El Arsenal de Arteta se hunde sin freno

El equipo de Londres empeora las estadísticas que condujeron a la destitución de Emery hace un año y se sitúa a cinco puntos del descenso tras perder con el Everton (2-1)

Mikel Arteta se lamenta en Goodison Park junto a su homólogo, Carlo Ancelotti.
Mikel Arteta se lamenta en Goodison Park junto a su homólogo, Carlo Ancelotti.JON SUPER (AFP)

”No hay duda de que Mikel Arteta sigue siendo el mejor para guiar al Arsenal”, dijo Pep Guardiola.

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El maestro rompió una lanza cuando esta semana le preguntaron por el pozo al que se ha precipitado su discípulo. Se cumple justamente un año desde que Arteta rompió su vínculo con Guardiola como segundo entrenador del City para fichar por el Arsenal. El aniversario es sombrío. La derrota ante el Everton (2-1) este sábado en la jornada 14ª de la Premier sitúa al equipo de Londres a cinco puntos del descenso. Suma 14 puntos tras 14 partidos. Lleva siete jornadas consecutivas sin lograr una victoria y, peor aún, sin definir a qué juega.

Los síntomas ya eran lúgubres antes de viajar a Goodiseon Park. Transcurridas 13 jornadas disputadas esta temporada los números de Arteta eran mucho peores que los que provocaron la destitución de su antecesor, Unai Emery, en la jornada 13ª del curso 2019-20.

Sumido en la espiral declinante que condujo a su despido, Emery ganó cuatro partidos, empató seis, y perdió tres después de anotar 18 goles y encajara 19. En las mismas jornadas, con Arteta el Arsenal ganó cuatro encuentros, empató dos, perdió siete, metió 11 goles y recibió 16. La posesión cayó de 55% a 52%.

Las alarmas atronaban esta semana cuando Edu Gaspar, el director deportivo, las apagó con una defensa exaltada del técnico, a quien considera impulsor de nuevos valores como Saka, Maitland-Niles, Nketiah, o Holding. “Mikel está haciendo un gran trabajo”, dijo Edu. “Puedo ver el futuro. ¿Cuántos jugadores jóvenes han tenido oportunidades y lo han hecho bien con el primer equipo? Veo un futuro brillante”.

No hace mucho el Arsenal se autoimponía luchar por la Premier, o por la Champions. Ahora en las oficinas se conforman con producir talentos que acrecienten su patrimonio y aumenten su capitalización. Sobre el terreno se produce otra metamorfosis.

Sorprende la repentina vocación por el doble pivote de Guardiola y Arteta, dos técnicos que hicieron de sus carreras una reivindicación sonada de aspectos del juego que nunca pueden expresarse plenamente cuando la prioridad táctica es la protección de los centrales con dos mediocentros. Este sábado contra el Southampton, en Saint Mary’s, el Manchester City recuperó fluidez con el 4-3-3, metió el 0-1, y tras el descanso comprometió su ventaja cuando Guardiola retrasó a Gundogan para que escoltara a Rodri. Si aquella decisión le concedió el protagonismo al Southampton (53% de la posesión en la segunda mitad), en Goodison Park, el viaje de Arteta fue el inverso. Comenzó el partido plantando un 3-4-3, con Ceballos y Elneny formados en línea en el origen de las jugadas. El equipo se apelmazó. La ausencia de conexión y claridad fue tan evidente que, tras el 1-0 del Everton, al técnico español no le quedó más remedio que reformar el dibujo. Distribuyó a los jugadores en 4-3-3, dejó a Elneny en el vértice del mediocampo y desplegó a Ceballos y Willian cerca de sus extremos.

Bastó este retoque para que el Arsenal comenzara a manejar la pelota con fluidez. Por pura física y por pura geografía. Con cuatro hombres entrando y saliendo de la zona de tres cuartos los rivales debieron correr más, los espacios se ampliaron, y los receptores de los pases gozaron de más tiempo para acomodar el cuerpo y volver a pasar la pelota a los compañeros. Fue así que entre Ceballos, Pepe y Maitland-Niles desencajaron a Tom Davis forzándolo al penalti que fue causa del 1-1.

Tan extraña es la facilidad conque el Arsenal se eleva gracias al 4-3-3 como la devoción que ha demostrado Arteta por evitarlo. Como todo en el fútbol necesita tiempo de maduración, especialmente los planteamientos que persiguen el control del balón, es natural que los cambios no produzcan resultados automáticos. Mucho menos, si se practican durante un partido lanzado para revertir una situación desesperada. Los jugadores no son autómatas. Así, la reacción del Arsenal fue positiva, pero insuficiente. En el último minuto del primer tiempo, tras un córner, Jerry Mina atacó el primer palo con el aplomo de un soberano, perdió a Pepe por el camino y en el salto le sacó cuatro cabezas a Nketiah. El 2-1 resultó definitivo. La crisis está servida.

El Arsenal suma 14 puntos en 14 partidos. Es el 15º clasificado por encima de rivales que han disputado menos encuentros y que, por tanto, pueden agravar la caída. El Brighton es 16º con 11 puntos en 13 partidos; el Fulham es 17º con 10 puntos en 14 partidos; el Burnley es 18º con diez puntos en 12 partidos; el West Brom Albion es 19º con siete puntos en 13 partidos; y el Sheffield es 20º clasificado con un punto en 13 encuentros.

El Liverpool firma un 0-7

Lejos de las angustias de la zona baja, el Liverpool se crece. Inagotables después de tres años de esfuerzos extremos, los futbolistas que dirige Jürgen Klopp acribillaron al Crystal Palace (0-7) con una alineación renovada. Salah comenzó en el banquillo y Minamino, que ocupó su lugar, abrió el marcador a los tres minutos. “No pienso en el liderato”, dijo Klopp, preocupado por el apretado calendario de Navidad. La victoria afirma al vigente campeón en lo alto de la tabla con 31 puntos. Le sigue el Everton, que, a costa de las vueltas del Arsenal, sumó 26.

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