El Valencia busca en Suiza el gol perdido

El equipo de Marcelino suma 18 tantos menos en LaLiga que el año pasado a estas alturas

Rodrigo, tras el Valencia-Leganés del pasado sábado.
Rodrigo, tras el Valencia-Leganés del pasado sábado. Kai Försterling (EFE)

Todo a la bola suiza. El Valencia ha ido a escarbar en la hierba artificial del Stade de Suisse tras la pista de su fiabilidad y del gol que ha perdido. Al equipo le hará falta tirar de polvorín en su duelo con el Young Boys (18.55, Movistar Liga de Campeones), con el que se juega en los dos próximos partidos su horizonte europeo. “Claro que pienso que somos favoritos, ¿qué voy a pensar?, ¿en perder? Máxima autoexigencia. Los resultados no salen, ya saldrán. Queremos ganar este partido y el siguiente. Llevo 15 años para jugar la Champions, como para pensar ahora que no puedo ganar”, comentó, rotundo, Marcelino.

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Es un viaje para reencontrarse consigo mismo tras el golpe que le propinó el Leganés en Mestalla (1-1), donde todavía no ha ganado esta temporada y sólo amontona cinco empates. Tras un defectuoso inicio de temporada en el que el Valencia había perdido por completo su identidad, el equipo ha recuperado su pelaje duro y concede poco.

El paso que le falta por dar es el ofensivo y la obligación era romper las cadenas primero ante el Leganés y luego ante el Young Boys. Pero frente a los pepineros el pelotón de Marcelino siguió siendo chato. Marcial y disciplinado pero sin gol. El Valencia se atasca en ataque posicional y se bloquea. Ataca por fuera pero no gana los duelos aéreos con las defensas rivales y se hace previsible. En banda, sin Guedes, lesionado, apenas hay uno contra uno; Parejo juega a un ritmo muy lento y excesivamente horizontal y, además, la mayor parte del partido está posicionado por detrás del mediocentro defensivo.

Sólo Gayà percute y hace daño por la izquierda pero sus centros no encuentran quien los cabecee. El equipo no genera ocasiones de gol y las que tiene son mal gestionadas por sus delanteros o por sus jugadores de banda. “Estamos en un rendimiento por debajo de lo esperado y todos tenemos que asumir nuestra responsabilidad. No tenemos una pócima mágica para que hagan goles pero tampoco ninguna queja”, asume Marcelino.

Menos eficacia

El Valencia de la temporada anterior era segundo tras nueve jornadas de Liga con 21 puntos después de ganar seis partidos y empatar tres. Había marcado 25 goles por 10 recibidos. Actualmente, misma altura de temporada, el equipo del murciélago suma 10 puntos (es 15º) y sólo ha hecho siete goles por ocho encajados. La diferencia respecto al curso pasado es negativa: 11 puntos y 18 goles menos. Además, ha jugado dos partidos de Liga de Campeones en los que ha recibido dos goles y no ha marcado ninguno.

La explicación está en la eficacia. “Con respecto al promedio de la temporada pasada este año tiramos más y llegamos más al área, pero tenemos 18 goles menos. Somos mejor equipo que el año pasado pero es obvio que no tenemos eficacia”, comenta el entrenador valencianista. Y eso pese a que, sobre el papel, la entidad tiene un mejor paquete de delanteros. Marcelino ha elegido cambiar la cesión de Vietto por la de Batshuayi y la venta de Zaza por la compra de Gameiro. Hasta hoy, el rendimiento es pobre: más currículum y más caros, pero menos gol.

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