Sainz, tercero en la clasificación del Gran Premio de Estiria

Lewis Hamilton se lleva la pole en una cronometrada marcada por la lluvia y en la que el madrileño protagonizó su mejor sábado en la F1

Carlos Sainz, durante los entrenamientos del GP de Estiria.
Carlos Sainz, durante los entrenamientos del GP de Estiria.LEONHARD FOEGER (Reuters)

En una jornada para valientes en el Red Bull Ring, con una espesa cortina de agua que impedía ver nada a metro y medio de distancia, emergieron tres por encima del resto: Lewis Hamilton, Max Verstappen y Carlos Sainz. El británico se adjudicó su primera pole del curso en el Gran Premio de Estiria, segunda parada del calendario, que por la influencia de la covid-19 se celebrará en el mismo escenario que la primera. El holandés, que arrancará el segundo (15:10 horas, Movistar Fórmula 1), dio el espectáculo con un último intento de vuelta rápida a la desesperada que casi le empotra contra las barreras. Y el español, que lo hará el tercero, volvió a poner en relieve que es un seguro de vida y que no falla, y que por eso Ferrari le ha echado el lazo. Se trata de la mejor posición de salida de Sainz en los más de cinco años que lleva en el Mundial, y sin duda la más trabajada por las infernales condiciones que se dieron en Spielberg.

La previsión meteorológica invitaba a los equipos a hacer apuestas acerca de cuándo se iba a celebrar la cronometrada. Unos pensaban que el mal tiempo obligaría a los comisarios a trasladar la sesión de formación de parrilla al domingo por la mañana. Otros estaban convencidos de que ni siquiera eso sería viable y que el orden de salida se establecería a partir del segundo ensayo libre del viernes. Pero nadie daba un céntimo por la posibilidad de que el entrenamiento más importante del fin de semana se llevara cabo, como finalmente ocurrió, aunque fuera con 45 minutos de retraso y permanentemente bajo la lluvia.

La mala climatología potencia el elemento sorpresa en las carreras, un factor que se agradece mucho en un certamen que últimamente es demasiado previsible. En parte también lo fue esta vez si tenemos en cuenta la brutal superioridad exhibida por

Hamilton, que en su afán de sumar la 89ª pole de su palmarés fue capaz de sacarle más de un segundo a Verstappen, quien compartirá con él la primera fila. La diferencia respecto de Valtteri Bottas, su vecino en el taller de Mercedes, fue de un segundo y medio, una galaxia y eso ya llamó más la atención. Eso sí, no tanto como ver a un McLaren encabezando la segunda línea.

Con su tremenda puesta en escena en un día tan complicado, Sainz mandó otro de esos mensajes que su padre siempre le animó lanzar para decir ‘aquí estoy yo’. “Me siento muy feliz de poder comenzar desde la segunda línea. Se trata de la mejor posición de salida de mi carrera, y probablemente la cronometrada más difícil que he tenido que afrontar como piloto de F1”, convino Sainz. “El coche va mejor de lo que esperábamos tras la pretemporada que hicimos en invierno en Montmeló”, añadió el madrileño, que dados los últimos acontecimientos seguramente empieza a mirar de otra forma al que será su próximo equipo.

En el margen de seis días, los dos pilotos de Ferrari han hecho un análisis tan superficial como significativo del rendimiento del SF1000, el monoplaza de la Scuderia con vistas a esta temporada. “El coche es inconducible”, soltó Sebastian Vettel tras terminar el décimo en la puesta en marcha del campeonato. Menos de una semana después fue Charles Leclerc quien no pudo pasar a la Q3 (saldrá el undécimo, justo por detrás de Vettel) por más empuje que recibía de Xavi Marcos, su ingeniero de pista, a través de la radio y en el giro decisivo. “Me cuesta mucho controlarlo”, lamentó el monegasco, que se quedó fuera de la eliminatoria decisiva por segunda vez desde que corre enfundado en el mono de Il Cavallino Rampante –la anterior fue en el Gran Premio de Mónaco del curso pasado–.

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