El tridente encuentra la fórmula

Setién apuesta de nuevo por el 4-4-2 en rombo y sitúa a Griezmann de mediapunta, que por fin mezcla y se entiende con Messi y Suárez

El tridente ofensivo del Barcelona festeja un tanto al Villarreal.
El tridente ofensivo del Barcelona festeja un tanto al Villarreal.JOSE JORDAN (AFP)

Luis Suárez recibió el balón en campo contrario, levantó la vista y encontró a Griezmann, que de primeras y de espaldas se la entregó a Messi. El argentino dio un par de zancadas y le devolvió el esférico con una pisada hacia atrás al francés, que le pegó de vaselina para superar a Asenjo y convertir su noveno gol en LaLiga, el decimoquinto en la temporada. “Que meta Antoine es muy importante para que esté con confianza”, señaló Piqué. Era el tercer tanto del Barça y la verdadera recomposición del tridente, al fin harmónico con la nueva apuesta de Setién -4-4-2 en rombo con Griezmann de mediapunta-, experimento ante el Atlético en el duelo anterior; realidad contra el Villarreal.

Se quejaba Setién de que a su Barça le costaba definir, argumento que esgrimía para aclarar la reciente pérdida de puntos, los fatídicos empates que le han dado la cabeza y más de media Liga al Madrid. Pero el equipo hizo diana a la primera gracias al autogol de Pau Torres cuando apenas se habían cumplido tres minutos. Jugada resumida en 37 segundos y 15 intervenciones repartidas entre siete jugadores sin que participara Messi. Y es que al fin se recompuso el ataque del Barça tras descabalgar a Griezmann de las tres últimas alineaciones en beneficio de Braithwaite, Ansu Fati y Riqui Puig. “Jugar así hace que los tres de arriba estén más dentro y cerca del área rival, que es lo que queremos. Y así también nos sentimos más seguros”, dijo Piqué.

Atornillado de quarterback, Griezmann tocó más balones que nunca porque en vez de hacer arrastres para generar huecos como punta incomprendido, hacía desmarques de apoyo para recibir y tocar, para girar y conectarse con sus compinches de ataque. En una de esas, Suárez se la dio en el balcón del área y el chut del galo se estrelló en la maraña de las piernas rivales. En otra, en una contra iniciada por Messi, Griezmann dejó solo a Vidal, incapaz de batir al portero porque chutó al bulto. Le aplaudió el francés y le recriminó el fallo Luis Suárez, ya con la gazuza de siempre. Messi le daría el caramelo.

No parecía de inicio el partido para Messi, que no enfocó a balón parado -lleva 31 faltas directas consecutivas sin marcar: 13 paradas por los porteros; 11 a la barrera, cinco fuera y dos palo (la última ante el Villarreal)- y que tras una pérdida suya el rival trazó un contraataque de libro que Gerard Moreno convirtió en gol. Todo un gafe para el conjunto azulgrana porque ha recibido gol en el primer disparo que recibe en 17 encuentros. Pero Messi, escasas jugadas más tarde, hizo un eslalon que acabó con un pase para Suárez, que desde el vértice del área acomodó el cuerpo y el pie para cruzar el balón a la escuadra contraria. Ya lo avisó Setién: “Suárez tiene que estar en el campo. Le ha dado muchísimos goles a este club y que puede seguir haciéndolo”. No erró el tiró el técnico porque el autógrafo personalizado del uruguayo supuso su diana 194 de azulgrana, empatando con Ladislao Kubala en el tercer lugar histórico del club por detrás César Rodríguez (230 goles) y Leo (630).

Messi, que ya había dado dos asistencias, también se sumó a la fiesta del gol, pero el VAR acabó por anularlo porque Vidal estaba en fuera de juego. Nada grave para el Barça, que logró un cuarto tanto con una diagonal de Ansu. “El juego es nuestra señal de identidad, quizá no hemos jugado así siempre pero se ha visto un buen partido”. Y un buen tridente.

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