El Alavés y el Eibar se reparten el juego y los goles

El equipo vitoriano se adelantó con un gol de Inui frente a sus ex compañeros, pero replicó Cardona para empatar

Darko y Charles se disputan el balón en el Alavés-Eibar de este sábado.
Darko y Charles se disputan el balón en el Alavés-Eibar de este sábado.L. RICO

El Alavés y el Eibar han empatado este sábado (1-1) en uno de los derbis vascos de la temporada. Nadie salió contento de Mendizorroza, aunque tampoco tenían razones para acabar enfadados, porque pudo pasar cualquier cosa y sucedió la más lógica después de los noventa minutos.

El Alavés es como los gorriones. No hay equipo en Laliga que viva tanto de las migajas. No es un desdoro, sin embargo. Exige una concentración mayúscula, una dedicación exhaustiva. Juega con unas armas que otros desechan, pero que el equipo de Abelardo utiliza de maravilla, como nadie. Cualquier rebote, el menor desajuste del rival, una pérdida que parece inocua, es válida para sus fines.

Alavés, 1 - Eibar, 1

Alavés: Pacheco; Ximo Navarro, Laguardia, Maripán, Duarte (Adrián, m. 46); Darko, Pina, Inui, Jony (Burgui, m. 82); Borja (Guidetti, m. 76) y Calleri.

No utilizados: Sivera, Vigaray, Manu y Wakaso.

Eibar: Dmitrovic; Rubén Peña, Ramis, Arbilla, Cote; Escalante (Cucurella, m. 57), Diop, Orellana, Jordán; Kike García (Marc Cardona, m. 65) y Charles.

No utilizados: Riesgo, Bigas, Sergio, Paulo, Pere Mina.

Goles: 1-0. Inui. M. 57. 1-1. Marc Cardona. M. 71.

Árbitro: Alberola Rojas. Tarjetas amarillas a Escalante, Adrián. VAR: González González.

Mendizorroza. 18.793 espectadores.

El gol de Takashi Inui, que la temporada pasada vestía de azulgrana, fue la demostración empírica de esa forma de jugar que tanto incomoda a los rivales. El japonés rebañó una pelota en la semicircunferencia de su propia área, en un rechace tras un córner que sacó el Eibar. Lanzó en largo hacia Jony, que en una carrera de escándalo superó a tres defensas. Su centro lo recibió el propio Inui, que sin ángulo, amagó para engañar a Dmitrovic y meter la pelota entre el portero y el palo.

Era el minuto 57, y hasta ese instante, el Alavés había ido recogiendo, picotazo a picotazo, las migajas que iba dejando el Eibar. Era una labor ardua, porque el equipo guipuzcoano es muy pulcro en estas cuestiones y no suele dejar restos. Cote se hinchó de lanzar balones a la grada cuando las cosas se ponían feas. Uno se le fue incluso, por encima de la tribuna, hasta el aparcamiento. Aún así, siempre queda algo. Calleri tuvo un par de aproximaciones a Dmitrovic. Hasta Maripán se animó en un cabezazo; o Borja Bastón, que se encontró con la respuesta del portero.

El descanso llegó con un jugador de cada equipo en el suelo. Duarte no regresó, con cinco puntos de sutura en el muslo. Escalante lo hizo con una venda en la muñeca, pero nada más marcar el Alavés, Mendilibar le retiró para dar entrada a Cucurella, y cambió el panorama. El Alavés no encontró ni una miga más. El Eibar sí. Buscó y halló el filón por las dos bandas. Orellana ya no tenía a Duarte enfrente, y Cucurella encontró huérfana la izquierda. Después de un robo de Diop, Orellana se metió hasta la línea de fondo y desde allí centró para que Marc Cardona, al que Mendilibar ha recuperado después de meses de ostracismo, empujara para empatar.

Al Alavés se le acabó el suministro con los cambios del Eibar, que más cómodo que en la primera parte, apretó en medio campo y se acercó con más peligro al área de Pacheco. Pero el empate también les iba bien a los armeros.

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