El físico golea como nunca a la táctica

Los expertos coinciden en que en las actuales pretemporadas exprés la clave es la preparación de cada jugador, muy por encima de las pizarras o cuestiones técnicas

Piqué, durante el entrenamiento de este miércoles.
Piqué, durante el entrenamiento de este miércoles.MIGUEL RUIZ (AFP)

Después de estar confinados en sus domicilios durante dos meses, en muchos casos sin poder hacer la puesta a punto en condiciones aconsejables, los futbolistas se vuelven a poner las botas y a sacar los balones de las bolsas. “Tenemos uno que ha estado 20 días encerrado en su habitación. Ha puesto de su parte y, dentro de lo que cabe, ha llegado en buenas condiciones, pero ha sido una tarea ardua”, lamentó el preparador físico del Espanyol, Jaume Bartrés, en referencia al Mono Vargas. Queja extensiva en los cuerpos técnicos de Primera y Segunda División porque sus equipos se enfrentan a lo desconocido y a una competición inconclusa que determinará su futuro. No habrá público sino simulaciones, los colegiados no notarán el aliento de las gradas en sus cogotes y los jugadores, exigidos por las necesidades clasificatorias y porque según el presidente de LaLiga el balón rodará de nuevo el 12 de junio, deberán rendir de inmediato.

Preocupación que expresó Gerard Piqué, central del Barça, en una conversación con el presidente de LaLiga, Javier Tebas. “Unos días más de entrenamientos no nos vendrían mal”, le reclamó el azulgrana, voz defensora del vestuario por más que no siempre escoja los mejores altavoces. Opinión, en cualquier caso, compartida por los actores principales, reacios a pasar de cero a cien como si de un Ferrari se tratara. Lo que deriva en un problema —la posibilidad de caer lesionados por falta de preparación— y en una realidad: es una contrarreloj en la que, dadas las limitaciones para trabajar lo colectivo durante la desescalada por la covid-19, el físico (y no otras variables del balón como la táctica o la técnica) será el juez que dictamine la vuelta al tajo.

Aunque en los cuerpos técnicos hay más incógnitas que certezas, desvelos que soluciones. “Sesenta días de confinamiento es un periodo muy largo y la readaptación podría llegar a ser severa”, asume Fran Soto, responsable de la preparación física del Barcelona. “No tenemos una guía ni ha pasado algo similar antes, por lo que hay cosas invisibles a las que no sabemos cómo reaccionarán. Ha sido un problema global, emocional, que crea miedo y estrés…”, reflexiona Javier Vidal, preparador físico del Getafe. “Esto va a demandar la mejor versión de todos”, recogen desde la ciudad deportiva de la Real Sociedad; “hará calor, humedad, alta densidad competitiva en un periodo prolongado y encima sin amistosos y con pocas semanas de preparación. Es primordial la gestión de cargas, una progresión que nos acerque al escenario”. Para su alivio, tienen dos semanas para trabajar.

“Por las limitaciones de las fases que ha establecido LaLiga, no nos queda otra que primar la atención al jugador antes que al equipo. Nos centramos en lo físico”, señalan desde la Real, conscientes de que el problema es que hasta ahora no han hecho ejercicios específicos adaptados al futbolista; “el jugador, en el mejor de los casos, ha corrido en cinta. Pero hay que readaptarlo con cambios de velocidad, dirección, frenadas, recepciones…”. Así lo ven desde el Barça. “Hay que hacer una readaptación de las estructuras ligamentosas, articulares, musculares, tendinosas… Una readaptación al gesto inherente al propio juego”, añade Soto. Vidal lo aprueba: “Está semana es puro trabajo físico. Después pasamos a los grupos, pero ahí tampoco se puede hacer estrategia ni sistema defensivo. No creo que nadie diga: ‘¡Cómo está funcionando ese equipo!’. O bien: ‘¡Ese otro equipo está fundido!”. Aunque Marcos Álvarez, preparador del Betis, replica: “El que no haya hecho los deberes en casa irá en desventaja con el resto y, probablemente, es el que ahora pide más semanas de preparación”. Lo mismo cree Vidal: “Puede que al principio algún equipo tarde una o dos semanas en estar al nivel óptimo, pero no más. Aunque esos dos partidos de los 11 que nos quedan por disputar pueden resultar importantes y hay que estar preparados”.

Dos partidos por semana

Desde la Real Sociedad, sin embargo, no lo ven tan capital: “Con los cinco cambios en vez de los tres habituales se reducirán mucho las diferencias”. Lo que no evitan las inquietudes generalizadas ante el riesgo de lesiones.

Javier Miñano, encargado de la preparación física del Valencia, lo aclaró en France Football: “El objetivo es que el futbolista se encuentre en las mejores condiciones antes de jugar. Necesitamos que tengan una rutina muy parecida al ritmo de competición. También hay que educar al jugador para que se acostumbre a la exigencia física con el menor cansancio posible”. Pero resulta difícil de ejecutar con el tiempo y la competición encima.

“En la NFL norteamericana, en 2011, se paró tres meses por un problema laboral y eso desembocó en 12 roturas de tendón de Aquiles en el primer mes de competición”, advirtió Julen Lopetegui, técnico del Sevilla, que reclamó al menos cinco semanas previas de entrenamientos. “Es que en menos espacio de tiempo vamos a jugar muchos partidos seguidos, cosa que no ocurre normalmente. Es rápido y exprés. Y eso deriva en preocupación porque hay riesgo de lesiones”, apunta Vidal. “Es que no es lo mismo jugar al balón que al fútbol. No habrá amistosos y no sabemos el inicio claro, lo que dificulta los ajustes de cargas”, agregan desde la Real Sociedad. “Si lo comparamos con una pretemporada normal, que son seis semanas en las que se realizan amistosos en que vas jugando 30, 45 ó 60 minutos, ahora afrontaremos partidos enteros y dos por semana. Hay un riesgo altísimo de lesión”, suma Bartrés. Aunque Vidal remata: “Todo es muy diferente porque siempre buscas estar a tope, sin picos de forma. Pero ahora hay ansiedades porque si pierdes la primera jornada no quedan 37 sino 10. No tiene nada que ver”. Con la pandemia por el medio, el físico pesará como nunca.

12 roturas del tendón de Aquiles en dos semanas

No había entendimiento entre los jugadores y los propietarios de la NFL (Liga Nacional de Fútbol Americano) sobre un nuevo convenio colectivo laboral en 2011 y la competición se interrumpió durante cuatro meses y medio. El parón dejó un camino de lesiones, ya que en dos semanas tras la reanudación se acumularon 12 roturas de los tendones de Aquiles. Una cifra desgarradora porque en los últimos seis cursos se contabilizaron cinco roturas por año.

La causa, según pormenorizó la revista médica Journal of Orthopedic and Sports Physical Therapy fue la obligada reintegración de los jugadores a la competición sin estar listos. “Aumenta el riesgo de una nueva lesión debido a déficits biomecánicos y neuromusculares residuales de lesiones anteriores o de cirugías”, exponía el estudio médico, que también incluía el calor y la humedad como factores de riesgo para las dolencias. Una preocupación que ahora se hace extensiva al fútbol.

La Bundesliga se retoma este sábado después de varias semanas de entrenamientos y puede ser un espejo para el resto de torneos europeos en el que estudiar el impacto de esta forzosa pretemporada.

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