Carlos Alcaraz, la joya que viene

El murciano logra su primera victoria en la ATP, con 16 años, y progresa como el talento destinado a alumbrar el incierto futuro del tenis español: “Siempre pienso que puedo ganar, sea contra quien sea”

Carlos Alcaraz celebra su triunfo contra Ramos en Río de Janeiro.
Carlos Alcaraz celebra su triunfo contra Ramos en Río de Janeiro.Europa Press

En el nebuloso horizonte del tenis español, Carlos Alcaraz (Murcia, 16 años) irrumpe como un rayo de esperanza y va dirigiéndose hacia ese espacio privilegiado que le auguran los especialistas, a los que se les llena la boca cada vez que hablan de este chico maravilla al que, se dice y se repite, pertenece una importante cuota del futuro. Bocado a bocado, el murciano sigue quemando etapas y este martes subió otro escalón profesional al lograr su primera victoria (7-6(2), 4-6 y 7-6 (2), en 3h 36m) en el circuito de la ATP. La logró ante Albert Ramos, 16 años mayor que él, y en un escenario considerable, un 500, el torneo de Río de Janeiro.

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Lo consiguió Alcaraz a los 16 años y, de inmediato, llegaron los paralelismos con Rafael Nadal, que logró la suya a los 15, en Mallorca, 2002. Peligrosa comparativa a la que se acostumbra, en tanto que el de Manacor ha sembrado una carrera excepcional y única, y él apenas ha echado a andar. Ahora bien, Alcaraz continúa iluminando la transición y consolidándose como la alternativa más firme de cara un porvenir que pinta complicado, después de un ciclo dorado al que poco a poco se le agotan los activos. Él es, pues, el gran señalado en dirección al mañana.

De momento, ya es el integrante más joven entre los 500 primeros clasificados del listado –ascenderá la próxima semana del puesto 406 al 313– y el año pasado lanzó una advertencia convirtiéndose en el primer jugador nacido en 2003 que ganaba un partido en un challenger, contra el italiano Jannik Sinner, el último campeón de la Copa de Maestros de las promesas (NextGen ATP Finals). “La verdad es que no me fijo en el ranking”, decía tras vencer a Ramos, superadas las tres de la madrugada en Río, y ganarse una cita con el argentino Federico Coria.

“Eran unas condiciones bastante difíciles, porque había mucha humedad y se suda muchísimo, pero si le pones actitud da igual cuáles sean porque todo se puede sacar. Este ha sido el partido más largo y más intenso que se ha jugado hasta el momento”, expresó el joven murciano, al que ya le ha echado sus redes la agencia de representación IMG y que desde enero tiene firmado un contrato con la firma deportiva Nike, a la caza siempre de talentos precoces y que en su día, cuando todavía era un proyecto y empezaba a despuntar, también apostó en firme por el enérgico Nadal adolescente.

La tutela de Juan Carlos Ferrero

“Siempre tengo un pensamiento ganador”, adelanta Alcaraz. “Siempre pienso que puedo ganar, sea contra quien sea, porque si no lo haces no hace falta ni que entres en la pista”, añade la perla que pule en su academia Juan Carlos Ferrero, al que por encima de todo le preocupa que el chico respete los tiempos. “Queremos ir poco a poco, porque lo contrario sería peligroso”, observa el exnúmero uno y campeón de Roland Garros en 2003. “Su evolución está siendo natural, paso a paso. Yo, sobre todo, trato de decirle que aún no ha hecho nada y ponerle los pies sobre el suelo”, agrega el valenciano.

“Está descubriendo cosas día tras día y, en ese sentido, yo trato de aportarle mi experiencia. Solo tiene 16 años y ha empezado a viajar. Queríamos que después del periodo júnior empezase con los futures [torneos de promesas] y luego con los challengers [el siguiente paso], y que poco a poco vaya abriéndose paso. Lo tiene todo para llegar lejos, pero hay que ser prudentes y respetar los plazos”, prolonga el valenciano, cuyo equipo técnico también incide en la preparación física (mide 1,85 y pesa 72 kilos).

Derecha, madurez y un ‘estilo Federer’

Alcazar es diestro, con revés a dos manos, y más allá de su rico registro técnico impresiona por su madurez en la pista. Segundo de cuatro hermanos, sus padres llegaron a inscribirlo un año a un equipo de fútbol sala para saciar su hiperactividad, pero escogió la raqueta. A los 14 años sumó su primer punto ATP, en febrero de 2018, y ahora crece y disfruta peloteando con los más fuertes. Estos días ha compartido entrenamientos con Dominic Thiem y después de ganarlo prácticamente todo en las categorías inferiores –campeón de España y Europa como cadete, y la Copa Davis júnior, entre otros méritos– se dirige progresivamente hacia la élite.

“Me gusta jugar de forma muy agresiva, con muchos tiros ganadores”, precisaba a la web de la ATP antes de vencer a Ramos, el 41º en el ranking; “Mi estilo es más o menos como el de Federer, subiendo a la red y haciendo dejadas”, comparaba la gran promesa, que este año tiene un balance de 14 triunfos y una sola derrota en los ITF, y que ahora observa y toma nota de todo. “Cuando paso tiempo con grandes tenistas como Rafa [Nadal], Juan Carlos [Ferrero] o cualquier otro jugador, no digo nada. Escucho todo lo que dicen porque es muy valioso para mí”, señala por su parte Alcaraz. “En cada torneo al que voy, trato de hacerlo lo mejor posible. Si eso sucede, subiré gradualmente”, anticipa Alcaraz, el chico al que todo el tenis mira detenidamente.

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Sobre la firma

Alejandro Ciriza

Cubre la información de tenis desde 2015. Melbourne, París, Londres y Nueva York, su ruta anual. Escala en los Juegos Olímpicos de Tokio. Se incorporó a EL PAÍS en 2007 y previamente trabajó en Localia (deportes), Telecinco (informativos) y As (fútbol). Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Navarra.

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