España se cuela en el festival de Simone Biles

El equipo femenino volverá a unos Juegos Olímpicos de los que estaba ausente desde Atenas 2004 tras una clasificación agónica

Ana Pérez, durante su ejercicio de barra de equilibrios.
Ana Pérez, durante su ejercicio de barra de equilibrios. LIONEL BONAVENTURE (AFP)

El equipo femenino español de gimnasia volverá a unos Juegos Olímpicos en Tokio 2020 tras 15 años de penurias. Su clasificación, sellada este sábado en los Mundiales de Stuttgart, tuvo mucho que ver con el trabajo realizado, pero también con la suerte, que también juega su papel en estos casos. Una desgraciadísima competición de Brasil, en principio un equipo mucho más fuerte, ha dado la última plaza en liza a las españolas en el último momento. 

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España compitió en la mañana del sábado, el segundo día de clasificaciones para las mujeres. Para entonces ya se habían quitado un posible rival de encima, pues Rumanía había tenido una competición estrepitosa el día anterior. Pero también habían visto a Francia y su estrella Melanie de Jesus dos Santos a años luz, a un competitivo y jovencísimo equipo italiano, a una solvente Bélgica, a británicas, alemanas y canadienses con notas que les acercaban, casi sin remedio, a los billetes olímpicos.

Estaban nueve plazas en juego, pues los medallistas del Mundial del año pasado (Estados Unidos, Rusia y China) ya estaban clasificados para Tokio. Esta posición de salida, a mitad de competición, es siempre incómoda pues por muy bien que lo hagas hay que esperar todo el día, hasta bien entrada la noche, ver desfilar a todos los competidores cruzando los dedos con los nervios a flor de piel, para saber si tantas horas de entrenamiento, si ese desequilibrio en barra o esa salida del tapiz en el suelo, al final acaban con el sueño olímpico. 

Las españolas compitieron bien. Con pocos fallos: la recuperada Roxana Popa -que apuntaba a estrella de la gimnasia en el anterior ciclo olímpico y vuelve tras años lesionada y medio retirada- falló estrepitosamente en la barra y Ana Pérez, la líder de este equipo y única representante en Río 2016, también sufrió en ese aparato. La mejor de la competición fue Cintia Rodríguez, que aseguró su plaza individual para Tokio cuando aún no estaba claro el futuro olímpico del equipo. Además, como premio extra estará en la final individual de estos Mundiales. Popa se llevó otra gran alegría porque su gran ejercicio de suelo apuntaba a finalista (se clasificó en séptima posición).

Pero había que esperar. La nota final del equipo, 159,021 puntos, daba aire extra a un equipo que ha sufrido mucho en los últimos tiempos para seguir en la pelea y con el que pocos contaban en Tokio. 

El desmorone de Brasil

Holanda, que compitió en el mismo grupo que España, consiguió 162,663 puntos. Los billetes olímpicos empezaban a agotarse. Luego vendría Japón, también por encima de las españolas a pesar de haber dejado en casa a su gran estrella, Mai Murakami. Para cuando ha llegado la última subdivisión, la de Estados Unidos y Brasil, parecía todo perdido. Solo quedaba un puesto olímpico y las brasileñas parecían en principio inalcanzables. Mientras Simone Biles daba comienzo a su espectáculo camino de su quinto título mundial, con sus dos nuevos ejercicios imposibles, en el suelo y en la barra, estrenados en un Mundial sin problemas, Brasil se desmoronaba. La lesión de Jade Barbosa, su gimnasta más veterana, ha marcado una competición que solo podía acabar mal para ellas. Y bien para España. 

La clasificación de España pone fin a una travesía penosa. Las españolas, que llegaron a ser quintas en Barcelona 92 y se mantuvieron entre las mejores en Atlanta 96, Sídney 2000 y Atenas 2004, donde fueron finalistas, solo consiguieron clasificar a dos gimnastas en el siguiente ciclo olímpico. En Londres 2012 y Río 2016, la participación se redujo al mínimo. Con este resultado pueden dar la mala racha por cerrada. El equipo masculino, que fue 11º el año pasado en Doha, empieza su competición este domingo, pero tendrá que esperar hasta el lunes para saber si sigue a sus compañeras hasta los Juegos. 

Con la emoción de la clasificación olímpica resuelta -además de los equipo entre las 20 gimnastas individuales que lograron su objetivo está Oksana Chusovitina, la uzbeca que a los 44 años sigue asombrando al mundo-, el Mundial de Stuttgart vuelve a la vida normal, la de celebrar a los mejores gimnastas del momento. Es la hora de las finales y de Simone Biles, que promete seguir haciendo historia. El martes defenderá con sus compañeras el título mundial por equipos, y se ha clasificado para todas las finales individuales posibles: la individual, barra y suelo, con la mejor nota de todas las competidoras, pero también en el salto (segunda) y en paralelas (séptima). 

Sobre la firma

Amaya Iríbar

Redactora jefa de Fin de Semana desde 2017. Antes estuvo al frente de la sección de Deportes y fue redactora de Sociedad y de Negocios. Está especializada en gimnasia y ha cubierto para EL PAÍS dos Juegos Olímpicos y varios europeos y mundiales de atletismo. Es licenciada en Ciencias Políticas y tiene el Máster de periodismo de EL PAÍS.

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