PAISAJES
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

El Barça y el consejo de Pau Donés

Vivir sin miedo es la mejor respuesta. El miedo bloquea y es solo fútbol

Messi se dispone a lanzar una falta en el partido de Liga ante el Elche
Messi se dispone a lanzar una falta en el partido de Liga ante el ElcheEnric Fontcuberta (EFE)

El pasado miércoles estaba en Barcelona para el partido Barça-Elche y en mi rutina de visitar lugares con vivencia y recuerdos me encontraba a punto de cruzar un paso de cebra cuando oí una voz que me llamaba: ¿Eres Zubi? Respuesta afirmativa y el joven, no más de 20 años con mascarilla, que me envía su petición: “Vengo a que me des un poco de ilusión”. ¿O era de esperanza?

MÁS INFORMACIÓN
Todos los artículos de Andoni Zubizarreta

Tras, primero sorprenderme, segundo mirar alrededor para estar seguro de que era el destinatario de la demanda, y tercero buscar la mejor actitud ante tan definitiva demanda, me atreví a musitar: “Dime, ¿en qué te puedo ayudar?”.

Respuesta: “Quiero que me ayudes a tener esperanza en el Barça”.

Un tanto relajado al saber que el asunto no superaba la gravedad de lo deportivo, me limité a señalar a mi demandante que si revisaba la historia del FC Barcelona podía constatar que el club había pasado ya momentos complicados y decepcionantes, por ejemplo aquel 12-1 ante el Athletic, que es la mayor derrota del campeonato de Liga, o la final de Berna y los postes cuadrados, o Sevilla y el Steaua, para acercarnos a lo que yo pensaba que era la actualidad, o aquel desgarrador Motín del Hesperia. La respuesta, de tan suave y dulce, fue enormemente contundente: “Ya, pero yo soy de la generación de los que siempre hemos ganado”.

En el repaso en mi archivo de respuestas posibles, me vino a la memoria la anécdota que me contó un seguidor loco del Barça y colaborador mío que, tras la derrota en la final de Copa del Rey de Valencia de 2011 contra el Madrid, me contaba cómo su hijo esperaba que la prórroga siguiera porque: “Papá, el Barça gana siempre”. Dura misión de padre la de llevar a nuestros hijos hacia el mundo real con sus victorias… y sus derrotas, claro.

Y me vinieron a la memoria tantos y tantos equipos que la última década han aceptado caer ante la sofisticada maquinaria futbolística blaugrana y que aceptaban sus derrotas como una parte del aprendizaje y la mejora. Y recordé una final de Europa League a la que acudí como comentarista de Bein y en la que el Sevilla batía por 3-1 al primer Liverpool de Klopp y la convicción de que nos parecía normal que ganaran los sevillistas porque eran los reyes de la Europa League y ni se nos ocurría pensar si eso era o no una hecatombe para los reds de la orilla del Mersey (¿se lo imaginan en formato final Barça contra, pongamos, Everton, por no salir de Liverpool, y las consecuencias que podría tener con una derrota por 3-1?).

Todo eso pasaba por mi mente en busca de la mejor solución, la mejor luz, la mejor idea. Pero solo se me ocurrió proponerle seguir creyendo y que las creencias se ponen a prueba en los momentos más difíciles, lo que me confirmó que mi misión de gurú acababa de empezar y terminar en aquel mismo paso de cebra.

Seguí paseando un rato y el tema seguía en mi cabeza y mis neuronas seguían buscando la respuesta buena, como si eso existiera, cuando me llegó como un flash la respuesta de Pau Donés a Jordi Évole en el documental Eso que tú me das: “Cuando la gente tiene miedo a la vida, a moverse, a decidir y a querer y a que le quieran, es terrible. Bloquea. No hay que tener miedo a la enfermedad, al dolor. Hay que vivir”.

Ese vivir sin miedo era la respuesta correcta, esa era la luz que necesitaba mi interlocutor, eso era lo que un culé enorme como Pau me soplaba como solución.

Así de simple: no tener miedo. Vivir. Es solo fútbol.

Inicia sesión para seguir leyendo

Sólo con tener una cuenta ya puedes leer este artículo, es gratis

Gracias por leer EL PAÍS
Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS