La ‘guerrera’ que quiso fichar el Athletic

La pivote Ainhoa Hernández, por la que se interesó el club rojiblanco cuando ya había dejado el fútbol, despunta en el Mundial de balonmano como pieza clave en el renacer de la selección

Ainhoa Hernández, en una acción del partido contra Rusia.
Ainhoa Hernández, en una acción del partido contra Rusia.EFE

Cuando Ainhoa Hernández se marchó a la concentración con España, sus compañeras y su entrenador en el Zuazo se despidieron hasta dentro de un mes, al terminar el Mundial de Japón. "Bueno, igual volvemos antes", respondió ella, temiéndose una mala actuación y un regreso prematuro. Un miedo que ha estado muy lejos de cumplirse. Se reencontrarán, efectivamente, al cabo de un mes y quién sabe si con un metal en el pecho. La selección disputa este viernes (12.30, Teledeporte) la semifinal contra Noruega y parte de este logro imprevisto se lo debe a esta pivote de Barakaldo, de 1,80m y 25 años, determinante en el renacer de las Guerreras. En el otro duelo por un puesto en la final, Holanda derrotó a Rusia (32-33). 

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Cuanto más duro ha sido un partido, más minutos ha participado, por encima de los 50. Sus intervenciones contra Suecia y Japón en la segunda fase figuran entre lo más destacado del equipo. Por los goles marcados esos días (cinco y seis respectivamente), por la influencia en el juego y por el momento clave en el que apareció. Su presencia en los seis metros resultó indefendible para muchas rivales. “Me encuentro a gusto, el entrenador me da confianza”, afirma concisa nada más cenar, a 24 horas del duelo más importante de la selección femenina de los últimos años, tal vez desde los cuartos de los Juegos Olímpicos de 2016. “Veníamos con el objetivo del preolímpico. Sin embargo, la primera fase se nos dio tan bien que nos ha colocado entre las cuatro primeras”, reconoce.

Ahora ha pegado el estirón, pero Ainhoa Hernández no es ninguna novata. Acumula 80 internacionalidades y 109 tantos (20 en estas dos semanas). Desde que fue captada por el exseleccionador Jorge Dueñas para el Mundial de 2015, solo se ha perdido un campeonato, la Copa del Mundo de 2017, precisamente, el primer gran torneo de Carlos Viver en el banquillo. “Entonces sufría un bajón, no me sentía bien conmigo misma. Por suerte, el nuevo técnico en mi club [el Zuazo] me enseñó a ver las cosas más positivas y salí del pozo”, confiesa. El año pasado volvió para el Europeo, ya con mucho más protagonismo respecto a las primeras convocatorias, donde era muy joven y estaba a la sombra de la vieja guardia, y en esta cita asiática ha dado el salto.

“Le ayudó pasar de ser de las más jóvenes en el vestuario a la tercera más veterana. Las compañeras la eligieron capitana y eso le hizo madurar”, explica su preparador en la entidad de Barakaldo, Haito Rodríguez, cuya aparición resultó salvadora. “A principio, tenía miedo de coger más responsabilidad porque no sabía si iba a ser capaz, pero se le ve muy cómoda. Y cada vez es más líder en la selección. No se esconde en la pista y seguro que sus compañeras la escuchan cuando habla”, añade. No ha podido comunicarse mucho con ella estos días por la diferencia horaria con Japón, aunque la nota cansada. “En general, veo al equipo un punto por debajo físicamente en comparación con el resto de semifinalistas”. Una dificultad añadida contra Noruega, a la que solo ha ganado siete de los 45 partidos disputados.

A Ainhoa Hernández la llamó el Athletic, aunque para entonces ya había dejado de jugar al fútbol. Era mediocentro y le gustaba, pero todas sus amigas de clase se apuntaron al balonmano y ella las siguió. "Yo también probé y me enganchó”, cuenta. Desde los 12 años, siempre ha pertenecido al equipo de su ciudad, el Zuazo, ubicado en un barrio de Barakaldo. Una one club woman, circunstancia que la convierte en especial porque ni siquiera es uno de los conjuntos punteros de la Liga. Ahora ocupa la penúltima posición en la tabla después de siete jornadas.

“Sabemos que se puede ir cuando quiera. Tiene capacidad para jugar en las plazas más potentes de Europa y, si decide dar el paso, la animaremos porque se lo merece”, indica Rodríguez. Sin embargo, no parece claro que lo vaya a hacer a corto plazo. “Me han llamado de muchos lugares, pero como en casa en ningún sitio. Mientras disfrute, no tengo ningún plan”, asegura para alegría de sus vecinos esta vasca con un alma sevillana. Su música de raíz andaluza, el flamenco, las bulerías y Rosalía, seguirán sonando, de momento, en el vestuario del Zuazo, en la margen izquierda de Bilbao. Y, cuando toque, interpretadas por la propia Ainhoa Hernández, candidata según sus compañeras a un casting de Operación Triunfo.

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