El Barça apaga la gesta del Valdepeñas

El equipo azulgrana suma su quinta Copa de España de fútbol sala ante un rival que ganó a los campeones de 2017 y 2018 y compitió de tú a tú en la final

Aicardo celebra uno de los goles del Barça ante el Valdepeñas.
Aicardo celebra uno de los goles del Barça ante el Valdepeñas.Daniel Pérez (EFE)

La final de la Copa de España de fútbol sala, en el repleto y caldeado Martín Carpena de Málaga, tuvo dos desenlaces meritorios y gloriosos por igual. Lo imposible en una competición deportiva profesional porque ganó el Barça (2-4), pero el Valdepeñas, aun perdiendo, culminó una epopeya extraordinaria. Jugar la final ya tuvo su mérito para el emergente club manchego. La manera en que se empleó y la extrema resistencia que opuso ante un rival de otra galaxia deparó todo un ejemplo de superación y amor propio.

Valdepeñas, una ciudad manchega de apenas 30.000 habitantes, y su equipo de fútbol sala, en Segunda B hace solo cinco años y en su segunda temporada en Primera, logró lo que parecía inalcanzable, utópico, que un equipo sin ningún pedigrí en la élite alcanzara semejante cima. El equipo pequeño, sin señas de identidad entre los grandes, un recién aparecido en la élite, llegó a Málaga con un sueño y estuvo a punto de hacerlo realidad. Superó al Jaén, campeón de 2018, el primer día (1-0), al Movistar Inter, vencedor en 2017, en las semifinales, y se adelantó en el marcador de la final con un tanto de su gran figura, Chino. El Barça tuvo que reaccionar de forma fulminante en la segunda parte para alcanzar su quinta corona en el torneo. Lo consiguió gracias, primero, a tres paradones de su portero Juanjo, después a la pegada de Aicardo en una falta, que, tras el tanto del goleador Adolfo, puso a su equipo en la senda del título.

El equipo azulón que dirige David Ramos, apoyado por numerosos y entusiastas aficionados desplazados a Málaga, maravilló día tras día. Está llevando a cabo una extraordinaria campaña y en la Liga marcha en la tercera posición, muy meritoria, por delante de equipos de gran nivel como El Pozo Murcia y el Palma Futsal; en cualquiera caso, lejos de los más grandes del momento, a 11 puntos del Movistar Inter y a 9 del Barça. Sin embargo, el equipo azulgrana ya sabía de lo que es capaz el Valdepeñas, que le ganó en su duelo liguero (4-3), en un partido en el los manchegos sellaron precisamente su clasificación para la Copa.

El principal artífice del vertiginoso ascenso del equipo que patrocina Viña Albali, como no podía ser de otra manera en una ciudad tan ligada a la producción vinícola, es Joan Linares. Barcelonés, de 45 años, Linares empezó precisamente en el Barça. Pero recaló en el Talavera y después en clubes tan destacados como el Playas Castellón y el Boomerang Interviú. Fue uno de los jugadores más destacados en la primera década del siglo XXI. Acabó en el Valdepeñas, cuando militaba en Segunda B. Se retiró y pasó a ejercer el cargo de director deportivo. El ascenso fue vertiginoso: a Segunda A en 2017, a Primera en 2018. El año pasado el Valdepeñas mantuvo la categoría a duras penas, gracias a su victoria en la última jornada ante el Segovia. Pero Linares afianzó el proyecto con jugadores como José Ruiz y Chino, el apodo de Javier García Moreno, el segundo máximo goleador del campeonato, con 24 goles, solo superado por el azulgrana Adolfo. El Valdepeñas renovó en febrero a Chino, que en la final ante el Barça anotó tres goles. No fueron suficientes para culminar una gesta sin precedentes.


Sobre la firma

Licenciado en Periodismo por la Autónoma de Barcelona, se incorporó a EL PAÍS en 1988. Anteriormente trabajó en La Hoja del Lunes, El Noticiero Universal y el diari Avui.

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