DE TÚ A TÚ
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Viva esta Copa

No cometamos el error de desprestigiar la competición ahora que los grandes no están. Usémosla para enseñar el valor del esfuerzo, para que vengan más lágrimas de alegría

Los aficionados de la Real celebran la clasificación para la final de la Copa.
Los aficionados de la Real celebran la clasificación para la final de la Copa.Ion Alcoba Beitia (GTRES)

Las consecuencias del Madrid-Barça. El clásico fue lo esperado, un partido abierto con una parte para cada uno. La justa victoria del Madrid no solo le dio los tres puntos, sino que también le devolvió la confianza. El City está avisado; si alguien puede darle la vuelta a una eliminatoria en Champions, esos son los blancos. El Barça salió tocado, con dudas de juego y efectividad. Pero, sobre todo, debilitado porque ahora son conscientes de que muchos equipos les pueden poner contra las cuerdas, porque para llevar a cabo su juego y su plan de partido hace falta leer bien la partitura y tener talento para tocarla. Algunos por interpretación, otros por tiempo de adaptación y otros por generación no dan el máximo rendimiento en este equipo. La primera parte en el Bernabéu fue del Barça, que impuso su juego con posesiones y circulaciones largas; obligó al Madrid a bajar su presión e incluso a desordenarse en ese bloque medio en el que se instalaron. Busquets y Arthur entraban mucho en juego, se encontraba el tercer hombre pero... llegó el descanso y todo cambió. El Madrid tiró de valentía, apretó la salida de balón y hundió al Barça en campo propio. Los interiores (Arthur y De Jong) y los laterales (Jordi Alba y Semedo) ocupaban los espacios pero estaban estáticos y sin opciones. Esto ayudaba al ímpetu y ritmo loco del Madrid; Fede Valverde y Vinicius hacían daño en transiciones, Casemiro cerraba salidas, Carvajal se incorporaba, Kroos se adueñaba del juego... Y así hasta el 2-0 final.

El liderazgo de Klopp. Sonríe Zidane, quien solo unos días antes recibía las críticas de muchos de los que escribimos, hablamos, comentamos y opinamos en medios de comunicación; como si todos fuésemos expertos de lo que en teoría ellos, los entrenadores, sí son. Ya lo decía Klopp esta semana al ser preguntado por el coronavirus: “Los que tienen que hablar de esto son los que entienden, no yo”. Una nueva respuesta inesperada, simple y coherente del técnico alemán que, además de ser un entrenador fantástico, tiene un carisma que le hace caer bien a todo el mundo. Al menos mientras su Liverpool rinda bien, porque ya sabemos lo ingrato y cambiante que es el fútbol. Así que Klopp tiene trabajo que hacer. El Liverpool pasa por su primera crisis desde que él llegó y será el momento de demostrar su capacidad de liderazgo.

Lágrimas en Miranda. Las lágrimas de Jokin Aperribay simbolizan lo que significa para ese club y sus aficionados poder luchar por ganar un título. El presidente de la Real Sociedad no pudo evitar la emoción, y no era para menos; 32 años después, el club volverá a estar en una final de la Copa. A veces, perdemos la perspectiva, nos ciegan tanto las Champions, los Mundiales y los grandes clubes europeos consiguiendo títulos que nos olvidamos de que llegar es siempre muy difícil. No cometamos el error de desprestigiar la competición ahora que los grandes no están. Usémosla para enseñar el valor del esfuerzo, para que vengan más lágrimas de alegría.

La vuelta de la MLS. El pasado fin de semana comenzó una nueva temporada en la MLS y con esta ya van 25. La cifra destaca en un país donde el soccer no es el deporte rey pero que en estos últimos años ha sabido encontrar su espacio. Con aforo completo en algunos estadios y buena entrada en otros, con buen seguimiento por televisión, con repercusión en redes sociales... pero con un nivel muy inferior al de Europa. Aún con esto, la MLS se está convirtiendo en una liga interesante para muchos futbolistas y entrenadores, y ahora también para inversores como Beckham con su Inter Miami. Los Angeles FC rompe también el mercado y sitúa su valor en los 700 millones de dólares. El equipo angelino vuelve a ser favorito al título y cuenta con Carlos Vela como estrella. Mantendrá la rivalidad con el otro equipo de la ciudad, LA Galaxy, que ha firmado a Chicharito como reemplazo de Ibrahimovic.

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