Carlsen y Firouzja se enfrentan en un torneo-burbuja, donde cada partida tiene un ganador

A cada empate sigue una ‘muerte súbita’, cuya victoria vale menos que la lograda a ritmo lento

La ciudad noruega de Stavanger alberga desde este lunes, con estrictas medidas antivirus, el segundo gran torneo presencial desde que empezó la pandemia (el Candidatos se suspendió tras la primera mitad el 26 de marzo en Yekaterimburgo). Como ya ocurrió en el de Wijk aan Zee (Países Bajos) en enero, la nómina del Altibox Norway Chess incluye al portentoso iraní, residente en Francia, Alireza Firouzja, de 17 años, junto al ídolo nacional y multicampeón del mundo Magnus Carlsen. Son seis jugadores a doble vuelta, con unas normas revolucionarias: los empates son inmediatamente rotos con una muerte súbita.

“Diez días de cuarentena son duros, sentado todo el día. Magnus y Aryan Tari [nacido en Noruega hace 21 años de padres iraníes] tienen ventaja en este sentido, porque están en su casa”, señala el armenio Levón Aronián, con su país en guerra contra Azerbaiyán por el conflicto de Nagorno-Karabaj, desde su confinamiento de lujo en el hotel Clarion de Stavanger. Los organizadores han montado todo minuciosamente para minimizar el riesgo de contagios, no solo de COVID-19 sino también de simples catarros cuyos síntomas causarían problemas prácticos muy delicados. Un médico se encarga de que jugadores, acompañantes, árbitros, fotógrafos y personal técnico de retransmisiones pasen controles frecuentes a pesar de estar confinados.

Sus repetidos éxitos en los fortísimos torneos rápidos por internet que se han disputado entre abril y septiembre refuerzan a Carlsen como claro favorito. Sin embargo, Aronián, cuyo rendimiento en los últimos meses indica una recuperación del cruel trance de la muerte de su esposa, y el estadounidense Fabiano Caruana, 2º del mundo, son muy capaces de cuestionar el liderazgo del noruego. Todos intentarán ganar dos veces a Tari, teórica víctima. La nómina se completa con Firouzja y el pujante polaco Jan Duda, de 22 años, 15º del mundo. El torneo se programó para junio con diez jugadores, pero fue reducido a seis como medida preventiva por la pandemia, lo que explica la importante ausencia del chino Liren Ding, 3º del mundo, entre otras.

Carlsen ha reconocido implícitamente que ve a Firouzja como un gran rival en pocos años (ya lo es en las partidas relámpago). De momento, el escandinavo mantiene un balance favorable en el global de las tres modalidades: catorce victorias, ocho derrotas y solo cinco empates (Firouzja juega siempre a ganar, y arriesga mucho). Solo una de esas partidas -la de Wijk aan Zee, que ganó Carlsen- se disputó en la modalidad clásica.

Los organizadores de Stavanger han incrementado su apuesta por la innovación y el estímulo a la combatividad. La victoria en partida lenta (120 minutos para cada jugador, con un incremento de diez segundos por movimiento desde el 41) valdrá tres puntos (el año pasado fueron dos); en la muerte súbita (diez minutos para las blancas, obligadas a ganar, y siete para las negras), 1,5 puntos (uno en 2019). Las derrotas, uno y cero, respectivamente. Este sistema es una garantía de interés y emoción, que Chess24 retransmitirá en directo con dos comentaristas de excepción, el excampeón Vladímir Krámnik y la húngara Judit Polgar, única mujer de la historia que ha estado entre los diez mejores del mundo. Las partidas comienzan a las 17.00 (hora peninsular española; 12.00 en Buenos Aires; 10.00 en Ciudad de México y Bogotá), excepto los dos días de descanso, 9 y 14.

Sobre la firma

Leontxo García

Periodista especializado en ajedrez, en EL PAÍS desde 1985. Ha dado conferencias (y formado a más de 30.000 maestros en ajedrez educativo) en 30 países. Autor de 'Ajedrez y ciencia, pasiones mezcladas'. Consejero de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) para ajedrez educativo. Medalla al Mérito Deportivo del Gobierno de España (2011).

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