La nueva normalidad de la Euroliga

Sergio Rodríguez repasa los tres primeros meses del torneo, que cerró la primera vuelta con cambios de protocolo y un 46% de triunfos visitantes y avanza sin aplazamiento de partidos desde noviembre

Sergio Rodríguez, en un partido de la presente Euroliga con Armani Milán. euroleague
Sergio Rodríguez, en un partido de la presente Euroliga con Armani Milán. euroleague

Diez meses después de aquel emblemático partido a puerta cerrada en el Mediolanum Forum de Milán, días antes de que la pandemia resultara incontenible y forzara la suspensión de la Euroliga, el Armani llega este viernes a Madrid (21.00, DAZN) con la competición avanzando a buen ritmo pese a las dificultades. “Estamos mucho mejor de lo que esperábamos a comienzos de temporada”, explica Sergio Rodríguez, pieza clave en el conjunto de Ettore Messina. “Viendo cómo empezó todo, nadie creía que íbamos a poder jugar de manera regular en Europa, con tantos desplazamientos entre países. Pero hemos ido perfeccionando las medidas de protección ante el virus y aprendiendo a controlar todo. Ha sido decisivo tener tantas pruebas y test para atajar los brotes y tratar los casos de forma individualizada”, detalla El Chacho en su repaso de los tres meses disputados del torneo.

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Superada la crisis de mediados de octubre, cuando una ola de contagios en el Zenit, el Khimki y el Asvel obligó a cambiar la normativa y los protocolos, la Euroliga ha logrado cerrar la primera vuelta con solo tres partidos pendientes de disputar —Asvel-Olympiacos (19 enero), Zenit-Panathinaikos (17 febrero) y Zenit-Armani (22 febrero)—. Del planteamiento inicial de dar por perdidos por 20-0 los encuentros a los equipos afectados se pasó a reprogramarlos en el calendario. Del aislamiento exclusivo de los afectados se cambió a frenar la dinámica colectiva de las plantillas hasta confirmar el negativo del resto del grupo. El protocolo sanitario se revisó y retocó hasta en cuatro ocasiones, la Euroliga contactó además con la liga rusa (VTB) para que esta extremara las medidas ante la focalización de casos en el país, y el torneo enderezó el rumbo. Entre el 12 y el 23 de octubre se suspendieron nueve encuentros (seis por casos positivos en alguno de los equipos y tres por estar estos en periodo de cuarentena) y en noviembre otros tres, hasta un total de 12. Pero desde el brote detectado en el Olympiacos ese mismo mes, que obligó al aplazamiento de sus partidos ante Barça y Asvel, no se ha vuelto a registrar ninguna cancelación más en casi dos meses de competición.

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El control es constante según relata Sergio Rodríguez, que, a sus 34 años, disputa su 11ª temporada en la Euroliga. “La mayoría de las semanas surge algún problema, por positivos propios o del equipo rival, o por falsos positivos. Y cuando eso ocurre, implica doblar los test de la semana. Hemos tenido PCR’s, test rápidos antes de los partidos… varios métodos. Ha habido semanas donde hemos tenido que pasar test todos los días”, cuenta el base tinerfeño. A esa supervisión médica se suma el triple protocolo (de la liga nacional, la Euroliga y el propio club) al que se someten los jugadores. “En nuestro caso, tenemos un grupo cerrado de unas 30 personas, entrenamos en el pabellón en el que jugamos y ahí tenemos una zona restringida, sin contacto con el personal de oficinas, y los viajes son en chárter. Al no poder hacer vida social está todo bastante controlado. Nuestros hijos están repartidos en dos colegios y en los pequeños apenas ha habido casos”, recalca El Chacho, que espera el nacimiento de su tercer hijo (Sergio jr.) para finales de febrero.

Mientras, continúa el ritmo frenético de competición a puerta cerrada. De los intentos iniciales de Khimki, Zenit, Zalgiris, CSKA e incluso Baskonia (400 espectadores en su estreno ante el Madrid) de albergar público en los pabellones, solo se mantiene, con amparo de las autoridades locales, el del CSKA, que acoge a unos 3.000 espectadores de media en el Megasport Arena de Moscú (con aforo para 14.000). Esto ha deparado una competición nueva, descargada del factor ambiental. “Con público cuesta más gestionar la presión en los momentos decisivos cuando juegas como visitante. Ahora fuera tenemos esa ventaja, pero la perdemos en casa. Por eso todo se equilibra y, más que nunca, cualquiera puede ganar a cualquiera”, apunta Sergio Rodríguez.

La primera vuelta de la Euroliga se cerró con un 46,6% de triunfos visitantes (70 victorias a domicilio en 150 partidos, balance exacto al de la ACB en este instante). En años anteriores la cifra nunca pasó del 37%. “En el deporte profesional tienes que adaptarte al cambio, es una constante. En nuestras carreras vivimos al límite del día a día y este año mucho más, porque se ha añadido unas circunstancias inéditas. El equipo que mejor se adapte a todo esto será el que llegue al momento decisivo de la temporada en mejores condiciones y con menor desgaste. Esto es competición y resistencia mental”, desarrolla El Chacho. “Antes eran las lesiones las que cambiaban las dinámicas de los equipos, ahora se ha multiplicado esa incertidumbre. Pero estamos jugando de forma regular y, aunque los aplazamientos cortan el ritmo, intentamos aprovechar los cambios de calendario para mejorar”, cierra el base canario.

Sobre la firma

Faustino Sáez

Es redactor de deportes del diario EL PAÍS, especializado en baloncesto. Además del seguimiento de ACB y Euroliga, ha cubierto in situ Copas, Final Four, Europeos y Mundiales con las selecciones masculina y femenina. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y ha desarrollado toda su carrera en EL PAÍS.

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