Un protocolo para las “ligas de relevancia”

El CSD trabaja con las federaciones y las comunidades autónomas para que regresen las competiciones no profesionales

Alexia Putellas, durante un partido de la Liga Iberdrola.
Alexia Putellas, durante un partido de la Liga Iberdrola.Xavier Ballart (NurPhoto via Getty Images)

”Es estrictamente necesario que la vuelta a la competición se realice a la mayor brevedad posible”. Así lo rubrican en un comunicado conjunto la Asociación de Futbolistas Españoles y las jugadoras de la Liga Iberdrola, que el primer fin de semana de septiembre tenían señalada la primera jornada y aún no saben cuándo volverán a jugar. Casi seis meses después de la cancelación de las competiciones, aprietan muchas necesidades. Una es muy evidente: “Tenemos derecho a que se garantice nuestra profesión y se establezcan medidas para desarrollarla con garantía sanitaria. Nuestras familias dependen económicamente de ello”. La situación es idéntica en decenas de disciplinas. “Vamos tarde, pero volveremos seguro”, resuelve Xavi Moyano, gerente de la Federación Española de Patinaje, que ayer anunció la cancelación de la Copa del Rey y de la Reina.

El Consejo Superior de Deportes (CSD) está en ello y ayer expuso en una reunión con representantes de las comunidades autónomas su idea para que la actividad pueda retomarse, un exhaustivo protocolo que atañe a lo que el CSD identifica como “ligas federativas absolutas no profesionales de relevancia”. Ahí integra a la máxima categoría del fútbol femenino a la Segunda B y la Tercera División, que barajan como fecha de inicio mediados del mes de octubre. Y señala también a competiciones de élite, y no todas, en baloncesto, balonmano, fútbol sala, rugby, hockey patines, hockey hierba, waterpolo y voleibol, además del Campeonato de España de motociclismo, el Nacional de rallies y competiciones de ciclismo o tenis.

Requisitos y dudas

Los requisitos se detallan en un documento de 37 páginas que anticipa que se parte de la base de la imposibilidad de garantizar un entorno completamente libre de riesgos. Pero las dudas no se detienen ahí. El CSD plantea la obligación de realizar PCR 72 horas antes del inicio de la competición y, con ella ya en marcha, se harán controles aleatorios. Si las pruebas fuesen antes de cada jornada supondría para cada equipo un gasto de no menos de 35.000 euros por temporada. “Sería inasumible. Cerraríamos todos”, zanja Moyano, que forma parte del grupo de trabajo que integra a federativos y CSD para que regrese la actividad deportiva. “Somos tres millones de practicantes federados en total, un millón más si sumamos el fútbol. Es una actividad económica potente”, describe.

Pero invertir en seguridad sanitaria tiene más costes. En los desplazamientos cada deportista debe alojarse en habitación individual y los equipos deberán reservar comedores estancos para ellos. Tendrán que identificar a un delegado que haga cumplir el protocolo y a un responsable de higiene que revise las instalaciones cuando jueguen como locales. En la cancha, se abre la posibilidad incluso a que deportistas o árbitros puedan llevar mascarilla durante entrenamientos y partidos ya que, en situaciones excepcionales, se podría exigir por parte de autoridades autonómicas o federaciones. En todo caso es obligatoria siempre fuera del terreno de juego.

El catálogo de recomendaciones es asimilable al que lleva a cabo la ciudadanía. Pero la competición demanda alguna solución específica, como por ejemplo evitar la coincidencia con el equipo rival en la llegada y salida a las instalaciones, habilitar el mayor número de vestuarios posible o establecer turnos para cambiarse. En el acceso, se deberá disponer, como mínimo, de termómetro digital, desinfectante en cinco puntos diferentes, además de cajas con guantes y mascarillas. El CSD recomienda que los partidos sean a puerta cerrada, pero deja la decisión final en manos de federaciones y comunidades autónomas.

El borrador en discusión detalla qué hacer en caso de que salte un positivo por covid-19 en el desarrollo de una competición. Plantea que se aísle al infectado durante un mínimo de diez días y se comunique la situación a la consejería de sanidad correspondiente y a su federación. Los contactos estrechos deberán aislarse 14 días y someterse a pruebas, y las instalaciones en las que haya estado el deportista contagiado se tendrán que desinfectar.

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