Steve Nash: “Es un problema de los blancos”

La NBA se postula como plataforma para combatir el racismo y el exjugador canadiense apela a un cambio para fomentar la igualdad

El exjugador de la NBA Stephen Jackson en la manifestación antirracista en Minneapolis.
El exjugador de la NBA Stephen Jackson en la manifestación antirracista en Minneapolis.Stephen Maturen (EL PAÍS)

Steve Nash nació en Johanesburgo hace 46 años. Sus padres, Peter, inglés, y Jean, galesa, deseaban evitar que su hijo creciera en el apartheid que se vivía en Sudáfrica y, cuando tenía dos años, emigraron a Canadá. Destacó por sus aptitudes para el deporte y, durante 18 temporadas, desde 1996 hasta 2014, triunfó en la NBA, donde fue dos veces MVP y ocho All Star. Mientras crece la indignación por la muerte del afroamericano George Floyd y persiste y se extiende la protesta contra el racismo en Estados Unidos, Nash, ahora consejero del Real Mallorca, exhorta con un mensaje: “Este es un problema blanco. ¿Cómo vamos a crear la igualdad los caucásicos? Escucha. Lee. Camina en los zapatos de los otros. Organiza. Sacrificio. Cambio. Apoyo. ¡VOTAR! Estos son el MÍNIMO de REPARACIONES”.

El racismo está enraizado en la sociedad, continúa siendo un mal endémico especialmente en Estados Unidos, y una de las esferas en que más se visualiza es en el deporte. La NBA lo vive a pesar de los esfuerzos de sus dirigentes. Cuando Adam Silver relevó a David Stern en febrero de 2014 al frente de la Liga se dio de bruces con el espinoso problema del racismo expresado por el dueño multimillonario de los Clippers Donald Sterling. No le tembló el pulso a Silver y le impuso la máxima sanción posible: expulsión de por vida y 2,5 millones de dólares de multa. Sterling, entre otras lindezas, le había dicho a su novia mexicana Vanesa Staviano: “Me molesta mucho que difundas que te estás relacionando con gente negra. ¿Tienes que hacerlo? Puedes dormir con ellos. Puedes traerlos aquí. Puedes hacer lo que quieras. Lo poco que te pido es que no lo promociones, que no los lleves a mis partidos, que no los traigas al pabellón”. Las frases de Sterling delatan una actitud racista que no se reduce a unas pocas excepciones. En marzo de 2019, un incidente en que Russell Westbrook, base entonces de los Thunder y ahora de los Rockets, fue insultado por dos aficionados –“ponte de rodillas como sueles hacer”, le gritaron-, despertó la rebelión en las redes de un buen número de jugadores negros, entre ellos LeBron James, por los comentarios racistas que tienen que soportar.

Heridas sin curar

Ahora, en plena ola de protestas en todo el país, Adam Silver ha enviado una carta a todos los empleados de la Liga en que anima a utilizar la NBA como la plataforma para combatir la injusticia racial. Menciona la muerte de George Floyd y otras personas negras que fallecieron tras incidentes con la policía como Ahmaud Arbery y Breonna Taylor. “Del mismo modo que estamos luchando contra una pandemia, que está afectando a las comunidades y a las personas de color más que a nadie, se nos recuerda que hay heridas en nuestro país que nunca se han curado”, escribe el comisionado de la NBA. “El racismo, la brutalidad policial y la injusticia racial siguen siendo parte de la vida cotidiana en Estados Unidos y no pueden ser ignorados. Al mismo tiempo, aquellos que sirven y protegen a nuestras comunidades honorable y heroicamente nuevamente tienen que responder por aquellos que no lo hacen”.

Silver afirma que está “animado” por las docenas de jugadores, entrenadores y otras figuras de la liga que se han pronunciado, mencionando específicamente la protesta “pacífica” y el trabajo por un cambio significativo.

“Junto con nuestros equipos y jugadores, continuaremos nuestros esfuerzos para promover la inclusión y superar las divisiones a través de la acción colectiva, el compromiso cívico, el diálogo sincero y el apoyo a las organizaciones que trabajan por la justicia y la igualdad”, dijo Silver. “Trabajaremos mano a mano para crear programas y crear asociaciones en cada comunidad de la NBA que aborden la desigualdad racial y unan a las personas”.

