Asensio agita al Madrid frente al Granada

Un buen rato del balear, relevo del lesionado Rodrygo, agita a un Madrid algo aparatoso frente a un Granada sólido hasta el final, cuando Benzema selló la victoria iniciada con un gol de Casemiro

Casemiro remata de cabeza el 1-0 ante el Granada.
Casemiro remata de cabeza el 1-0 ante el Granada.JuanJo Martín (EFE)

Tan inopinado es el fútbol que en una aterida noche madrileña en Valdebebas apareció súbito un futbolista tan talentoso como poco abrasivo. Hace tiempo que el madridismo no daba con Asensio, con el primer Asensio, con el que llegó para derribar la puerta de Chamartín. Relevo del lesionado Rodrygo, el balear apareció de puntillas hasta que tras el descanso mandó al garete a un vigoroso y bien adiestrado Granada.

RMAReal Madrid
Real Madrid
2
Courtois, Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Ferland Mendy, Casemiro, Kroos, Federico Valverde (Isco, min. 77), Lucas Vázquez (Vinicius Junior, min. 77), Rodrygo (Marco Asensio, min. 37) y Benzema
GRA Granada
0
Granada
Rui Silva, Jesús Vallejo (Germán, min. 83), Domingos Duarte, Foulquier (Quini, min. 72), Carlos Neva, Yangel Herrera, Puertas, Kenedy (Alberto Soro, min. 62), Luis Milla, Brice (Luis Javier Suarez Charris, min. 62) y Soldado (Jorge Molina, min. 72)
Goles 1-0 min. 56: Casemiro. 2-0 min. 92: Benzema.
Árbitro Juan Martínez Munuera
Tarjetas amarillas Lucas Vázquez (min. 16), Foulquier (min. 26) y Carvajal (min. 80)

El Madrid, solvente al final, fue un equipo raso hasta que el balear tuvo un rato en el que Asensio encontró a Asensio. Por fin. Suficiente para llevar a las cuerdas al rival y ejercer de mensajero para Casemiro, goleador cada vez más recurrente en el Real. Lo de Benzema, que selló el 2-0 en el último respiro, ya es rutinario. Incluso en días tan discretos como ante el Granada.

Hasta la inyección de Asensio y el broche de Benzema, el Madrid apenas tuvo respuestas ante este pujante Granada. Un conjunto que se aplica como pocos contra el aforismo de Tim. El técnico brasileño dejó para el archivo del fútbol una mítica tesis: “El fútbol es una manta corta, si te tapas los pies te destapas la cabeza...”. Y viceversa. El equipo de Diego Martínez toma nota. Se abriga siempre en las dos áreas. Ello le obliga a un ardor extremo. Pero los chicos no aflojan. Obligan al adversario a estar en permanente guardia.

No lo estuvo Varane a los 27 segundos y su pifia fue proporcional al chasco de Puertas. El extremo rojiblanco dispuso de un penalti en carrera, en los morros de Courtois, pero su remate provocó un esguince a la pelota, que se fue al cielo del Di Stéfano. Un aviso para el Madrid, amplificado por una patosa salida de su portero. Kenedy se hizo un nudo varias veces.

Del Madrid primaveral de las últimas jornadas al del real invierno. Un Madrid sosaina con el balón, sin marcha. Y, sobre todo, sin Modric, bandera en la crecida madridista. Por contagio, sin el croata, Kroos tampoco era el Kroos vertebrador. El alemán aparecía más de lo debido en el radar de Casemiro, con Valverde de lanzadera por delante. Un embudo. No ventilaban Rodrygo y Lucas. Menos aún los laterales. Un Real aparatoso.

Un disparo de Benzema desviado por Vallejo fue la mejor noticia local en el área de Rui Silva en el primer acto. Incomodaba el Granada, conjunto macizo y muy bien estructurado. Todos asumen su papel de gregario. Cualquier escaqueo es una vileza. La suma colectiva es su fuerte. Ni Soldado, el de carrera futbolística superior, tiene renuncias. Con esa médula, el cuadro andaluz tuvo a raya al Madrid, más turbado aún cuando a Rodrygo se le reventó el muslo derecho en una carrera con Foulquier. El brasileño dejó el campo lloroso y en camilla. Zidane reclutó entonces a Asensio, sorprendente elección por delante de Vinicius. Todavía se buscaba el Madrid cuando Vallejo, en soledad, quiso cabecear y le salió un hombrazo. Puertas pilló el rechace y de nuevo se le rebelaron los pies. Para su sosiego, estaba en fuera de juego.

Un pase con compás

A Asensio, ya de por sí algo glacial, le tocó entrar de urgencia, sin calentamiento previo. En la fresca jornada madrileña no se caldeó hasta poco antes de la hora. Pero de qué manera. Primero, un virtuoso remate de espuela a un poste. De inmediato asistió a Valverde, frenado por una buena intervención de Rui Silva. Dos minutos después, el propio Asensio circuló por la izquierda, aguantó una carga de Kenedy y tuvo compás para colgar la pelota en la cabeza de Casemiro. Ya se sabe que el brasileño cuando llega con los cañones no es solo Casemiro. En sí mismo es un convoy. Que le pregunten a Vallejo, sobre el que remató tres pisos por encima. Un gol tan aliviador para el Madrid como reconfortante para Asensio, tan clandestino en lo que va de curso.

El Real tras la tregua ya tuvo más chicha. Sin las excelencias de Eibar, la lucidez ante el Atlético o la ilustración frente al Borussia de Mönchengladbach. Pero con Carvajal como batidora. Él puso la mordida y Asensio, por fin, puso el violín. Unas notas, pero algo es algo para un futbolista llamado a ser troncal. De momento, a la espera, él puso el paréntesis suficiente al partido para que el Madrid no perdiera el paso con el Atlético.

El Granada, nada que reprocharse. Cayó a pies de Asensio y con la cabeza que le sacó Casemiro, pero cerró el encuentro en tierras de Courtois hasta que Benzema dejó otra muesca en este Real Madrid que ya encadena seis victorias. Unas con brillo, otras por firmeza. Y una, al menos, con Asensio de inesperado agitador.

Sobre la firma

José Sámano

Licenciado en Periodismo, se incorporó a EL PAÍS en 1990, diario en el que ha trabajado durante 25 años en la sección de Deportes, de la que es Redactor Jefe en la actualidad. Ha cubierto seis Eurocopas, cuatro Mundiales y dos Juegos Olímpicos.

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