Simeone: “Apareció el corazón”

El técnico argentino asegura que el Atlético se creció por su mayor resistencia física y su fe en los peores momentos

Simeone y los jugadores celebran el tercer gol del Atlético. En vídeo, declaraciones el argentino y del entrenador del Barça, Ernesto Valverde.

El lleno garantizado en el opulento estadio Rey Abdullah y los sonidos que brotaron de las gradas confirmaron que el mayor reclamo de esta Supercopa exportada para los aficionados saudíes es Leo Messi. A la primera imagen suya que salió emitida por los videomarcadores las tribunas entraron en ebullición. Cuando salió a calentar, la aclamación y el reverencial Messi, Messi, Messique se le rinde en el Camp Nou fue interpretado con furor por la hinchada árabe con entusiastas genuflexiones y aclamaciones con los brazos. Messi ha sido el único jugador que ha protagonizado aglomeraciones en la llegada de los equipos al aeropuerto de Yedda y a sus respectivos hoteles. La veneración a Messi contrastó con los abucheos generalizados a Ernesto Valverde, en lo que fue una sorprendente transmisión del cuestionamiento que vive el técnico azulgrana. Cuando fue pronunciado su nombre por megafonía y su rostro aparecía en las pantallas, se escucharon esos abucheos.

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También recibió su carga de silbidos el Atlético, en una inesperada animadversión de un público al que se suponía más neutro con el rival azulgrana. El equipo de Simeone se encontró en un ambiente adverso, como si fuera un visitante hostil. Ese papel conjugó con el defensivo partido que ejecutó en el primer tiempo tras una salida alegre. El personal local asistió a una clásica lección de orden y repliegue defensivo del Atlético de Simeone. Contemplaron los hinchas saudíes cómo una cadena de movimientos sincronizados para tapar los espacios puede desesperar por momentos al mismísimo Messi. “Nos enfrentamos a uno de los mejores equipos del mundo en cuanto a juego asociado. En el primer tiempo sufrimos bastante, el segundo ya comenzó diferente. Ellos respondieron con intensidad de juego a nuestro gol hasta el minuto 75, pero ahí apareció el corazón, la garra, el creer, el buscar y ante una situación difícil e imposible apreció la sensación de que si empatábamos podíamos ganar y así pasó”, analizó Simeone.

El público pudo asistir al enfrentamiento de dos estilos opuestos. Comprobó cómo el mejor jugador del mundo vive de la pelota o cómo un central, Felipe, puede tocar más balones, aunque fuera de cabeza en los despejes, que el resto de sus compañeros. “El partido lo manejó bien el Barcelona, nosotros sabíamos que a partido largo teníamos opciones porque teníamos fuerza”, prosiguió Simeone, que también apuntó al VAR como elemento clave para el levantamiento de su equipo: “El segundo gol que les anularon hizo que de la frustración nuestra se pasara a la suya”.

La exhibición de la muralla rojiblanca tuvo visos de reforzarse con el gol de Koke. El capitán del Atlético entró en el descanso por el mexicano Herrera. El primer balón que tocó fue gol. Una rápida combinación entre Saúl, João Félix y Correa la embocó Koke. Con ese tanto de ventaja, el paisaje se presentaba ideal para el Atlético, dispuesto a continuar con su lección defensiva. Simeone celebró el gol con rabia y se dispuso a dar órdenes que invitaban a la calma y a la tranquilidad. Confiaba el técnico rojiblanco en que su equipo resistiera el mayor tiempo posible y se encontró con el empate de Messi enseguida. “Ellos atacaron mucho, no era fácil contenerlos. Pero luego, con la entrada de Llorente y el cambio de posición de Correa el partido se puso para nosotros”, dijo El Cholo.

El repunte con el penalti sobre Vitolo revitalizó a los rojiblancos. Ahí, los aficionados asistieron ya a ese tono heroico que ha caracterizado a la era Simeone. Morata lanzó el penalti pese al intento de João Félix por tirarlo. Lo apartó de un empujón y ejecutó el lanzamiento que empató el partido que parecía enviar el partido a la prórroga. Hasta que Correa obró el milagro definitivo. El Atlético pasó de muro a martillo y se plantó en la final ante la incredulidad de la mayoritaria afición azulgrana que comprobó que el éxito esta vez no correspondía a Messi, sino al Atlético. “En la primera parte se me cayó el portero encima y tuve un golpe muy fuerte, pero pude seguir. El partido fue muy raro. Empezamos abajo pero pudimos revertir la situación, fue un triunfo de fe”, celebró Correa.

Sobre la firma

Ladislao J. Moñino

Cubre la información del Atlético de Madrid y de la selección española. En EL PAÍS desde 2012, antes trabajó en Dinamic Multimedia (PcFútbol), As y Público y para Canal+ como comentarista de fútbol internacional. Colaborador de RAC1 y diversas revistas internacionales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Europea.

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