La reforma ofensiva del Valencia

Marcelino remoza su ataque con Batshuayi y Gameiro y busca una salida para Zaza

Michy Batshuayi, durante su presentación como jugador del Valencia.
Michy Batshuayi, durante su presentación como jugador del Valencia.BIEL ALIÑO (EFE)

De viernes a domingo, en un fin de semana vertiginoso de negociaciones, el Valencia cerró la incorporación de dos goleadores para la reforma en la delantera que planeó Marcelino a finales de mayo para afrontar una exigente temporada marcada por su vuelta a la Liga de Campeones. Michy Batshuayi llega procedente del Chelsea, tras una cesión de media temporada al Borussia Dortmund, a cambio de tres millones de euros por un préstamo de un curso y una opción de compra cifrada en 50 millones. Gameiro ficha procedente del Atléticopor 16,5 millones y tres más en variables.

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Batshuayi y Gameiro aportarán sus goles a la excelente productividad ofensiva que lucieron Rodrigo Moreno y Santi Mina el curso pasado. Los dos puntas desafiaron con más goles a los nuevos el sábado pasado en el Trofeo Naranja, que se adjudicó el Valencia frente al Bayer Leverkusen por 3-0. Mina hizo el primero y Rodrigo el segundo. Los dos se movieron bien en el frente de ataque, en especial Mina, más serio que de costumbre en su celebración, quizás porque intuye que su rol será el mismo que el de la temporada pasada. El Valencia, no obstante, tiene previsto acometer su renovación, contento con su rendimiento pese a no tener estatus de titular.

Al delantero gallego lo representa Jorge Mendes, que ha puesto su influyente maquinaria a trabajar estos días para que el club blanquinegro fiche definitivamente a Gonçalo Guedes, el capricho de Peter Lim para el centenario del club. Mendes negocia con el PSG una cesión con obligatoriedad de compra por unos 40 millones al término de la próxima campaña. En el club se desliza que el fichaje del portugués de 21 años no es ciencia ficción.

Rodrigo es el líder de la delantera. Uno de los imprescindibles de Marcelino que se ha mantenido, de momento, en el club, pese a que la delicada salud económica aconsejaba vender y a las posibles acometidas de los poderosos clubes de la Premier League. El cierre el jueves pasado del mercado inglés se saldó sin víctimas en el Valencia: Guedes no se movió del PSG y por Rodrigo no hubo oferta. Al Valencia solo le queda un enemigo en el mercado con la fuerza para romper la coraza de 120 millones que protege al jugador: el Real Madrid. “Mientras haya una cláusula que se pueda pagar no podemos garantizar que Rodrigo se quede”, reconoce Mateu Alemany, director general del Valencia, a EL PAÍS.

Con Rodrigo, Mina, Batshuayi y Gameiro y tras la salida de Vietto, al Valencia le sobra Simone Zaza para acabar de pintar de rosa su vestuario. El técnico no lo quiere pese a que la relación con la grada del jugador es cordial. De hecho, el italiano fue el futbolista más aplaudido en la presentación del sábado pasado. Su fuerte temperamento y su carácter contestatario no le gustan a Marcelino, partidario de jugadores más dóciles. La salida de Zaza al Milán, como sustituto de Kalinic, estaba apalabrada hasta que el cambio en la propiedad del conjunto rossonero rompió todo lo acordado. Una cesión parece la fórmula más factible por su alto salario.

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