Mike James frustra al Real Madrid en Moscú

En el primer partido sin Campazzo, el base estadounidense del CSKA sentencia a los blancos con 28 puntos y un triple decisivo en los segundos finales (74-73)

Mike James intenta anotar ante Tavares
Mike James intenta anotar ante Tavares

Mike James frustró de nuevo al Real Madrid en Moscú. El base de Oregón anotó 28 puntos en 28 minutos y, con el último de sus cinco triples, decidió un partido vibrante en el Megasport Arena. Agarró el triunfo el CSKA en un duelo de colmillo y alternancias en el que los blancos llegaron a ir 11 arriba. Después, la fatiga restó lucidez a los de Laso en los minutos finales y la moneda les salió cruz en un desenlace trepidante. Fintó dos veces Thompkins a Mike James y embocó el triple que ponía el 70-71 a falta de 24 segundos. El propio James falló el primer intento de sentencia para el CSKA, pero el rebote le devolvió la pelota a sus manos y, entonces sí, clavó el tiro de gracia, un tres más uno desde el rincón de la pista ante la defensa de Deck y Abalde. Llull lanzó un pase de quarterback tras el tiro libre para aprovechar los dos segundos restantes y Tavares lo recogió sin oposición debajo del aro. Necesitaba el Madrid un triple para forzar la prórroga pero, entre inocente y despistado, el caboverdiano no sacó el balón al perímetro y anotó una insuficiente canasta de dos (74-73). Se cortó así la racha de cinco victorias consecutivas de los blancos en la Euroliga. Se mantuvo la maldición madridista en Moscú, donde no ganan desde 2008. Sergio Llull (13 puntos y seis asistencias) recogió, por galones, el testigo de Campazzo, y entre Tavares (10 rebotes y cuatro tapones), Thompkins, Deck y Randolph mantuvieron viva la llama hasta el sprint final. Pero no le bastó al Madrid, inferior en el rebote (44-34) y falto de pulso en el descabello. Moscú sigue siendo territorio inexpugnable.

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Fue Laprovittola el primero en ocupar el puesto de Campazzo en el quinteto de Laso, que además sorprendió con el cambio de Thompkins por Tavares para abrir la pista y condurar al gigante. En el baile de dobles parejas entre el pívot estadounidense y Shengelia (9 y 8 puntos respectivamente en el primer parcial) y entre Lapro y Hackett se dirimió el mando del partido. Se agarró el CSKA a su dominio en el rebote y el Madrid a la circulación solidaria y aplicada de la pelota. Afilaron los madridistas la concentración y el compromiso, buscando la solidez gremial para compensar la marcha del Facu. Pero les falló el pulso desde el perímetro (1 de 6 en triples de salida) para apuntalar su puesta en escena. Como si de una rotación de balonmano se tratara, aparecieron a un tiempo sobre la pista el mejor tirador local, Mike James, y el mejor defensor visitante, Jeff Taylor. Y, de los movimientos de ajedrez, resultó un pulso equilibrado, con ligero margen para los blancos en el primer cuarto (17-20, m. 10).

Para el segundo acto, la mezcla de Laso en la dirección fue Alocén-Llull, ya con Tavares en pista. Apareció la torre caboverdiana cuando la pareja interior titular de Itoudis, Shengelia-Milutinov, se marchó al banquillo a recuperar resuello y aprovechó la circunstancia el Madrid para afianzarse en el partido con mayor consistencia bajo los aros y los triples de Llull y Randolph. Lució jerarquía y acierto el menorquín que, con su segundo bingo desde el 6,75, le dio a su equipo un +11 de renta (25-36, m. 15). Sin embargo, la momentánea salida de pista de Randolph (para reparar un golpe en el muslo izquierdo) destempló el ataque madridista y una ráfaga de James calentó a los suyos. Se equilibró de nuevo el combate y el marcador tras un parcial de 10-0 (35-36). Llegaron al descanso los de Laso con 10 asistencias repartidas, dos robos, solo tres pérdidas de balón y seis provocadas en el expediente rival. Números de un desempeño cooperativo que el CSKA intentó compensar a base de golpes de pecho, de unos contra unos. “Hemos controlado la pelota, pero hay que corregir situaciones en defensa”, valoró Laso en el entreacto.

Faltaban Rudy y Felipe en la rotación madridista y Laso repitió su quinteto inicial en la reanudación. Aunque un castañazo de Milutinov sobre Thompkins le mandó rápido al banquillo para recolocarse la lentilla. Regresó rápido el estadounidense para controlar a un vigoroso Shengelia. Sufrió el Madrid para sostener el intercambio de golpes en ese tramo y, con la aportación anotadora de Clyburn y los rebotes de Milutinov, los de Itoudis cogieron carrerilla por primera vez en el encuentro (51-47, m. 27). Pero se presentaron al rescate Carroll y Llull y además llegó un triple balsámico de Abalde cuando la contabilidad de los blancos desde el perímetro reflejaba un mustio 7 de 22 en triples (58-55, m. 30). De nuevo con Llull al mando, el Madrid se agarró al partido con todas las consecuencias (60-61, m. 33). Sin embargo, Carroll caído en combate (esguince de tobillo) y Randolph, también tocado, dejaron coja la rotación visitante y James recuperó su fusil. Sin tregua, la estrella del conjunto moscovita se retó en duelo contras todos y sudó la defensa madridista para contener la embestida (70-66, m. 37). Hizo la corbata un triple de Abalde y erró Llull dos tiros libres clave, pero una antideportiva de Hackett sobre Deck y la colección de tapones de Tavares permitió a los de Laso apurar sus opciones. No les bastó ni con tres rebotes ofensivos en una acción que terminó con los árbitros señalando una pisada milimétrica de Randolph sobre la línea lateral. Después, James se agigantó más que nadie en los instantes del miedo y el Madrid volvió a perder a la ruleta rusa.

Sobre la firma

Faustino Sáez

Es redactor de deportes del diario EL PAÍS, especializado en baloncesto. Además del seguimiento de ACB y Euroliga, ha cubierto in situ Copas, Final Four, Europeos y Mundiales con las selecciones masculina y femenina. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y ha desarrollado toda su carrera en EL PAÍS.

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