la ciudad deportiva azulgrana; “y nosotros tampoco queremos que se marche”. Tanto es así, que se negaron a escuchar la opción del Arsenal, el único club que hasta la fecha mostró sus cartas con el francés. “Pero no hizo una oferta de 100 millones como se publicó en los medios sino que nos pidieron al jugador a préstamo”, amplían; “opción denegada porque tenemos mucha confianza en él”.

La versión del club no pareció corresponder por momentos con el pensar de Valverde, que también alucina con las filigranas de Dembélé del mismo modo que se exaspera cuando se hace el perezoso en la fase defensiva o se equivoca a la hora de escoger, su principal tara en la temporada anterior. “Es normal que fallara porque no sentía esa confianza y porque quería demostrar en poco tiempo lo mucho que tiene”, le justifican desde los despachos del Camp Nou. Pero tras pasar por el quirófano por una lesión muscular y después de sufrir otro desgarro, el técnico acabó por darle la titularidad a Coutinho. “No tuvo el carrete necesario”, admiten desde el club. Aunque ahora añaden: “Lo que es seguro es que si juega como lo hizo ante el Sevilla, se ganará rápido esa confianza y tendrá los minutos que quiere”.

Desde el camerino tienen claro que Dembélé debe sumar. “Siempre lo he seguido. Es muy rápido, agudo, finaliza bien y tiene un buen disparo. Tiene la confianza del vestuario, aprendió mucho la temporada pasada y hoy en día es una de las piezas fundamentales del equipo”, le describió Arthur en la zona mixta del estadio Ibn Battuta de Tánger, donde se disputó el laurel. “Es un jugador que sorprende, que cuando tiene el día puede romperte por todos los lados como si nada. Estamos seguros de que este será su año y que nos va a ayudar muchísimo”, se sumó Piqué. “Lo conozco desde hace mucho y sé lo que es capaz de hacer. Jugó muy bien contra el Sevilla y nos dio la victoria. Tiene 21 años, es joven y puede dar muchas alegrías a la gente del Barcelona en el futuro”, completó su compatriota Lenglet.

Sabe Dembélé que no tendrá otra oportunidad de decir la suya en el club, que esta es la temporada de la verdad. “Lo tiene todo para triunfar”, remarcan desde el Barça. Si no, saben que el extremo tiene mercado porque así se lo ha explicado el Arsenal y porque también tienen constancia de que Tuchel —lo dirigió en el Borussia Dortmund y ahora está en el PSG— cree que el jugador tiene el potencial para ser el próximo Neymar o Mbappé. En el club piensan lo mismo y Valverde entiende, siempre práctico, quiere sumar adeptos a su causa por el bien colectivo. “Tiene grandes cualidades y está aquí con nosotros. Ya sé que suenan muchas cosas. Pero ha participado en el partido y ha hecho un golazo... Creo que es para estar contentos”, resolvió el entrenador, sabedor de que esta Supercopa de España, la que se le escapó ante el Madrid el año pasado, tiene sabor a Dembélé.

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