El Valencia se alimenta del Alavés

Maxi Gómez, con su cuarto gol en el campeonato, impulsa el primer triunfo de Celades en Mestalla

Maxi Gómez protege el balón ante Duarte.
Maxi Gómez protege el balón ante Duarte.Juan Carlos Cárdenas (EFE)

Todavía por coser y descuidado en defensa, el desnutrido Valencia gana tiempo en su transición y tranquiliza a su inestable entorno con una victoria de las que alimentan. Primer triunfo de Celades en Mestalla, segundo en LaLiga para el equipo. El partido estuvo cuatro minutos detenido por un apagón. Durante ese parón, Mestalla retumbó con cánticos en contra de Peter Lim y del presidente Anil Murthy, que mandó callar a la grada.

El aliciente fue Maxi Gómez, que sigue a lo suyo. Sumando minutos y goles. Llamado a ser suplente en el inicio de curso, el punta de Paysandú ha llenado de goles la baja por lesión de Gameiro. Marcó dos ante el Getafe en el enloquecido empate a tres de la sexta jornada, participó en la jugada del tanto de Cheryshev en la victoria por 0-1 de la semana pasada en San Mamés y ante el Alavés volvió a alojarla en la red. El carro de combate uruguayo combatió contra Laguardia y Rodrigo Ely, la pareja de centrales vasca, y como hizo con los centrales del Getafe, los tumbó en la mayoría de duelos. Maxi suma cuatro goles en ocho jornadas convertido, por sorpresa, en el punta más resolutivo de la plantilla. Su mezcla con Rodrigo la agradece el equipo. Dos delanteros diferentes, otro perfil, y distintas soluciones ante el marco contrario.

Su gol fue un pase a la red, su control con el exterior, espléndido. La jugada nació en Parejo, abierto a la derecha para darle salida al balón. El capitán encontró a Rodrigo, que lanzó al blindado uruguayo hacía el arco de Sivera, de nuevo titular en la meta vasca ante la ausencia de Pacheco.

Rodrigo estuvo cerca de hacer el segundo con un lanzamiento que se marchó fuera pegado al palo después de un control con el pecho y de chocar contra la cabeza de Duarte. Tras ese golpe, el hispanobrasileño, móvil como siempre, jugó con el ojo derecho hinchado y su visión reducida hasta que fue sustituido en el minuto 59.

En el Valencia coincidió el flojo momento de forma de varios titulares habituales. Garay, Gabriel, Wass y Parejo no estuvieron finos y concedieron opciones a la ofensiva de Asier Garitano. Pese a participar en el gol de Maxi, Parejo anduvo desconocido con pérdidas y muchos errores en la salida de balón no forzados por el bloque babazorro. Habitualmente temerario en la salida de pelota, el de Coslada estuvo gris. Pese a eso, también provocó el penalti del segundo gol local, anticipándose a Sivera a la hora de llegar antes a un pase de Cheryshev. El capitán, que venía de errar un penalti ante el Ajax en Liga de Campeones, lanzó a lo Panenka y embocó.

Bien por cansancio o por el cambio de los hábitos tácticos, más ofensivos, que ha decidido Celades, ese grupo de futbolistas bajó en su rendimiento. El bloque también se desordenó y se hizo largo en una segunda mitad muy difícil de digerir. Nada que ver con el conjunto que tomó San Mamés en una tarde completa hace siete días. Suerte que pasaba por allí Coquelin, que ante la ausencia de juego del bloque duro del vestuario, sujetó el centro del campo para que el equipo no se descosiera.

El Deportivo Alavés no aprovechó la flojera defensiva del once del murciélago y marró ocasiones ante Cillessen. Joselu y Lucas Pérez rondaron el empate pero no acertaron, exhibiendo la poca pegada que les distingue, hasta el minuto 89. Un trallazo de Joselu, que rechazó Cillessen, lo envió a la red Lucas Pérez.

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