El fuego de Osaka rinde a Muguruza

La japonesa apea a la española en un gran duelo (4-6, 6-4 y 7-5) en el que salvó dos puntos de partido

Muguruza, durante el partido contra Osaka en Melbourne.
Muguruza, durante el partido contra Osaka en Melbourne.DAVID GRAY (AFP)

De poder a poder, Naomi Osaka y Garbiñe Muguruza brindaron este domingo un fantástico pulso que se decidió en la foto-finish, decantándose la balanza finalmente a favor de la japonesa (4-6, 6-4 y 7-5, en 1h 55m) porque en los momentos de la verdad tuvo más temple y su apuesta a todo o nada acabó con la resistencia de la española. Muguruza sirvió para sacar y dispuso de dos puntos de partido, pero se nubló cuando no debía y rehabilitó a una rival que estuvo contra las cuerdas, por momentos de los nervios. No consiguió poner la puntilla y, en consecuencia, se despidió de Melbourne en la cuarta ronda. Un jarro de agua fría porque venía pisando fuerte.

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Lo tuvo en sus manos Muguruza, soberbia hasta que a falta de un par de centímetros de la victoria perdió fuelle. Perdonó, y ya se sabe; más contra una tenista de la talla de Osaka. Hasta ese instante había contrarrestado el vendaval y se había transformado en un frontón, devolviéndolo prácticamente todo y conteniendo las embestidas fogosas de la japonesa; sin embargo, dejó escapar esos dos trenes y lo pagó. Su rival agradeció el indulto a sangre fría. Salvó la nipona esas dos situaciones límite y contragolpeó con un break, decidiendo después con la autoridad que se le presupone a una de las referencias de la raqueta. De rotura a rotura, y rumbo a los cuartos.

Fue una matinal estupenda, en la que ambas trataron de imponer un guion plano, pero con registros bien distintos. Osaka salió desbocada, en su línea, reventando la pelota en cada golpe y planteando litigios a tres o cuatro golpes, no más. Rehuía los intercambios porque sabía que seguramente saldría perdiendo en ese terreno, mientras que a Muguruza le interesaba todo lo contrario: pelotear, alargar, variaciones de ritmos. Quería que todo fuera más bien lento, frente al vértigo que proponía una adversaria que llega a servir por encima de 190km/h y que entre punto y punto ofrece intervalos mínimos de tiempo. Seis o siete segundos, no más. 11 aces al final.

Osaka tiene el efecto de una centrifugadora. No dejar pensar ni respirar la japonesa, que se hizo de un plumazo con los dos primeros juegos y anunciaba una tormenta seria. Pero no se arrugó Muguruza, que una vez que se despojó del suéter que lució al inicio empezó a coger temperatura y el pulso ideal al partido. Fue imponiendo su plan y selló la primera manga con solo seis errores no forzados. Enlazó cinco juegos seguidos del primer parcial al segundo, rompiendo a las primeras de cambio, y empezó a sacar de quicio Osaka, que no encontraba agujeros por ningún lado y tuvo que reaccionar a las bravas para que no se acabara su andadura en el torneo.

Niveló y en el desenlace, incandescentes las dos, dio un par de zarpazos definitivos. Muguruza retrocedió en los primeros servicios en el peor momento; bajó el tono y perdió el buen color. Adivinó las dudas Osaka (40 ganadores frente a 24) y fue con todo.

Fin al trazado australiano de Muguruza, que en la antesala del torneo había ofrecido muy buenas sensaciones y en las tres primeras escalas del major también. Sin embargo, Osaka —citada con la veterana Su-Wei Hsieh: 6-4 y 6-2 a Marketa Vondrousova— demostró por qué está llamada a marcar una época. Va a grande por año —US Open 2018, Open de Australia 2019 y otro éxito en Nueva York en 2020— y según el último informe de la revista Forbes es ya la deportista mejor pagada del mundo, con unos ingresos de 34,2 millones de euros anuales, por encima de la mismísima Serena Williams.

“Hubo un punto en el que ella sacó muy bien, y quizá debería haber sido más agresiva. Quizá debería haber hecho un poco más de daño con los primeros saques”, expuso Muguruza, que ganó su último título en Monterrey (abril de 2019) y a excepción de la final del año pasado en Australia se ha trabado en los grandes escenarios; satisfecha, no obstante, con lo sembrado durante el último mes y mucho más reconocible en la pista gracias a la mano de Conchita Martínez. Lejos ya ese periodo oscuro.

“Estoy decepcionada, pero a la vez contenta por cómo va mi tenis. He jugado un montón de partidos y físicamente me he sentido bien… Me quedo con haber hecho una muy buena gira”, cerró la española.

Open de Australia: resultados (domingo 14) y orden de juego (lunes 15).

Sobre la firma

Alejandro Ciriza

Cubre la información de tenis desde 2015. Melbourne, París, Londres y Nueva York, su ruta anual. Escala en los Juegos Olímpicos de Tokio. Se incorporó a EL PAÍS en 2007 y previamente trabajó en Localia (deportes), Telecinco (informativos) y As (fútbol). Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Navarra.

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