Silver reconoce que la difícil situación de la comunidad negra es algo a los que no han tenido hacer frente ni él ni otros muchos trabajadores de la liga. “Este momento también requiere una mayor introspección de aquellos de nosotros, incluyéndome a mí, que tal vez nunca conozcan el dolor y el miedo que muchos de nuestros colegas y jugadores experimentan todos los días”, dijo Silver. “Tenemos que comunicarnos, escucharnos y trabajar juntos para ser parte de la solución. Y como organización, necesitamos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para hacer una diferencia significativa”.

La carta finaliza con una invitación a participar en una conversación comunitaria virtual sobre la iniciativa de diversidad Dream in Color de la NBA, pidiendo ideas y sugerencias. Más de la mitad de los equipos de la NBA han emitido comunicados denunciando la muerte de Floyd y oponiéndose al racismo sistémico que significa. La WNBA también ha publicado un llamado al cambio.

Mensajes de Pau Gasol y Jordan

Pau Gasol, al igual que Michael Jordan, compartió en las redes un vídeo de la firma deportiva Nike en contra del racismo. “Por una vez, no lo hagas [contradiciendo el lema de Nike]. No finjas que no hay un problema en Estados Unidos. No le des la espalda al racismo. No aceptes que nos quiten vidas inocentes. No pongas más excusas. No creas que esto no te afecta. No vuelvas a sentarte y te quedes callado. No creas que tú no puedes ser parte del cambio. Seamos todos parte del cambio”, se dice en el vídeo.

Michael Jordan, además, envió un mensaje a través de las redes en que afirma: “Estoy triste y profundamente dolido y furioso”, escribe el legendario jugador de los Bulls y ahora propietario de Charlotte Hornets. “Veo el dolor y la frustración de todos y me posiciono con todos los que se han levantado contra el racismo y contra la violencia contra la gente de color que está arraigada en este país. Ya hemos tenido suficiente. No tengo la respuesta, pero nuestras voces unidas nos dan fuerza ante la imposibilidad de ser divididos por los otros. No podemos dar la espalda a tanta brutalidad sin sentido. Nuestras voces unidas tienen que servir para presionar a los políticos para que cambien las leyes”.

Hamilton: “Estoy solo mientras permanecéis en silencio”

Lewis Hamilton apeló con una clamorosa llamada de atención a la Fórmula 1. El piloto británico, el primer negro en este deporte cuando debutó en 2007, escribió en Instagram: “Veo a aquellos que permanecéis en silencio, algunos de vosotros, sois las estrellas más grandes, pero permanecéis en silencio en medio de la injusticia. No hay una señal de nadie en mi industria que, por supuesto, es un deporte dominado por los blancos. Soy una de las pocas personas de color que está ahí, pero estoy solo”.

El seis veces campeón del mundo subrayó que esperaba que sus compañeros de deporte se dieran cuenta de “por qué sucede esto” y que dijeran “algo al respecto”. Después de colgar unas imágenes sobre las manifestaciones en Estados Unidos, Hamilton finaliza: “La forma en que se trata a las minorías debe cambiar. No nacemos con racismo y con odio en nuestros corazones. Se aprende a través de aquellos a quienes admiramos”.

Poco después varios pilotos expresaron su opinión, entre ellos el español Carlos Sainz. “Estos problemas a los que nos enfrentamos nos hacen pensar que hemos retrocedido en el tiempo sin importar el sufrimiento y las lágrimas de nuestros antepasados. Es una locura pensar lo que todavía está sucediendo en este momento, todos tenemos la misma sangre”. El madrileño, que acaba de firmar por Ferrari para 2021, concluye: “Condeno absolutamente todo tipo de racismo y cualquier injusticia. La diversidad nos empuja hacia adelante, lo aceptamos. Espero que un día lo hagan todos”.


Sobre la firma

Robert Álvarez

Licenciado en Periodismo por la Autónoma de Barcelona, se incorporó a EL PAÍS en 1988. Anteriormente trabajó en La Hoja del Lunes, El Noticiero Universal y el diari Avui.

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS