La fiebre de Busquets debilita al Barça

Sin el pivote, baja de última hora, los azulgrana pierden la batalla en el centro del campo

Busquets, a su llegada al Camp Nou.
Busquets, a su llegada al Camp Nou.Alberto Estevez (EFE)

Busquets fue de los primeros futbolistas del Barcelona en aparcar su coche en el Camp Nou al mediodía. Esperó al resto de sus compañeros y se desplazaron en autocar al Hotel Sofía, donde ya estaban los árbitros y la comitiva del Real Madrid. Seis horas después regresó junto al grupo azulgrana al Estadi. Messi charlaba y le entregaba el mate a Luis Suárez, el mismo ritual que Griezmann. Sonreían Lenglet y Alba, Rakitic le guiñó el ojo a la cámara del club, pero Busquets pasó con cara de circunstancia. No disimuló. Estaba enfermo, con fiebre.

Una hora y 40 minutos antes del inicio del clásico, el Barça sorprendió con un comunicado en que informaba que sería titular. Fue solo un amague. Lo fue Rakitic, mientras que Busi no salió del banquillo.

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Las estadísticas no eran esperanzadoras para el Barcelona. Dos de sus tres derrotas en la Liga se produjeron cuando el pivote de Badia no fue titular. Sin el 5 en el clásico, no pasó del empate. “Fue un malentendido a la hora de transmitir la alineación”, justificó Jon Aspiazu, segundo entrenador azulgrana. El volante amaneció con fiebre, pero el club se hizo un lío a la hora de facilitar la alineación. Aspiazu, sin embargo, explicó otra versión. El asistente de Valverde aseguró que la ausencia de Busquets era una decisión técnica. Sergi Roberto regresaba al centro del campo —era la idea que tenía el Txingurri en la pretemporada—, De Jong ya es inamovible en la medular, mientras que Rakitic se colocó de pivote. “Tenemos varios jugadores que pueden cumplir esas funciones y hoy creemos que son estos tres los que pueden contrarrestar al Real Madrid. Nelson, en el lateral derecho, es un jugador rápido que nos puede ayudar cuando haya mucho espacio a la espalda. Y luego tenemos el despliegue de Sergi Roberto que puede llegar bien al ataque y puede tapar también el sector derecho”, dijo Aspiazu.

Luego Ernesto Valverde añadió: “Es verdad que Busi tenía malestar antes del partido. Es una decisión que toma el entrenador en función de lo que ve. No se estaba cayendo de fiebre, estaba un poco fastidiado y he decidido que no jugara”.

El problema para el Barcelona fue que el inédito mediocampo de Valverde se venció ante el de Zidane. El partido se jugó muchos minutos en el campo del Barça, por mucho que Messi retrocedía para intentar generar superioridad. Antes del paso por los vestuarios, el Madrid contó 12 disparos a portería por tres del Barça. Los azulgrana no sabían qué hacer frente a la presión del Madrid, mientras que Ramos y compañía ni sufrían para sacar el balón. “En el primer tiempo, quizá debimos tener más tranquilidad en la salida”, opinó Rakitic. Busquets acostumbra a defender hacia adelante, clave para que el Barça recupere la pelota en campo rival.

Corrigió Valverde. Para pescar las segundas jugadas, el técnico mandó al campo a Arturo Vidal. Nada cambiaba en el Barcelona. En el ecuador de la segunda parte, el preparador azulgrana mandó a calentar a Busquets y a Ansu Fati. El jugador de origen guineano reemplazó a Griezmann y se convirtió en el azulgrana más joven en estrenarse en un clásico en el siglo XXI (17 años y 48 días), superando a Bojan (17 años y 117 días). El récord es de Vicente Martínez (16 años y 278 días), en 1941. Busquets regresó al banquillo.

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