El Barça-Nápoles se jugará a puerta cerrada en el Camp Nou

La Generalitat y Sanidad concluyen que lo mejor es que el partido entre el conjunto azulgrana y el cuadro italiano se dispute sin público por temor al contagio del coronavirus

El Camp Nou en el Barcelona-La Palmas, cuando se jugó sin público.
El Camp Nou en el Barcelona-La Palmas, cuando se jugó sin público.

El partido de vuelta de los octavos de final de la Champions League entre el Barcelona y el Nápoles se jugará a puerta cerrada el próximo 18 de marzo en el Camp Nou. La Generalitat y Sanidad concluyeron que lo mejor es que el encuentro entre el conjunto azulgrana y el cuadro italiano se dispute sin público por temor al contagio del coronavirus. Así lo confirmaron esta mañana el secretario del deporte de la Generalitat, Gerard Figueras, y el secretario de salud pública, Joan Guix. El partido de ida, que se jugó con público en el estadio de San Paolo el pasado 25 de febrero, finalizó 1-1 con goles de Mertens y Griezmann.

“Es una decisión que se ciñe estrictamente a criterios sanitarios”, aseguró Figueras. El secretario de salud pública, Guix, explicó la media: “Para reducir infecciones hay que evitar las aglomeraciones. La situación epidemiológica en Cataluña, España y el resto de Europa ha cambiado en los últimos días”. Los aficionados de la entidad napolitana no podrán viajar a Barcelona para animar a su equipo como consecuencia del decreto del gobierno italiano que prohíbe cualquier tipo de desplazamiento de la zona del propio domicilio de las personas, salvo excepciones. El Consejo de Ministros decidió esta mañana en su reunión de prohibir los vuelos directos desde Italia a los aeropuertos españoles como medida extraordinaria para contener la expansión del coronavirus. “Todavía no sabemos nada. Es muy reciente para tomar una decisión", explican desde el club napolitano. “De alguna manera u otro, el Nápoles llegará a Barcelona”, subrayó Josep Maria Bartomeu, presidente del Barcelona; “jugar a puerta cerrada es un componente secundario, lo primero es la salud. Luego se puede cifrar el daño económico en unos seis millones de euros".

La decisión de que el duelo entre el Barcelona y el Nápoles se jugará sin público se tomó después de que en Valencia se optara por que el partido de vuelta entre el equipo de Albert Celades y el Atalanta italiano (4-1, en la ida) se disputará a puerta cerrada. Una medida que criticó el capitán del Valencia, Parejo. “No entiendo cómo puedo pasear con miles de personas en Fallas y el Valencia no puede jugar delante de su gente el partido más importante de la temporada”, dijo el volante. Este miércoles, Mestalla abrirá sus puertas para cerca de 250 personas, según pactaron los clubes y la UEFA. Se acordó la presencia de los futbolistas, los cuerpos técnicos y médicos, árbitros, delegados del máximo organismo del fútbol europeo, representantes de ambas directivas, recogepelotas, policía nacional y seguridad privada. También estarán presentes los operarios de cámaras y técnicos de la trasmisión de televisión, pero no los periodistas que trabajarán en Barcelona, en las oficinas de la empresa que tiene los derechos.

El PSG también optó cerrar las puertas del Parque de los Príncipes para recibir al Borussia Dortmund. En cambio, el partido entre el Leipzig y el Tottenham de esta noche en Alemania se disputará con público. Sin embargo, todavía no se decidió que pasará con el duelo entre el Liverpool y el Atlético de Madrid (1-0, en la ida), como tampoco con el City-Madrid, Bayern-Chelsea y Juventus-Lyon. En Italia, el gobierno decidió suspender todos los eventos deportivos, incluida la Serie A hasta el 3 de abril. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, planea un paquete de medidas para la contención del coronavirus entre las que se encuentran que los partidos de LaLiga se disputen a puerta cerrada como el del Valencia ante el Atalante y el del Barcelona-Valencia.

El 1 de octubre de 2017, el día en que se le celebró el referéndum ilegal en Cataluña, el partido de la séptima jornada de LaLiga entre el Barcelona y Las Palmas se disputó sin público. El Barça, entonces, decidió disputarlo a puerta cerrada para hacer patente que se celebraba en circunstancias excepcionales. “Hemos decidido jugar con el estadio vacío para que el mundo vea cómo estamos sufriendo en Cataluña”, explicó en su momento, el presidente del club, Josep Maria Bartomeu.




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