La Premier marca el paso a LaLiga

Inglaterra, con su poderío económico y un ritmo de fútbol vertiginoso, iguala a España en el liderato en la clasificación de clubes de la UEFA por primera vez desde el curso 2012-13

Kai Havertz deja atrás a Savic este miércoles en Stamford Bridge en el partido de vuelta de octavos de Champions.
Kai Havertz deja atrás a Savic este miércoles en Stamford Bridge en el partido de vuelta de octavos de Champions.Matt Dunham (AP)

El goteo de señales que anunciaban el adelanto de la Premier a LaLiga española como la competición dominante del fútbol europeo terminó por hacer efectivo el sorpasso. El miércoles, con la eliminación del Atlético de la Champions por el Chelsea, la liga inglesa pasó a liderar la clasificación UEFA de clubes que dominaban los conjuntos españoles desde la temporada 12-13. A última hora de este jueves, el pase del Villarreal y del Granada en la Europa League les ha igualado a puntos, pero la Champions puntúa más y los ingleses lo tienen más fácil para romper la igualdad a su favor. Al sorteo de este viernes (12.00, Movistar Liga de Campeones) de los cuartos de final de la Champions comparece lustrosa la Premier con tres representantes (Manchester City, Liverpool y Chelsea), por solo uno de LaLiga, el Real Madrid. Significativo también es que solo cinco jugadores de la última lista de Luis Enrique (Ramos, Rodri, Eric García, Ferran Torres y Thiago) sigan en la gran competición europea de clubes.

Las alertas de un posible estancamiento del fútbol español frente al inglés se aprecian en matices estadísticos como que en España el tiempo efectivo de juego es muy inferior al de otras grandes ligas, frente a un nuevo paradigma estilístico de juego, mucho más vertiginoso, a lo que se une la supremacía económica de la Premier inglesa. “Por poderío económico, los clubes ingleses se han convertido en una aspiradora de talentos, que es el argumento del buen fútbol y para lograr resultados. Eso es peligroso porque les produce más dinero y genera más diferencias. Es un poco lo que pasa en España con los grandes clubes, que pueden asomarse a todo el mundo a fichar grandes talentos y el resto, solo clase media”, analiza Jorge Valdano.

Desde el juego, la eliminatoria entre el Atlético y el Chelsea dejó las mismas sensaciones que ya se produjeron en la pasada final a ocho de Lisboa cuando el Bayern desfiguró al Barcelona y el Leipzig descuadró al Atlético después de que el City fulminara al Madrid. El alto ritmo y la precisión para ejecutar a esa velocidad las transiciones del Chelsea superaron al Atlético. “No hay que ser catastrofistas y hay que tener paciencia y moderación. Otra cosa es que esto se prolongue mucho en el tiempo. Cierto que el Chelsea dejó una sensación de velocidad y poderío físico ante el Atlético. Pero el Madrid se comió al Atalanta, que practica ese tipo de fútbol y el Barça y el Sevilla pudieron eliminar al PSG y al Dortmund en los partidos de vuelta”, dice Vicente del Bosque.

Quique Sánchez Flores dirigió al Watford inglés en dos etapas entre 2015 y 2019 y apunta a una progresión ideal del fútbol inglés. “Desde hace 15 años han evolucionado con la llegada de entrenadores extranjeros, pero sin renunciar a sus raíces. Cuando hablamos de los grandes clubes ingleses como el City, el Liverpool o el Chelsea vemos que conjugan sistemas tácticos polivalentes, que manejan bien la pelota con circulaciones muy veloces, que son muy físicos y que te ganan en los contactos del cuerpo a cuerpo”. César Azpilicueta, capitán del Chelsea, apunta: ”El fútbol ha cambiado mucho en Inglaterra desde que llegué a la Premier. Hay un ritmo y una intensidad diferentes y cada vez es más físico. Nosotros estamos acostumbrados a jugar con esa intensidad en nuestra Liga e intentamos replicarla en la Champions”.

