Brasil es una roca

La Canarinha, imbatida y ya en semifinales, ha encajado solo 10 goles en 40 partidos desde la llegada de Tite al banquillo

Alisson se lanza a detener un penalti en la tanda ante Paraguay.
Alisson se lanza a detener un penalti en la tanda ante Paraguay.LUIS ACOSTA (AFP)

En Estados Unidos 94, en medio de una bataola de críticas porque su equipo no enganchaba a la torcida brasileña, Carlos Parreira, el seleccionador de Brasil, concluyó antes de la final de la Copa del Mundo ante Italia: “No voy a cambiar el estilo de juego ahora que hemos llegado a la final. Puede que a algunos no les guste, pero somos el equipo más goleador, el menos goleado y el que menos puntos ha perdido”. Aunque exageraba el técnico, Brasil era una roca en defensa, muy activa en ataque de la mano de Romario y Bebeto. La Canarinha fue la segunda que más goles hizo (11, tras los 15 de Suecia), y se llevó la plata también en dianas encajadas (tres, solo peor por Noruega, fuera a las primeras de cambio).

El equilibrio de Felipe Luis

Marcelo está en Río de Janeiro, pero de vacaciones. “Por qué no estoy con la selección?”, dijo el lateral del Real Madrid; “muy simple: Tite no me convocó. Pero tengo paciencia. Trabajo cada día para volver a la Selección de mi país. Nunca desistiré”. En el último Mundial de Brasil, el defensa del Madrid se perdió el duelo de los octavos de final ante México. Sufría un espasmo en la columna. Pero el lateral presionó para jugar ante Bélgica en cuartos, a pesar de no contar con el apoyo del técnico. La Canarinha cayó ante Hazard y compañía y Marcelo no volvió más a la selección. La posición de lateral izquierdo ahora pertenece a Felipe Luis, un jugador sin tanto poder ofensivo, pero más seguro a la hora de defender. Felipe no pudo completar el partido ante Paraguay, un dolor de cabeza para Tite: “Tiene una lesión y no sé la gravedad. Dolores musculares en la pantorrilla derecha”.

“La estadística de goles se nos rompió en cuartos frente a Holanda [2-3]”, recuerda Dunga, capitán de la selección que levantó la Copa del Mundo en Los Ángeles. Estados Unidos significó un cambio de paradigma en el fútbol brasileño, acostumbrados a asombrar con sus delanteros de fantasía. Ahora también exhibían defensas sólidas. Hoy, 25 años después, Brasil ostenta un nuevo registro, esta vez en la Copa América. Es la primera vez en la historia que la Canarinha supera cuatro partidos en el máximo torneo continental sin encajar ni un tanto. Los rivales, en cualquier caso, no lucían los pedigríes más glamorosos de América: Bolivia, Venezuela, Perú y Paraguay. A esta última la eliminó en cuartos después del 0-0 final y 4-3 en los penaltis.

Brasil ha marcado ocho goles (cinco a Perú y tres a Bolivia), pero se ha quedado sin marcar en dos oportunidades (Venezuela y Paraguay). “Si yo estuviera del otro lado sería lo mismo. Los hinchas quieren un gol y yo querría lo mismo si fuera aficionado”, justificó Tite. No es, sin embargo, la falta de gol lo que más preocupa al técnico. Al contrario. Desde que manda en la Canarinha, su equipo ha marcado 88 goles en 40 partidos. Además, como Parreira, presume de una zaga sólida: encajó solo 10 goles. Le rematan poco a Brasil, una media de 7,6 veces por partido, de las que 1,7 terminan entre los tres palos. Entonces aparece Alisson. El portero del Liverpool suma un 85% de efectividad en paradas. “Aquí el futbol es así, jugamos muy bien. Ahora tenemos más pasos por delante para que podamos conseguir nuestro objetivo principal que es el campeonato”, explicó Alisson, que acumula 540 minutos sin recibir goles. “Estamos aquí para ganar y queremos jugar un fútbol bonito”, concluye Tite, armador de un Brasil imbatido que busca la Copa América en su casa.

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