El mejor Pérez en el peor momento

A pesar de firmar su temporada más competitiva tras diez años en la F1, el mexicano no tiene plaza en la parrilla de 2021

Sergio Pérez al terminar el Gran Premio de Turquía.
Sergio Pérez al terminar el Gran Premio de Turquía.TOLGA BOZOGLU / POOL (EFE)

El caso de Sergio Pérez aglutina los males que dan altavoz a los más críticos con el Mundial de Fórmula 1; esos que afirman que el campeonato hace mucho tiempo que se deshizo del componente místico que le acompañó durante varias décadas, para convertirse esencialmente en un negocio que a lo largo de un año mueve miles de millones de euros. Tras diez años en la parrilla de forma ininterrumpida, el mexicano está a punto de abrir la puerta de salida del certamen porque a falta de tres carreras para que el curso ponga el cerrojo en Abu Dabi, él no tiene coche para correr en 2021. A sus 30 años, la frustración del piloto de Racing Point es rotunda si tenemos en cuenta que, números en mano, atraviesa en estos momentos el mejor momento de su trayectoria deportiva.

A pesar de haberse perdido dos grandes premios, los dos que se celebraron en Silverstone, tras haber dado positivo en coronavirus, Pérez ocupa la cuarta plaza en la tabla general de puntos, por delante de Charles Leclerc (quinto) y de Daniel Ricciardo (sexto), y a mucha distancia de Sebastian Vettel (13º), el corredor que se subirá a su coche la temporada que viene. Al margen de Lewis Hamilton, ya campeón desde la cita anterior (Turquía), el de Guadalajara es el único miembro de la parrilla que hasta la fecha ha puntuado en todas las carreras en las que ha tomado parte.

Nadie podía imaginarse que el corredor de Jalisco se convertiría en una víctima del sistema que rige en la actualidad gran parte de las contrataciones que llevan a cabo las escuderías. La influencia es capital, y por eso sorprende que ‘Checo’, que siempre tuvo el apoyo de Carlos Slim, una de las personas más poderosas del planeta, se quede en fuera de juego. El hecho de que Racing Point pertenezca desde 2018 a Lawrence Stroll, padre de Lance, le aseguró al joven canadiense un monoplaza hasta que él quiera. La salida de Vettel de Ferrari, que en 2021 le reemplazará por Carlos Sainz, puso el alemán en el mercado, y su cartel de tetracampeón del mundo con Red Bull (2010-2013) dejó sin efecto el acuerdo de prolongación del contrato que el centroamericano ya había dejado apalabrado con la estructura de Silverstone. Poco importan en este caso los aspectos vinculados al rendimiento, que dejan a Stroll con las vergüenzas al aire: el careo en las cronometradas está 9 a 3 a favor de su compañero, mientras que la distancia que les separa en la clasificación es de 41 puntos y siete posiciones. En Estambul, hace 15 días, Pérez cruzó la meta el segundo e igualó su mejor resultado en la F1. Sin embargo, ni siquiera ese latigazo que subraya la gran consistencia exhibida durante este ejercicio parece un argumento suficientemente contundente como para colocarle en Red Bull, el único garaje al que iría, según sus propias palabras.

La escudería del búfalo rojo valora sustituir a Alex Albon, quien, a criterio de los responsables de la compañía energética, no ha ofrecido las prestaciones que se le pedían y que ha quedado expuesto de forma demasiado evidente ante el talento de Max Verstappen. En caso de ‘deshacerse’ del tailandés, Pérez es una de las opciones, aunque también lo es Nico Hulkenberg, que ya fue compañero de Checo en Force India. “La situación en estos momentos se escapa a mi control. Solo hay una opción posible. Si el proyecto no es lo suficientemente atractivo para que me motive a dar el 100%, no lo aceptaré”, dijo Pérez en la previa del Gran Premio de Bahréin, en el que arrancará el quinto –la pole fue para Hamilton, mientras que Sainz finalizó la cronometrada el 15º tras sufrir una avería en su McLaren–.

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