El liderazgo acelerado de Gayà

El defensa internacional asume galones en el vestuario y es un motor ofensivo en el Valencia

José Luis Gayà, en una sesión de entrenamiento en la Ciudad Deportiva de Paterna.
José Luis Gayà, en una sesión de entrenamiento en la Ciudad Deportiva de Paterna.VALENCIA CF

En su camino desde el aparcamiento hasta la entrada del edificio principal de la Ciudad Deportiva de Paterna, José Luis Gayà atiende y da los buenos días con una sonrisa a cualquier empleado con el que se cruza. “Es igual de educado que cuando jugaba en las inferiores”, cuenta un trabajador que ya peina canas. “Igual de humilde. Una buena persona. Un orgullo para los formadores y un ejemplo para los más pequeños”, agrega. En Paterna, Gayà lleva el ADN del murciélago.

En un Valencia en transición, lleno de niños con nula o corta experiencia en la élite, que está inmerso en una etapa de incertidumbre y sometido a los vaivenes de su máximo accionista, ha emergido el liderazgo natural y carismático de José Luis Gayà. El lateral de 25 años, portaestandarte del nuevo Valencia, sujeta desde el vestuario un club en plena deriva. Apoyado en los hombros de Jaume Doménech y de Carlos Soler, Gayà es un líder silencioso, necesario en la polémica etapa de Peter Lim en Mestalla. Tras las numerosas salidas, Gayà manda por necesidad. No es un referente de palabra, sino de hechos. El grupo lo respeta porque es muy exigente consigo mismo y competitivo.

El 22 de noviembre se lesionó en Mendizorroza. Rotura fibrilar en los isquiotibiales de la pierna derecha. El diagnóstico era de cuatro semanas fuera de combate. Tres semanas después, trabajando en sesiones de mañana y tarde, el capitán está listo para competir. Sin su profesionalidad, Javi Gracia estaría en un brete para visitar el Camp Nou después de la baja por covid-19 de Toni Lato, el otro lateral zurdo.

En el vestuario, Gayà cuenta con prestigio, reconocimiento y autoridad moral. Es la persona con más ascendencia. De naturaleza callada, reservado, cuando habla todos lo escuchan. Acaba contrato en 2023 y el presidente, Anil Murthy, todavía no ha llegado a un acuerdo para su renovación. Gayà lleva desde los 11 años en Paterna, cuando ingresó en la Academia después de hincharse a hacer goles como delantero zurdo en el equipo de Pedreguer (Alicante), su pueblo.

Con Gayà en el campo, el Valencia vuela por ese costado izquierdo. Es agresivo en los duelos, y tranquilo y pausado con balón. Elige casi siempre bien, y en ataque resulta imprescindible. Ocupa el espacio cuando debe y le proporciona al equipo mucha profundidad por su banda.

“Es importante por lo que aporta dentro y fuera del campo. Por su personalidad, es uno de nuestros referentes y creo que lo va a seguir siendo durante muchos años. Está claro que el reconocimiento que tiene Gayà lo convierte en una de las figuras del club a nivel nacional. Su vuelta al equipo será un impulso que nos ayude a mejorar también en el aspecto ofensivo”, dijo Gracia desde Paterna sobre la vuelta del lateral.

Su impacto en el juego ofensivo del Valencia es capital. Gayà es un proyectil inteligente. Con 38 centros en 10 partidos es el jugador de la plantilla que, en jugada o a balón parado, más balones pone en el área. Es, además, el cuarto jugador que más ocasiones, concretamente ocho, genera en sus acciones, tras Kang In (14), Carlos Soler (13) y Wass (10). Con la selección, se ha afianzado en las convocatorias de Luis Enrique.

La máquina de fabricar zurdos de Paterna sigue a pleno rendimiento. Primero Jordi Alba, pulido en la ciudad deportiva, luego Juan Bernat, Gayà y Toni Lato. El siguiente será Jesús Vázquez, hijo de Braulio Vázquez, director deportivo de Osasuna. Vázquez, internacional en las inferiores de la selección española, debutó el miércoles en Copa ante el Terrassa. Es el siguiente en la sucesión para ocupar el trono de la banda izquierda.

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