Más contacto

El choque del Atlético dejó un ejemplo palmario sobre las dificultades que están encontrándose los equipos españoles en cuanto al físico y el modo de competir con arbitrajes que permiten más el contacto. Rüdiger chocó con Luis Suárez en una esquina del área. El cuerpeo no fue exactamente hombro con hombro, sino que el central alemán forzó la fricción con el brazo derecho ligeramente estirado. El delantero uruguayo se fue al suelo y pidió penalti por el empujón, pero el colegiado italiano Daniele Orsato no lo señaló. “Ya lo dijo Fernando [jugador del Sevilla] en una entrevista en EL PAÍS antes de jugar la vuelta contra el Dortmund. Los equipos españoles deben acostumbrarse a que los arbitrajes en Europa permiten más el contacto [la española es la segunda gran liga europea donde más faltas se señalan por encuentro]. Orsato no pita en Italia igual que un partido de Champions. En las competiciones europeas de clubes o en un Mundial no hay tantas protestas ni simulaciones porque una expulsión te puede dejar fuera de la siguiente eliminatoria. Esto hace que el árbitro deje jugar más, porque también sabe que los jugadores van más a tope”, explica el excolegiado Iturralde González.

La comparativa entre la Premier y LaLiga también abre un debate sobre qué futbol es más atractivo. “En España estamos contentos con que todo el mundo proponga con la pelota, pero esto no refleja el fútbol con el que compiten ahora los grandes clubes. Tendemos a ralentizar el juego, a pausarlo. Nos aventajan en precisión y en velocidad, es otro fútbol más eficaz, fuerte y preciso”, opina Sánchez Flores.

Jorge Valdano confía en la capacidad del fútbol español para resurgir, pero advierte: “Uno de los defectos de las revoluciones es que se exagera. El tiki-taka terminó siendo determinante para el desequilibrio, pero ahora también para protegerse y ahí aparece el toque intrascendente y los partidos aburridos. Y eso es lo peor que puede ocurrir, porque la tendencia es abrirse a sociedades con economías fuertes como las asiáticas o la estadounidense para captar aficionados”. Y añade: “Soy un firme convencido de que el fútbol español no puede equivocarse y abandonar el camino de aquello que lo hizo grande. De aquella revolución formativa siguen saliendo jugadores como Pedri, que parece que han nacido sabiendo. Ante este fútbol más físico de ingleses, alemanes o franceses lo que hay que conseguir es que la pelota corra más”.

España, con más faltas y menos tiempo de juego

La bajada en el rendimiento de los clubes de LaLiga en la Champions en los últimos cursos coincide con dos de los peores datos de la competición española en lo que respecta al ritmo de los partidos. Según la empresa especializada en análisis y estadística Opta, en España se cometen 26,09 faltas por encuentro, la segunda cifra más alta de las grandes ligas del continente, tan solo por detrás de Serie A (27,5), pero muy por encima de la Premier (21,99), el torneo que más equipos ha colado en los cuartos de la Champions al clasificar a Liverpool, City y Chelsea. En la máxima competición europea la tendencia es dejar jugar cuando el contacto es leve.

 

En el fútbol electrizante que ha dominado en la Liga de Campeones en los dos últimos cursos, en los que el Liverpool (2019) y el Bayern (2020) se proclamaron campeones, LaLiga también adolece de partidos con menos tiempo efectivo de juego. En la Champions el balón corre de media durante 58 minutos y 57 segundos, mientras que en España solo se disputan 52m 53s, es decir, hay un 10% más de tiempo en el que el cuero está parado. La española tiene en este apartado la peor marca de las grandes ligas europeas, muy por detrás de la Premier (56m 27s), de la Ligue 1 (57m 13s), de la Bundesliga (56m 31s) y de la Serie A (56m 56s), en las que el espectador ve la pelota en movimiento más minutos.

 

La caída de los equipos españoles se ha trasladado al 'ranking' UEFA. La Premier ya ha igualado a LaLiga, pero la Champions puntúa más y los ingleses lo tienen más fácil para adelantarse, algo que no ocurre desde hace nueve temporadas, desde la 2011/2012. Durante ocho cursos dominaron los equipos españoles: entre la 2012/2013 y la campaña del año pasado, LaLiga alzó cinco Ligas de Campeones (cuatro del Real Madrid y una del Barça) y dos subcampeonatos (ambos del Atlético), además de otras cinco Europa Leagues (cuatro del Sevilla y una de los rojiblancos). Sin embargo, la sensación y los datos señalan que ahora España va a la zaga.

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