Bono, el portero que superó sus complejos

El meta marroquí, cerca de batir un récord de Palop, brilla tras aumentar la confianza en sí mismo

Bono, en el entrenamiento previo del duelo de Champions ante el Krasnodar.
Bono, en el entrenamiento previo del duelo de Champions ante el Krasnodar.MARCELO DEL POZO (Reuters)

Un Sevilla enrachado y un Dortmund a la baja se citan este miércoles (21.00, Movistar LC) en el Pizjuán. El equipo andaluz lleva nueve victorias seguidas y es cuarto de LaLiga; el alemán es sexto y solo ha ganado uno de sus últimos seis partidos. Las paradas de Yassine Bono (Montreal, de nacionalidad marroquí; 29 años) son una de las claves de este buen momento del Sevilla, que acumula siete partidos seguidos sin recibir un gol y está vivo en todas las competiciones que disputa. El presente del portero es fruto de un proceso de superación desde que decidiera abandonar Marruecos para jugar en el Atlético de Madrid B, Zaragoza, Girona y ahora Sevilla.

“¿Bono? Está ofreciendo una exhibición tras otra”, señala Fernando, apodado como padre en el vestuario del Sevilla por su veteranía (33 años) y ascendencia en los compañeros. El centrocampista celebra las actuaciones de su compañero, que hace tan solo un año era suplente tras un fichaje en 2019 que pasó prácticamente desapercibido.

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Un error suyo estuvo a punto de condenar al Sevilla en la Liga Europa ante el Cluj. En junio, sin embargo, se hizo con la titularidad después de la lesión de su compañero Vaclik en el partido contra el Eibar. Parte fundamental en el triunfo en la pasada Liga Europa, Bono deslumbra ahora con sus paradas.

“Bono es muy bueno, pero no se lo creía. Le faltaba confianza. Cuando ha dado ese paso es un portero top”, afirman en el seno de la entidad sevillista. Julen Lopetegui y Monchi, entrenador y director deportivo, fueron porteros. Ambos trabajaron el aspecto mental con Bono. “Es inteligente, aplicado y trabajador. Su gran mentalidad está dando frutos”, afirma Lopetegui de su guardameta.

El meta estaba algo acomplejado por su procedencia de un fútbol como el marroquí y por su carácter algo apocado. El primer día de llegar al Sevilla habló con Juan Carlos Unzué, que le reafirmó en la idea de que tenía que creer en sus grandes cualidades. Unzué lo conocía del Girona y fue portero del Sevilla entre 1990 y 1997.

Bono es un amante de su profesión, a la que se dedica en cuerpo y alma. Por ejemplo, estudiando las tácticas y los movimientos de los mejores porteros de Europa cuando estuvo dos semanas inactivo por el coronavirus a finales del pasado año. Su padre, profesor de Física, no quería que su hijo fuera futbolista, pero no le puso trabas. Ahora colecciona todas las camisetas que Bono ha ido intercambiando a lo largo de su carrera deportiva.

Nervios de acero

Monchi tenía muy buenos informes de Bono del cuerpo técnico de Pablo Machín, con el que coincidió el portero en el Girona, y no dudó en ficharlo en el verano de 2019 y comprarlo de manera definitiva el pasado verano por cuatro millones de euros. Con nervios de acero, Bono es el futbolista que controla en el vestuario a En-Nesyri, marroquí como él. El delantero le profesa una gran devoción. Pasados los momentos de duda, la temporada que está realizando el guardameta es notable. Gracias a su trabajo y al de sus compañeros, el portero lleva 709 minutos sin encajar un gol y se encuentra a 71 minutos de superar el registro histórico de la entidad, que está en menos de un mito de su portería como Andrés Palop, con 780 en la temporada 2008-09.

“Lo que hizo ante el Huesca fue brutal. Hizo la mejor parada de la temporada y está viviendo un momento extraordinario. Ojalá me supere”, afirmó Palop tras el triunfo del Sevilla frente al Huesca de la pasada jornada, en la que metió una mano salvadora a pie cambiado tras un remate de cabeza de Mir a quemarropa en el área pequeña con 1-0 en el marcador.

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