CHAMPIONS | ATLÉTICO-LOKOMOTIV

De parecer Beckham a ser Carrasco

Tras emigrar a China marcado por sus cuitas con los jefes del vestuario, el belga, más maduro, brilla como extremo y carrilero

Carrasco trata de marcharse de Lenglet durante el último Atlético-Barcelona disputado en el Wanda Metropolitano. / (AFP)
Carrasco trata de marcharse de Lenglet durante el último Atlético-Barcelona disputado en el Wanda Metropolitano. / (AFP)AFP7 vía Europa Press / Europa Press

Terminado el encuentro contra el Barcelona, Yannick Carrasco (Ixelles), Bélgica, 27 años) relataba en el vestuario los momentos previos a la maniobra con la que superó a Ter Stegen para marcar el gol que le dio la victoria al Atlético. Contó que los tres minutos con los que el colegiado decidió alargar el primer tiempo le inquietaron. Alineado como carrilero izquierdo, estaba sufriendo por el desgaste de la posición y porque el Barça había ganado control del juego en ese tramo final del primer acto. “Estaba muerto y, de repente, me vi corriendo a por el pase de Correa”, confesó. Sobre el caño con la espuela al meta alemán, Carrasco aseguró que no lo tenía pensado de antemano, pero que se aprovechó del estilo de Ter Stegen en las salidas con el que trata de tapar hueco con el cuerpo, rodilla en suelo, y extendiendo la pierna que no apoya. “Una vez que le superé, ya no dudé, sabía que iba a marcar aunque estaba lejos de la portería. Calidad belga”, bromeó para terminar de relatar el tanto con el que redondeó una actuación sobresaliente en ataque y en defensa.

Carrasco admite que ha mejorado mucho, con respecto a su primera etapa en el Atlético, en aquello que se denomina entrenamiento invisible: la alimentación, el descanso o las sesiones particulares de recuperación. Sin embargo, se incomoda cuando escucha que ahora trabaja más en defensa que antes. Argumenta que cuando por entonces Diego Pablo Simeone le hacía jugar, era porque también se esforzaba en defensa. “Si no sería imposible jugar con este entrenador”, confesó en una entrevista a EL PAÍS al poco de su regreso desde el Dalian chino.

Las probaturas del Cholo apuntan a que después de su brillante actuación ante el Barcelona este miércoles volverá a concederle la titularidad en el Metropolitano en el decisivo duelo ante el Lokomotiv de Moscú (21.00, Movistar Liga de Campeones). El Atlético necesita ganar para afianzar su pase a los octavos de final y el Cholo ha ensayado una alineación en la que la entrada de Lodi en el lateral izquierdo adelanta unos metros la posición de Carrasco.

En el Atlético aseguran que el belga nunca fue un futbolista vago. Sus problemas en su primer periodo en la entidad tuvieron que ver con más su rebeldía para aceptar el régimen cuartelero que imperaba en el vestuario. Algo similar a lo que vivió João Félix la temporada pasada. Con 21 años consideraba que sus habilidades y su fútbol podían estar por encima de lo que le dijeran los capos de la caseta como Godín o Gabi, con los que tuvo algún que otro enfrentamiento subido de tono. Su venganza se daba en los partidillos de entrenamiento, donde a veces tiraba del free-style para sonrojar a los caudillos. Despectivamente, por sus ínfulas, le apodaron Beckham.

Recomprado

“En eso ha cambiado, ahora sabe más de la vida y de todo en general. Cuando se fue a China salió de su zona de confort y maduró”, dicen en el club, donde aseguran que desde su regreso se han preocupado de que rompa con el dicho de que segundas partes nunca fueron buenas. Antes de rubricarse el acuerdo para su vuelta, Carrasco mantuvo una conversación con Miguel Ángel Gil. Este le advirtió de que apostaría por él con la condición de que fuera para ser determinante y no utilizara la cesión como puente hacia otro club. Simeone también detectó en las primeras conversaciones y en los entrenamientos que había llegado un jugador distinto al que se fue. No llevaba una semana entrenándose y, aunque llegó con sobrepeso por haberse ejercitado durante dos meses en solitario, sin partidos por medio, le concedió media hora en el derbi. El confinamiento le valió para afinarse y fue un jugador determinante para que el equipo alcanzara la plaza en la Champions. En septiembre, el club le recompró al Daliang por unos 25 millones de euros y le firmó por cuatro años. Abandonó la concentración de la selección belga para cerrar su nuevo contrato tras un buen partido ante Dinamarca (2-0), como lateral largo, como ante el Barça, en el que la prensa belga resaltó que restañó la ausencia de Eden Hazard. Esa posición la desempeña con Bélgica desde que Roberto Martínez, tras caer en su estreno ante la España de Julen Lopetegui en un amistoso de 2016, cambió el dibujo a una defensa de tres centrales con dos carrileros. “El equilibrio defensivo que hemos conseguido es lo que le permite a Carrasco o Trippier jugar sin la ansiedad de la vuelta a defender tras las pérdidas”, explica Simeone.

El puesto no le es extraño a Carrasco, pero en el Atlético impactó que tras regresar de una inactividad de tres semanas aguantara el partido completo con el Barcelona. No solo fue decisivo por la belleza del tanto. Poco a poco se hizo con Dembélé, que le rompió la primera vez que se citaron. Con el paso del tiempo, fue el extremo azulgrana el que tuvo que prestarle más atención. Como Llorente, también fue clave en darle continuidad al juego estirando al equipo con sus conducciones en carrera.


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