España empieza el Europeo a la contra

La selección se diluye ante Rusia (31-22) y se queda sin margen de error para aspirar a las medallas

Ainhoa Hernández, defendida por Dmitrieva durante el Rusia-España del Europeo.
Ainhoa Hernández, defendida por Dmitrieva durante el Rusia-España del Europeo.HENNING BAGGER (EFE)

A España apenas le duró el motor 20 minutos. La subcampeona del mundo, prometedora de inicio y confusa después, se diluyó pronto ante una Rusia que hizo el camino inverso y se mostró como una montaña inaccesible pese a la baja de su gran estrella, Anna Vyakrireva. La derrota no es una sorpresa ni una catástrofe, pero sí supone una piedra en las aspiraciones de medalla porque en un Europeo todo va demasiado rápido y se arrastran los puntos conseguidos contra los equipos que también pasan a la segunda fase. El grupo de Carlos Viver ya no tiene margen de error contra Suecia (sábado, 20.30, Tdp) y República Checa (lunes, 18.15) si quiere mirar a objetivos mayores. En el otro encuentro del grupo, las nórdicas cumplieron y vencieron 27-23.

A las Guerreras se les fundieron los plomos con el 8-11 a su favor en el minuto 23. Nadie lo podía imaginar entonces, pero ese fue su final. Mediada la segunda parte solo había podido sumar seis tantos más (23-17) y, para entonces, el duelo había tomado una dirección que nadie pudo cambiar en el conjunto español. Fue acumulando pérdidas (18), menguó el lanzamiento exterior y no encontró la producción suficiente desde las alas. El estilete Carmen Martín, infalible al principio desde los siete metros, no se apuntó su primera diana en acción de juego hasta el minuto 45. A esas alturas, el choque tenía color ruso, del entrenador canario Ambros Martín.

La selección arrancó en modo Mundial, con buena letra. La defensa iba apretando las tuercas y, en ataque, encontraba los caminos desde el exterior, una de las zonas a priori más vulnerables en este campeonato por la ausencia de Shady Barbosa. Sin embargo, Nerea Pena y hasta una especialista en defensa como Lara González impulsaban a España. En el pivote, además, Ainhoa Hernández irrumpió como un elemento indefendible para las rusas. La de Barakaldo forzó de forma casi consecutiva tres penaltis y la puesta en escena generó ventajas de las españolas de tres goles (5-8). En el lado contrario, Rusia no ajustaba sus reglajes, cometía pérdidas y le costaba encontrar el ritmo.

En esos momentos, España emitió la primera señal negativa tras pasarse nueve minutos sin celebrar un tanto. Un aviso del desarrollo fatal que estaba por venir. El bajón lo aprovechó el conjunto de Ambros Martín, aún lejos de su mejor nivel, para empatar (8-8) más por inercia que por gran mejoría propia. La salida de Almudena Rodríguez le dio un nuevo empuje a la selección y pareció que el apagón había sido momentáneo. Dos dianas suyas y otra de la debutante Gassama volvieron a poner en órbita a las Guerreras (8-11). Pero no. Ahí se apagó el equipo. Un salto de nivel de Rusia unido a dos exclusiones seguidas en España condujeron a un parcial de 5-0 al descanso (13-11). El partido había virado. La selección no ganaba a Rusia en un gran torneo desde el Europeo de 2014 y el debut en Dinamarca no iba a romper la racha.

A la vuelta de los vestuarios, lo volvió a intentar Almudena Rodríguez y Ainhoa Hernández se sacó un tanto de espaldas tremendo para anclar a la selección al partido (14-13). Fue en balde. El vestuario de Viver había perdido el paso, sin soluciones en ataque. En Rusia, Ambros Martín, un puntilloso al que no se le escapa detalle, fue ajustando hasta dar con un partido cuesta abajo. Pasado el minuto 40, España se sintió condenada por sus propios errores y desbordaba atrás por un rival al que no le encontraba las vueltas. La portería fue un buen termómetro de la distancia que se abrió entre ambos conjuntos: las guardametas rusas (Sedoykina y Kalinina) lograron un 35% de paradas (la primera, un 45%), un porcentaje notable, mientras la pareja española (Silva Navarro y Merche Castellanos) se quedó en la mitad (16%). Una diferencia insalvable frente a un equipo que no fue de campanillas, pero que ofreció una versión coral y sólida para volver a someter a la subcampeona del mundo.

Rusia, 31 - España, 22

Rusia. Kalinina (p), Sedoykina (p); Kozhokar (4), Samokhina (2), Managarova (2), Fomina (3), Illarionova (1), Makeeva (1), Gorshenina, Skorobogatchenko (4), Maslova, Bobrovnikova (4), Vedekhina (2), Malashenko, Dmitrieva (4, 2 de pen), Ilyina (2) y Sabirova (2).

España: Silvia Navarro (p), Mercedes Castellanos (p); Marta López (1), Carmen Martín (4, 3 de pen), Carmen Campos, Silvia Arderius, Jénnifer Gutiérrez (4), Nerea Pena (4), Lara González (1), Soledad López, Kaba Gassama (1), Alicia Fernández, Almudena Rodríguez (3), Ainhoa Hernández(2), Lysa Tchaptchet (1) y Mireya González (1).

Parciales cada cinco minutos: 2-4, 4-7, 7-8, 8-8, 9-11, 13-11, 16-14, 19-15, 22-17, 25-19, 27-19 y 31-22.

Árbitras: Cristina Nastase y Simona-Raluca Stancu (RUM). Excluyeron dos minutos a Samokhina (2) y Makeeva, por Rusia, y a Gutiérrez, Gassama, Rodríguez, Tchaptchet, González y Fernández, por España.

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