‘Plan Revie’, la revolución del Manchester City

El técnico Les McDowel decidió ir a contracorriente en los años cincuenta y adelantó a un interior para dar un giro estratégico rompedor

Don Revie, con la Copa de 1956.
Don Revie, con la Copa de 1956.

En los cincuenta todo el mundo jugaba con la WM: tres defensas, dos medios, dos interiores y tres delanteros. Pintado en papel da una W sobre una M. Once funciones muy claras que tenían su correspondencia en los números de las camisetas.

Aquella norma universal la violó Les McDowell, mánager del Manchester City, mediados los cincuenta. Escocés, como casi todos los buenos técnicos británicos y francmasón activo, modificó el sistema adelantando a un interior. Desde el nacimiento del fútbol, todos los cambios tácticos habían consistido en retrasar jugadores (del 2-3-5 al 3-2-5 y de este al 3-2-2-3), de modo que la decisión de McDowell de colocar a un interior casi a la par con el delantero centro resultó revolucionaria.

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Para esa función eligió a Don Revie y por eso aquello se llamó el Plan Revie. La posición fue descrita como deep lying centre-forward (una especia de falso nueve). Con su 3-3-4 el City fue finalista de la FA Cup en 1955 y en 1956, y campeón el segundo de esos años en una de las finales que pasó a la historia por la sensacional actuación de un portero singular, Bert Trautmann.

Soldado alemán en la II Guerra Mundial, peleó en Crimea y Moscú, fue apresado por los rusos, se escapó en un contraataque alemán, fue de nuevo apresado cerca del Rin por los ingleses e internado primero en Bélgica y luego en Inglaterra. En el campo de concentración jugó al fútbol de portero, y muy bien. Fichó por el Saint Helens, de regional y tanto destacó que le pretendieron Tottenham, Arsenal y Manchester City. Eligió este último por estar lejos de Londres, donde el recuerdo de los bombardeos alemanes (era 1949) estaba muy vivo. Cuando debutó en el City 20.000 personas se manifestaron contra su presencia. Pero la directiva resistió, él paró muy bien y terminó por ser aceptado.

En aquella final de 1956 sufrió un choque y jugó los últimos 15 minutos con cinco vértebras dislocadas y una rota, según descubrieron los médicos a los tres días. Como no se admitían cambios, aguantó, con dolor y la vista nublada, e hizo paradas de mérito. Aquella pasó a conocerse como ‘la Final de Trautmann’. Si no llega a ser por él, se hubiera recordado como ‘la Final del Plan Revie’. Pasó un año parado, pero se curó y jugó en el City hasta 1964, cuando tuvo un homenaje legendario, un partido entre los dos equipos de Mánchester con el campo a reventar. Bobby Charlton le calificó como el mejor portero de la historia. Más adelante, ya en 2001, fue laureado como Caballero de la Orden del Imperio Británico “por su contribución al entendimiento entre el Reino Unido y Alemania a través del fútbol”. Para entonces ya vivía en Almenara (Castellón), retirado de todo. Falleció a los 89.

Revie se fue del City por desavenencias con McDowell, pero en su recorrido posterior como futbolista se mantuvo como emblema de esa posición nueva, que se extendió pronto por todo el fútbol. Aquí fueron revies en los primeros sesenta jugadores tan connotados como Luis Aragonés, Amancio, Uriarte o Guillot.

Ideó una posición nueva que se extendió por todo el fútbol. Aquí fueron ‘revies’ Aragonés, Amancio o Uriarte

Terminada su carrera de jugador, Don Revie fue entrenador legendario del Leeds, al que cogió en la 61-62 en Segunda y lo convirtió en una fortaleza europea. Al llegar sustituyó los tradicionales colores, azul y amarillo por el blanco completo, como homenaje al Madrid y por cierta creencia supersticiosa de que ese color condicionaba a los rivales. Permaneció allí 14 temporadas. En 1974 se hizo cargo de su selección, sucediendo a Alf Ramsey, el campeón de 1966, y mantuvo una agria polémica con su sucesor en el Leeds, Brian Clough.

Paradójicamente, como entrenador eliminó la ‘posición Revie’. Aquella revolución había hecho que todos los equipos retrasaran un medio para marcar al revie rival y desembocó en un 4-2-4, con el medio campo tan despoblado que se le llamó ‘la zona ancha’. En su Leeds, él dispuso un 4-3-3, a veces 4-4-2 (así jugó Inglaterra el Mundial 66) y la ‘posición Revie’ se fue esfumando. Aquí, Luis y Uriarte se adaptaron a la media, Amancio alternó el puesto de extremo con el de punta único... Para algunos, faltos de fuelle para la media, de potencia para la punta de ataque o de velocidad para el extremo, el cambio fue fatal.

En cuanto a Revie, dejó la selección en 1978 sin grandes logros y se fue a Arabia Saudí, lo que se consideró tal sacrilegio que a su vuelta no pudo entrenar. Le atacó la ELA y falleció con 61. Tiene una estatua en Ellan Road. Pasó a la historia como hombre del Leeds, que sigue vistiendo de blanco.

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