Un Barça de contrastes le gana el pulso a Jasikevicius en la prórroga

El equipo de Pesic se complica la vida pero acaba sumando ante el Zalgiris su quinta victoria seguida en la Euroliga

Singleton lanza, obstaculizado por Kavaliauskas.
Singleton lanza, obstaculizado por Kavaliauskas. Euroleague

El Barça ganó en la prórroga en Kaunas (85-88), donde expuso lo muy desconcertante que puede llegar a ser su juego; demoledor en unas fases, inane, casi frívolo, en otras. El equipo de Svetislav Pesic se mostró tan capaz de dispararse en el marcador como de exhibir una vulnerabilidad sorprendente. En cualquier caso, su balance final fue a efectos contables inmejorable, ganó en la prórroga en el Zalgirio Arena y sumó su quinta victoria consecutiva en la Euroliga.

ZALGIRIS, 85; BARCELONA, 88

Zalgiris Kaunas: Wolters (19), Walkup (9), Milaknis (5), Jankunas (5), Davis (12) –equipo inicial-; Walton (3), Westermann (0), White (21), Grigonis (0), Kavaliauskas (4) y Ulanovas (7).

Barcelona Lassa: Pangos (10), Kuric (15), Hanga (7), Singleton (8), Tomic (14) –equipo inicial-; Séraphin (7), Blazic (11), Smits (0), Heurtel (11), Oriola (0) y Claver (5).

Parciales: 18-23, 16-16, 16-21, 26-16 y en la prórroga, 9-12.

Árbitros: Belosevic, Pastusiak y Difallah. Eliminaron por faltas a Tomic (m.43).

Zalgirio Arena. 15.126 espectadores. Séptima jornada de la Euroliga.

 El Barcelona ganaba por 13 puntos (59-72) a falta de cuatro minutos y medio para el final. Estaba jugando bien, con mucha actividad defensiva cediendo apenas en algunas penetraciones y padeciendo un goteo de puntos provenientes de las muñecas de Wolters (19 puntos y seis asistencias) y White (21 puntos). Pero su cadencia era ideal. Controlaba el tiempo de las acciones, como tanto le agrada a Pesic, encadenaba triples con unos porcentajes excelentes. Y sobre todo, daba espacio y lugar para que se expresara el talento de Tomic (14 puntos y cinco rebotes), la puntería de Kuric (cinco triples y 15 puntos), la verticalidad de Heurtel (11 puntos), la garra de Blazic (11 puntos) y el manejo de Pangos (10 puntos y cinco asistencias).

Y aun así, se complicó la vida lo indecible. Bajó sus revoluciones justamente cuando se acercaba el final. Claver, Hanga y Tomic perdieron tres balones absurdos y el equipo de Jasikevicius se lanzó a la yugular, empató el partido e incluso pudo ganarlo de no haber fallado el último tiro su pívot Brandon Davies. El empate a 76 tras ese desastroso final del Barcelona hizo necesaria la prórroga.

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Se recompuso el cuadro de Pesic. Singleton y Pangos volvieron a dominar la situación y volvieron a dar ventaja a los suyos (76-83). Pero hasta en la prórroga se volvió a complicar la vida el Barcelona,  aunque en esta ocasión (82-86), no tanto como para no resolver de una vez por todas ante un rival zaherido por los triples (12 de 23 del Barça, frente a un 5 de 22 del Zalgiris).

Esa superioridad desde la máxima distancia se vio socavada en parte por el pobre bagaje de los azulgrana desde la línea de tiros libres, desde la que desaprovecharon hasta diez de los 24 lanzamientos de los que dispusieron. El Barcelona salió triunfante pese a sus intermitencias y su recuento no puede ser más favorable ante un rival, eso sí, que ha perdido los cuatro partidos que ha disputado en su cancha de Kaunas.

Sobre la firma

Robert Álvarez

Licenciado en Periodismo por la Autónoma de Barcelona, se incorporó a EL PAÍS en 1988. Anteriormente trabajó en La Hoja del Lunes, El Noticiero Universal y el diari Avui.

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