Josan: “Muchos jugadores de Primera no sobrevivirían en Segunda B”

El extremo del Elche, que hoy recibe al Madrid, jugó nueve cursos en categorías modestas y ascendió cuatro veces seguidas a Segunda, antes de debutar en la élite con 30 años

Josan encara a Ahien Muñoz, en el debut del Elche en Primera.
Josan encara a Ahien Muñoz, en el debut del Elche en Primera.SONIA ARCOS

”La verdad es que ni estoy más nervioso ni hago cosas diferentes; hago exactamente lo mismo”, dice Josan, el extremo diestro del Elche, en vísperas de enfrentarse a Sergio Ramos, a Courtois y a Vinicius en el Martínez Valero. “No pienso en el partido más que si fuese otro rival. Me acuerdo más que voy a jugar contra el Madrid por amigos y familiares que me piden la camiseta de tal o cual, que por la preparación del partido en sí”.

El hombre habla con la serenidad de quien ya practicó todos los rituales. Después de todo, viene de pasar por un aro de fuego del que muy pocos profesionales pueden presumir. A sus 31 años, después de militar cuatro años en Tercera y cinco en Segunda B, José Antonio Fernández, Josan, no ve un Elche-Real Madrid. Ve solo un juego, tan desnudo y atrayente como la primera vez que saltó a un campo de tierra embrujado por la pelota.

“Sé de algunos que han logrado cuatro y hasta cinco ascensos de Segunda B a Segunda”; asegura, “pero no sé de otro jugador en la historia que haya conseguido cuatro ascensos a Segunda en cuatro años consecutivos. Yo subí con el Huesca en 2015, con el UCAM en 2016, con el Albacete en 2017 y con el Elche en 2018”.

El portal Transfermarkt dictamina que la plantilla del Elche es el grupo de jugadores con menor valor de mercado de Primera División. Entre todos ellos destaca por su deslumbrante modestia el currículum de Josan Fernández. No hay otro futbolista que exhiba mayor desproporción entre horas de rendimiento exitoso ofrecidas y compensación profesional recibida. Ascender tres veces a Segunda y no obtener el premio de jugar en Segunda hasta cumplir 30 años es un récord.

“Fue muy frustrante”, dice; “porque trabajaba toda la temporada por ese objetivo y tenía un papel importante en cada equipo, en cada ascenso. Con el Huesca no pertenecía a la plantilla, estaba cedido por el Granada; en el UCAM me extrañó mucho que el entrenador no contara conmigo; y en el Albacete contaba para el entrenador pero lo despidieron, y el nuevo no contó conmigo, así que busqué la salida en invierno y me vine al Elche. Fue una ilusión tremenda porque yo me había formado aquí. Hice mi etapa de juvenil en la cantera del Elche. Tenía ofertas de equipos clasificados en puestos de playoff, pero le dije a mi representante que no esperara más, que nos veníamos a casa”.

Nativo de Crevillente, a menos de 15 kilómetros de Elche, con su regreso cerró el círculo. “Yo no he tenido otro trabajo”, asegura. “Solo he cobrado por jugar al fútbol. Desde el fútbol siete, siempre de extremo. Pero en Segunda B, desde hace años, no es fácil vivir del fútbol. Muchas veces simplemente tienes un sueldo para comer”.

Me acuerdo más que voy a jugar contra el Madrid por amigos y familiares que me piden la camiseta de tal o cual, que por la preparación del partido en sí

Josan edificó su reputación a base de recorrer las bandas. Lo mismo la derecha que la izquierda, pues aprendió a salir con los dos perfiles. Su inspiración fue culé y madridista. “¡Me encantaba Figo!”, confiesa. “Tenía todas sus camisetas. Era mi ídolo de niño. Lo que más admiraba de él era la capacidad que tenía para centrar sin ser muy regateador. Era muy encarador sin ser muy regateador. No le hacía falta irse completamente del lateral para poner un balón perfecto. Veía sus vídeos. Encaraba, se la echaba a un lado, y ¡pam! La ponía a la cabeza. No era el típico, como Neymar, que necesita rebasar del todo a uno y a diez. Él amagaba, la echaba a un lado y la ponía perfecto”.

En Elche, este extremo ligero que se mueve por todo el campo con la naturalidad de quien conoce cada rincón del oficio, no solo ascendió a Segunda. Jugó en Segunda, subió a Primera, y ya suma 12 partidos, dos goles y una asistencia. “¡La mayoría de las plantillas tienen muchísimo más valor que la nuestra!”, admite, riéndose. “Pero no solo se compite con el valor de mercado. Se compite con ilusión. Y al Elche en ilusión no le gana nadie. Tenemos muchísimos jugadores jóvenes que quieren demostrar, muchos que vienen de fuera y quieren demostrar que son muy válidos para jugar en Europa; y compañeros como yo, que tenemos cierta edad, nunca habíamos jugado en Primera, y tenemos la ilusión de quedarnos aquí”.

“La ilusión te genera ganas, trabajo, competitividad”, dice, “el querer ir de verdad y que no se te escape. Si tienes miedo, en cualquier campo, te comen. Hay que pelear por los tres puntos. Contra todos. Y más esta temporada, donde estamos viendo que tanto Madrid como Barça pierden muchos puntos en partidos que en teoría estaban ganados hasta que el rival demostró que sabía competir”.

“Puede cambiar la técnica o la toma de decisiones; pero la competitividad es igual en todos los niveles del fútbol”, explica. “La cabeza es más del 50% del rendimiento. Muchos jugadores de Primera no podrían sobrevivir a Segunda B. Yo creo que rindo mejor cuanto más subo de categoría. A todos nos hacen más buenos los jugadores que tenemos alrededor. En Primera recibes con más tiempo para pensar. Y en Segunda B hay campos en los que no puedes ni recibir el balón, porque son muy pequeños, de césped artificial, y a la mínima tienes al defesa pegado y te está rascando. La Segunda B es como esos entrenamientos en espacios reducidos que hacen los técnicos para enseñar a solucionar rápido, coger más ritmo y que luego en el campo te resulte más sencillo con espacios más grandes”.

“Jugar en Primera”, concluye Josan; “es un regalo”.

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