El Baskonia se libera y gana

Con la clasificación casi imposible, el equipo de Ivanovic juega relajado y aplasta al Estrella Roja

Stimac (c) intenta anotar ante Shengelia (d).
Stimac (c) intenta anotar ante Shengelia (d).Adrián Ruiz de Hierro (EFE)

Con la clasificación para los cuartos de final prácticamente imposible, el Baskonia se tranquilizó. Las constantes, que tenía alteradas desde hacía muchas jornadas, se estabilizaron. Por una vez, el Buesa Arena vivió con tranquilidad un partido de su equipo; sin demasiadas expectativas, pero con el aliciente de una victoria. Por puro placer, vamos. La afición del equipo vitoriano es consciente de que la plantilla de su equipo se ha visto muy disminuida por las lesiones. La zona reservada de butacas de cancha para los jugadores en el dique seco es muy amplia, y están resignados a no poder pelear por los ocho primeros puestos, pero al menos, los incondicionales, quieren ver a un buen equipo, disputando el triunfo.

BASKONIA, 71 - ESTRELLA ROJA, 56

Baskonia: Christon (5), Janning (3), Shengelia (18), Shields (15), Eric (10) –equipo inicial–, Henry (3), Sergi García (0), Fall (3), Dragic (3), Polonara (0), Diop (8), González (3).

Estrella Roja: Brown (10), Lazic (3), Baron (7), Jagodik (4), Stimac (13) –equipo inicial–, Punter (12), Perperoglou (1), Davidovac (2), Gist (0), Lucas (2), Simanca (0), Ojo (2).

Parciales: 21-15, 18-13, 15-15, 17-9.

Árbitro: Lamonica, Panther y Kowalski.

Fernando Buesa Arena. 9.245 espectadores.

Eso hicieron los azulgrana frente al Estrella Roja. Sin alharacas, sin exhibiciones, el Baskonia fue minando, pasito a pasito, la resistencia del equipo serbio, al que también le había ganado en Belgrado. La paciencia en ataque fue fundamental, lo mismo que la pachorra visitante, que no se empleó, desde luego, como si le fuera la vida en ello. Discretos los hombres del Estrella Roja, dominados en todos los terrenos, se fueron dejando llevar por el Baskonia. Shengelia lideró a los vitorianos, que para eso es la estrella del equipo. Los numerosos errores del equipo serbio en ataque los rentabilizó el conjunto de Ivanovic corriendo hacia el aro contrario.

Al Estrella Roja le salieron pocas cosas. Pese a que Lorenzo Brown y Kevin Punter destacaron en la anotación, su papel fue bastante discreto durante los 40 minutos. Aguantaron medio partido, pero se fueron desmoronando según pasaban los minutos. Aunque el primer cuarto fue igualado, el Baskonia siempre fue delante, siempre estuvo mejor en el rebote y en la intensidad defensiva, la adecuada para incomodar al rival. En ataque, Shields, con sus asistencias, se convirtió en el catalizador del despegue en el marcador, que fue paulatina.

El Baskonia solo se tomó un respiro en el tercer cuarto, en el que falló más de la cuenta en ataque, cuando, con el tanteador muy favorable, se permitió el lujo de intentar hacer demasiadas cosas. Se enredó, pero tampoco estuvo lúcido el Estrella Roja para aprovechar los errores locales. Definitivamente, los serbios bajaron los brazos en el último cuarto, en el que Ivanovic movió el banquillo para dar entrada a los menos habituales. Salió, por ejemplo, el vallisoletano Miguel González, un jugador joven, muy interesante, que se permitió el lujo de anotar un triple en los últimos minutos cuando ya el Baskonia circulaba por una autopista y los jugadores del Estrella Roja estaban facturando el equipaje en Foronda, a sabiendas de que el partido estaba perdido desde mucho antes.

La relajación baskonista, esta vez fue una ventaja en lugar de una losa. Se lo tomaron como una diversión y les vino bien. La victoria, aunque tal vez no sirva demasiado para la clasificación en la Euroliga, puede ser una terapia eficaz en la Liga Endesa.

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