El Baskonia sobrevive de las rentas y sigue con opciones

La desconexión del Bayern en el inicio de la segunda parte facilita el triunfo vitoriano (78-71)

Jekiri trata de zafarse de Gist,
Jekiri trata de zafarse de Gist,

Andrea Trinchieri, el entrenador del Bayern, que tiene aspecto de tenor operístico, lanzó un agudo en pleno partido que le obligó a retirarse al camerino. Pidió la llave y se fue. Transcurría el tercer cuarto; estaba su equipo en plena crisis, después de marcharse al descanso con un trabajado empate a 33. Perdía entonces por 12 puntos de diferencia, sin haber sido capaz de anotar ni una sola canasta, cuando en un lanzamiento triple que entró, los árbitros recurrieron al rearbitraje para comprobar que el tiro se había producido con el tiempo consumido.

La canasta se anuló y Trinchieri entró en cólera, insultó a uno de los árbitros, dos veces, y fue descalificado. Pidió la llave del camerino y se marchó; dejó huérfano a su equipo, que encajó un parcial de 27-2, que resultó decisivo para la victoria del Baskonia (78-71). Después de una primera parte igualadísima, en la que mandó el Baskonia casi siempre, aunque con ventajas exiguas, nadie podía esperar un comienzo del tercer parcial como el que se vio en el Buesa Arena. Los primeros veinte minutos fueron rocosos, con defensas solventes y escasa anotación. Al Baskonia y al Bayern les costaba encontrar soluciones ofensivas. Lanzaban lo que podían, siempre incómodos, y mientras los bávaros se estrellaban contra Jekiri, los vitorianos encontraban un muro de cemento en Reynolds.

Así andaban, a tirones, los dos equipos. Los alemanes con casi todos los deberes hechos y los hombres de Ivanovic buscando una victoria crucial para seguir creyendo en poder entrar entre los ocho primeros.

Pero el comienzo de la segunda parte lo cambió todo. Mientras el Baskonia aparecía exultante, enchufado y certero, el espíritu del Bayern se quedó en el vestuario. Volaba Henry, levitaban sus compañeros, mientras el equipo alemán se hundía. Su desconexión fue brutal. El parcial de 27-2, con la expulsión de Trinchieri por medio, lo decía todo. El partido parecía camino de una exhibición baskonista.

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Pero los vitorianos se relajaron en el último minuto del tercer cuarto, y los alemanes regresaron a la pista en el último parcial. Cambiaron los roles. Mientras el Baskonia empezaba a perder fuelle, se revitalizaba el Bayern empujado por Lucic y, sobre todo, Reynolds. Mientras Henry, un tipo peculiar para bien y para mal, comenzaba un recital de errores o frivolidades fuera de lugar, renacían los visitantes, que iban recortando las diferencias canasta a canasta, hasta llegar a ponerse a seis puntos después de haber ido perdiendo por 22. Por fortuna para el Baskonia, los jugadores de Ivanovic supieron administrar sus nervios y evitar otra remontada más del Bayern en la competición continental, que ya a la desesperada, erró más de la cuenta en los instantes postreros. Ganó el Baskonia, que es lo único que le valía, y se sitúa en la frontera del corte para los cuartos de final de la Euroliga.

Baskonia 78; Bayern Múnich 71

Baskonia: Henry (9), Gedraitis (15), Sedekerskis (0), Polonara (15), Jekiri (15) –equipo inicial– Vildoza (11), Diop (0), Fall (2), Peters (11), Dragic (0).

Bayern: Weiler-Babb (0), Baldwin (13), Reynolds (18), Lucic (17), Johnson (4) –equipo inicial– Seeley (4), Zipser (9), Gist (0), Sisko (0), Radosevic (0), Kraemer (6), Flaccadori (0).

Parciales: 17-15, 33-33, 27-12, 18-26.

Árbitros: Pukl, Hordov y Nikolic.

Fernando Buesa Arena. Puerta cerrada.

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