Benzema, dos cabezazos de ‘nueve’ para una leyenda

El francés iguala a Roberto Carlos como extranjero con más partidos en el Madrid, 527, en una noche jugada bajo la jerarquía de Ramos

Karim Benzema celebra su primer gol al Borussia Mönchengladbach en el Di Stéfano.
Karim Benzema celebra su primer gol al Borussia Mönchengladbach en el Di Stéfano.Bernat Armangue (AP)

En la noche en la que el Real Madrid se asomaba a la angustia de despeñarse de su reino de la Copa de Europa, Karim Benzema además se había citado con los registros. Una década después de que Florentino Pérez se bajara de un coche y llamara a la puerta de la casa del francés en el barrio lyonés de Bron, el delantero se disponía a igualar la marca de Roberto Carlos de mayor número de partidos jugados por un extranjero con el Madrid, 527.

RMAReal Madrid
Real Madrid
2
Courtois, Ferland Mendy, Varane, Lucas Vázquez, Sergio Ramos, Casemiro, Kroos, Modric, Benzema, Vinicius Junior (Marco Asensio, min. 73) y Rodrygo (Sergio Arribas, min. 73)
BMO B. MGladbach
0
B. MGladbach
Sommer, Stefan Lainer, Oscar Wendt (Lazaro, min. 45), Elvedi, Ginter, Alassane Plea, Florian Neuhaus, Christoph Kramer (Bénes, min. 84), Stindl (Hannes Wolf, min. 84), Marcus Thuram (Herrmann, min. 84) y Embolo (Denis Zakaria, min. 45)
Goles 1-0 min. 8: Benzema. 2-0 min. 31: Benzema.
Árbitro Björn Kuipers
Tarjetas amarillas Denis Zakaria (min. 87)

En el acontecimiento, estaba el vértigo que lo alejaba del aire intrascendente que acompaña los homenajes. Como en la última tarde de Roberto Carlos, en junio de 2007, en la jornada que cerraba en el Bernabéu aquella Liga, a la que llegaron empatados con el Barcelona y por el título por decidir. En el Alfredo di Stéfano estaba, pues, el vértigo, y también el brasileño, que comenta en Real Madrid TV, y entretenía la espera charlando con un empleado del club en uno de los pasadizos del estadio desierto. Muy lejos de aquel Bernabéu efervescente de la Liga de las remontadas con Capello. “Es muy difícil jugar 527 partidos, tanto tiempo... Y lo difícil que es llegar aquí, al Madrid”, dice Roberto Carlos. “Pero le voy a decir que a ver si llega a jugar mil doscientos en total, como yo. Entre el Palmeiras, Corinthians, Inter, Madrid, Fenerbahce, Brasil... Me retiré a los 40. Hasta los 30 jugué; luego me divertí”, evoca.

En Benzema, los 30 marcaron una frontera distinta: hasta entonces, sobre todo compartió; a partir de ese punto, ya sin Cristiano Ronaldo, le puso más cariño a los goles propios. En la noche en que se apropió de uno de los registros históricos, el francés se afiló al extremo en esa suerte. Dos veces. “Si puedo hacer de nueve, lo hago. Si puedo hacer de diez, lo hago también”, dijo. Dos goles sin retórica alguna, sin apoyos, paredes ni compañías. Como despojándose de todo aquel trabajo para otros de antes de los 30, se elevó en el segundo palo y cabeceó a la red. Dos veces: pum, pum. Dos goles casi idénticos. Como preparados. Todo lo pareció, hasta la inusual visita de Florentino Pérez al pasillo de salida justo antes de que los jugadores enfilaran hacia el césped al comienzo del partido. Si la ceremonia de ungimiento con goles de Benzema como pieza histórica no pudo ser más que resultado del deseo, el desempeño de los futbolistas del Madrid sí respondió a un plan de Zidane, juntarse, azuzado en el campo por Sergio Ramos. El regreso del capitán introdujo la energía anhelada desde la foto de formación: “¡Vamos, vamos!”.

A partir de ahí, desplegó un recital de instrucciones con las que ajustaba tuercas, apretaba filas, escogía ritmos y señalaba senderos. “¡Fuera!”, para adelantar la línea, urgencia subrayada con esos silbidos de pastor con los que maneja desde hace muchos cursos las líneas del rebaño. El capitán volvía a mirar el fútbol desde la hierba después de tres semanas en la cuneta, y desde allí, de nuevo desde dentro, liberado ya de la impotencia de contemplar y desesperarse desde la grada, encontraba instrucciones para todos. Siempre empujando para que el equipo se juntara como había pedido Zidane el día antes. “¡Arriba, Case, arriba. No te quedes!”. “¡Luki [Modric], salta un poquito!”. Ramos era el fontanero de la presión, graduando flujos y lugares donde apretar. “¡Deja al portero, déjalo!”, mandaba a Vinicius Jr.

Solo empezó a aflojar cerca ya del minuto 80, no sin enviar también un mensaje al tótem de la noche: “¡Peina!”, aconsejó a Benzema desde campo propio cuando el francés saltaba a cabecear. El capitán había visto detrás de él a Asensio.

Para redondear la noche en la que el Madrid se asomó al abismo y escapó como primero de grupo, a Benzema solo le faltó atrapar el hat trick que rondó. Y el rugido del estadio que sí acompañó a Roberto Carlos al ganar aquella Liga en la primavera de 2007. “Me pone muy feliz, porque Roberto Carlos es una leynda de este club”, dijo el francés de su registro. “En el fútbol de ahora, podría haber jugado hasta los 42”, dice el brasileño empapado de nostalgia.

Sobre la firma

David Álvarez

Redactor que cubre la información del Real Madrid en EL PAÍS, donde ha sido redactor jefe de la sección de Deportes. Ha cubierto los Juegos Olímpicos y la Eurocopa. Antes trabajó en ABC, El Español, ADN, Telemadrid, y La Gaceta de los Negocios. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra.

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