Simeone y João Félix, reto a reto

El técnico desafía al luso con exigencia y suplencias que terminen por hacerle explotar todo su potencial

João Félix celebra el gol que marcó en el Villarreal-Atlético del pasado domingo.  (Photo by JOSE JORDAN / AFP)
João Félix celebra el gol que marcó en el Villarreal-Atlético del pasado domingo. (Photo by JOSE JORDAN / AFP)JOSE JORDAN (AFP)

Nada más llevarse el dedo índice de la mano derecha reclamando silencio y exclamar “¡Calla tu puta boca, caralho!”, con la mirada puesta en la zona de los banquillos, los compañeros se abalanzaron sobre João Félix para celebrar el gol que cerraba el partido ante el Villarreal (0-2). El corrillo pareció engullir al luso con la intención de felicitarle y también de aplacar sus ánimos contestatarios, exteriorizados en un momento poco oportuno. Acababa de marcar el tanto que aseguraba la victoria de un equipo inmerso en un bache que salió al estadio de La Cerámica sobrepresionado por el recorte de puntos que Real Madrid y Barcelona habían logrado en las últimas jornadas.

El brasileño Renan Lodi, uno de sus camaradas más cercanos, trató de echarle una mano en las redes sociales al asumir que el gesto iba dedicado para él porque le había recordado que llevaba sin marcar un gol desde el 24 de enero ante el Valencia. La rabia con la que João Félix hizo el gesto de mandar callar y pronunció el imperativo no parecen las maneras habituales hacia un compañero con el que mantiene una buena relación.

Si el exabrupto apuntaba a Simeone, este lo no solo lo dio por bueno en la rueda de prensa posterior al partido. “Me encanta que los jugadores se rebelen”, proclamó. Camino de Madrid, el entrenador comentó a miembros de la expedición que no le importan que le griten más jugadores si su actuación en el partido ha sido determinante o se ha correspondido con lo que les ha exigido. En el club, se ha hecho una doble lectura. Desde lo negativo, el gesto se considera de mala educación por el mero hecho de mandar callar a alguien en un espectáculo público televisado a millones de aficionados. También consideran en el Atlético que el ruido que ha generado es dañino con el trascendental partido del próximo domingo ante el Real Madrid a la vista. El vestuario ya recibió un toque de atención cuando a finales de noviembre y principios de diciembre, Marcos Llorente (Lokomotiv de Moscú), Luis Suárez y Saúl (Salzburgo) y el propio João Félix, en el derbi de la primera vuelta, protagonizaron un carrusel de desaires hacia el banquillo.

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Desde lo positivo, en el club y también algunos jugadores, celebran que João Félix, de 21 años, mostrara carácter, que de alguna manera exteriorizara que le molestan las suplencias a las que le relega Simeone. La relación entre ambos se rige por los mismos parámetros cuarteleros que el entrenador aplica a los jugadores jóvenes. Una exigencia mayúscula y arengas y charlas correctoras en los entrenamientos. Fuera del trabajo del día a día, Simeone marca mucho las distancias. Lo mismo que hizo en su día con Correa, Giménez y Griezmann.

De más a menos

Con los números en la mano, João Félix ha disputado esta temporada 21 partidos de los 24 de la Liga, con un balance de siete goles y cinco asistencias. En 12 de ellos fue titular, de los cuales en nueve fue reemplazado, y en otros tres no jugó por lesión. En la Champions, tres goles, ha jugado de inicio los siete partidos disputados hasta el momento y fue sustituido en tres de ellos en los minutos finales.

La temporada pasada fue titular en 21 de los 27 partidos ligueros en los que estuvo disponible y logró seis goles y una asistencia. En la Champions jugó seis de los nueve partidos, fue titular en cuatro y reemplazado en todos menos en el primero de la fase de grupos antes la Juventus. Su suplencia en Lisboa, en los cuartos ante el Leipzig, fue la más sonada y la que más polvareda levantó.

En el arranque de esta temporada, João Félix parecía que se había ganado ya la confianza de Simeone. Hizo cinco goles en las nueve primeras jornadas de Liga, más dos en la Champions. El Atlético mostraba esa cara más ambiciosa con respecto a campañas anteriores y el chico parecía disfrutar. Hasta que llegó el derbi y esa patada al aire en la tribuna de Valdebebas. El Atlético perdió (2-0) y su actuación fue gris en la hora de juego que estuvo en el campo. Después vino el batacazo copero en Cornellà, con él en el once titular, el crecimiento de Correa y Lemar y su baja por la covid-19. Una vez recuperado, Simeone le concedió la titularidad en los dos partidos contra el Levante y ante el Chelsea. Su rendimiento fue bajo. Llegada la cita contra el Villarreal, fue el único jugador que no repitió en el once que se enfrentó al conjunto inglés en Bucarest. Y llegó ese gesto rabioso con poco sentido de equipo que João Tralhao, un entrenador que tuvo en el Benfica, achaca “a que siempre quiere más, como todos los jugadores top”.

Sobre la firma

Ladislao J. Moñino

Cubre la información del Atlético de Madrid y de la selección española. En EL PAÍS desde 2012, antes trabajó en Dinamic Multimedia (PcFútbol), As y Público y para Canal+ como comentarista de fútbol internacional. Colaborador de RAC1 y diversas revistas internacionales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Europea.

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